¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?

 ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?
¿Por qué se extinguieron realmente los dinosaurios?

El tirón mediático de los dinosaurios, especialmente desde la película de Spielberg, ha permitido que prácticamente no haya nadie en el mundo que ignore la historia del meteorito caído cerca del Yucatán hace sesenta y seis millones de años y que parece tener todos los números para haber sido la razón principal de la extinción de aquellos colosales animales. 

Un beneficio cultural insospechado.

Aquel fenómeno fue causado por un cuerpo de unos cinco kilómetros de diámetro que se estrelló contra la Tierra a gran velocidad, desintegrándose por el impacto y provocando tal nube de polvo que cubrió el cielo durante muchos tiempo, creando un fatal efecto invernadero al impedir la llegada de los rayos del sol y provocando la desaparición de tres cuartas partes de las especies, en unos casos por acción directa y en otros por la alteración en la cadena trófica. 

Pero ¿se debió todo única y exclusivamente a un meteorito? Los científicos del MIT no lo ven así. Según los análisis que han realizado a unas muestras rocosas recogidas en las llamadas Trampas del Decán, una región del centro-oeste de la India-, una gigantesca y devastadora erupción volcánica pudo haber aportado también su granito de arena. 

O de lava, para ser exactos. Y lo de “granito” es un decir porque estaríamos hablando de un millón y medio de kilómetros cuadrados nada menos.

De hecho, la cronología establecida indica que ese volcán asesino estalló un cuarto de millón de años antes del impacto del Yucatán, aunque continuó su terrible actividad durante otros quinientos mil años más. Imaginemos la monstruosa cantidad de sustancias químicas que arrojó al cielo, envenenando el aire, la atmósfera y los mares. Lo tremendo es que los expertos lo comparan con lo que estamos haciendo hoy en día con la contaminación: arrojar dióxido de carbono sin parar, acidificando los océanos y matando el plancton, base de la cadena alimentaria.

Hay debate al respecto porque seguramente nunca se sabrá con exactitud qué influencia tuvo ese vulcanismo en la extinción de los dinosaurios, tal como admite Sam Browning, profesor del MIT y uno de los autores de un artículo sobre el tema publicado en la revista Science con la colaboración de otros colegas de las universidades de Princeton (EEUU), Lausana (Suiza) y Amravati (India).

La teoría del meteorito no se formuló hasta 1980 y antes no había una alternativa clara, aunque ya se hablaba de erupciones masivas, tal como había ocurrido en grandes extinciones anteriores (Pérmico, Triásico). Sólo la detección de enormes cantidades de iridio en el año indicado más el cráter de Chicxulub, encontrado una década más tarde, permitieron deducir el impacto de un asteroide. Pero había señales de degradación medioambiental antes de ese suceso.

Es más, se sabía que hubo una gran erupción en la India a finales del Cretácico pero sin datación precisa que permitiera establecer la relación correspondiente con la extinción. Los avances tecnológicos han cambiado el panorama y ahora se puede calcular una edad más exacta a las rocas extraídas de las Trampas de Decán. 

Esas muestras, medio centenar, se consiguieron hace un año (en diciembre de 2013), durante una expedición geológica en busca de rocas que contuvieran circón: un mineral rico en uranio que se forma en el magma al poco de empezar una erupción y que se puede utilizar a manera de reloj para determinar la edad, dado cristaliza en esas condiciones y había muestras tomadas tanto en superficie como en la capa inferior, indicando el comienzo y el final de la erupción.

Las muestras se analizaron y dataron en dos laboratorios distintos para estar plenamente seguros de los resultados. Las rocas se pulverizaron para poder separar las partículas milimétricas de circón y, así, medir la proporción de uranio. Y, en efecto, ambos arrojaron resultados similares, fechando la erupción inicial unos doscientos cincuenta mil años antes de la caída del asteroide y su actividad durante los quinientos mil siguientes.

O sea, setecientos cincuenta mil años de erupción, no se sabe si de forma continua o mediante pulsos magmáticos periódicos, que unidos a la catástrofe originada por el impacto del Yucatán habrían tumbado fatalmente a los dinosaurios; no de un único KO como se cree, sino con dos.

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