Werner von Janowski, el peor espía de la historia

Werner von Janowski, el peor espía de la historia

Werner von Janowski, ‘Bobbi’
Werner von Janowski, el peor espía de la historia

Para ser espía hacen falta una serie de aptitudes y destrezas, mucha sangre fría y un cierto instinto de supervivencia. Cosas todas ellas de las que carecía Werner von Janowski, unos de los peores espías de la historia, por no decir el peor.

Janowski habia nacido en 1903 en Prusia Oriental, y muy poco se sabe de su vida hasta que, durante la Segunda Guerra Mundial, lo encontramos enrolado en la Abwehr, el servicio de inteligencia alemán donde su nombre en clave es Bobbi.

El 9 de noviembre de 1942, el mismo día en que Canadá rompió relaciones con el régimen de Vichy, Janowski llegaba a las costas de la bahía de Chaleur en Quebec a bordo del submarino U-518.

Lo hacía vestido con el uniforme de oficial de la marina alemana, porque si era capturado podría alegar haber desertado en lugar de afrontar una condena de ejecución por espionaje.

Pero antes de dirigirse a su destino, la localidad canadiense de Nuevo Carlisle, cambió el uniforme por ropas civiles, adoptando la identidad de un hombre de negocios parisino emigrado a Canadá en 1921. Su objetivo final era tomar contacto en Montreal con simpatizantes del partido Nazi.

Ya en Nuevo Carlisle comenzó una sucesión de fallos que serían el principio de su desgracia. Para empezar afirmó haber llegado en autobús, cuando aquella mañana ningún autobús había entrado en la ciudad. Luego pagó su estancia en el hotel con billetes que llevaban fuera de curso legal desde la Primera Guerra Mundial. 

Allí se percataron también de que encendía sus cigarrillos con cerillas fabricadas en Bélgica. Algo extraño considerando que Bélgica llevaba tres años bajo la ocupación alemana. Y en cuanto a su traje, tenía un corte poco habitual por aquellos lares.

Los dueños del hotel no dudaron en avisar inmediatamente a las autoridades en cuanto Janowski abandonó el local para tomar el tren en dirección a Montreal. Ya a bordo del ferrocarril fue interceptado por un agente de policía local que le requirió la documentación. Cuando el policía se dispuso a revisar su equipaje Janowski se identificó como oficial alemán. Habían pasado tan solo doce horas desde su desembarco.

Sin embargo su captura no fue hecha pública. Los canadienses decidieron utilizarlo como agente doble dando inicio a la Operación Watchdog. Durante todo un año Janowski cooperó con la inteligencia canadiense. Sin embargo, una vez más, su incompetencia no produjo ningún resultado. 

Ningún otro espía alemán fue arrestado, y ningún submarino fue capturado, a pesar de que aparentemente colaboraba. Cansados de él, en agosto de 1943 lo enviaron al Reino Unido para ser encarcelado en un campo de prisioneros, donde permaneció durante toda la guerra.

En julio de 1945 fue trasladado a un campo de prisioneros británico en Alemania. Liberado en 1947, ya no tenía hogar al que regresar, pues Prusia Oriental había sido entregada a Polonia. Trabajó un tiempo como traductor, y en los años 60 se le encuentra de nuevo en la Armada Alemana. 

Curiosamente Werner von Janowski murió en 1978 mientras estaba de vacaciones en Alicante. 

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