Mosuo, último vestigio matriarcal de China

Mosuo, el último reino de las mujeres.
Mosuo, el último reino de las mujeres.

Estamos en una pequeña región de China. Un recóndito paraje cercano al Tíbet, donde el tiempo no parece haber transcurrido desde esas épocas donde se honraba a la Madre Tierra como creadora, como fundadora de todo lo que existe y nos rodea. 

Hay antiguos relatos chinos que hablan de un pasado donde todo niño sabía quien era su madre, pero no su padre. Eran ellas quienes instruían, quienes guiaban…

Incluso la arqueología ha dado pruebas de este momento mediante bellas figuras femeninas que honraban a diosas de los ríos, bosques y valles. La Madre tierra con cuerpo de mujer, tuvo mucha importancia en esa China casi olvidada, un momento que muchos asocian a la invención de su maravillosa escritura a base de caracteres.

Hoy en día, la sociedad China es muy diferente de estas raíces pasadas que la nutrieron. Pero queda un lugar, un pequeño reducto en las faldas del Tíbet: Mosuo.

Mosuo era una población tan aislada y recóndita, que nadie supo de ella hasta llegados los años 70. 

Y fue todo un descubrimiento. Hoy en día son miles los turistas que los visitan cada día, curiosos por ver este bellísimo lugar orlado por densos bosques e inmensos lagos, que ofrecen un medio de vida a sus 70.000 habitantes. 

Mosuo, el último reino de las mujeres.

Aquí reluce el color. El color de las ropas de las mujeres, de esa tierra de contrastes donde todos sonríen, vigilados siempre por la mística cercanía del Tíbet.

En Mosuo, hay un concepto que tiene una importancia vital. Es la palabra “Madre”. Ella representa todo lo grande, ella quien articula todos sus historias sobre la creación. 

En sus mitos es precisamente la mujer quien encarna no sólo lo divino, sino todo lo que es civilizado. Fueron las mujeres quienes construían las casas, quienes inventaron la agricultura y quienes ofrecen educación a sus hijos.

Pero, ¿y a día de hoy? ¿Cómo funciona realmente Mosuo en nuestra actualidad? Esta región china representa una de las pocas sociedades matriarcales que se mantienen casi del mismo modo que en la antigüedad. Debemos pensar en esa China del pasado, donde los hombres se batían en feroces guerras casi durante todo el año. 

Era normal llegar a una aldea y dejar embarazada a una mujer. Pocas veces podían reconocer su propia descendencia. De ahí que en muchas aldeas, en vista de esa ausencia masculina, eran ellas quienes se encargaban de las cosechas, de la educación de los niños, ellas quienes marcaban normas y leyes.

Mosuo es un ejemplo de todos esos días que escriben parte del pasado de China. Y parece que, de momento, les va bien. Las mujeres son las propietarias de la tierra, las herencias se pasan de madres a hijas y los hombres no tienen propiedad alguna. Son clanes femeninos donde se eligen a las matriarcas y serán ellas quienes administren los temas económicos y del campo. 

Las mujeres trabajan cosechando, labrando y cultivando. También construyen casas. 

Mosuo, el último reino de las mujeres.

Cosen, cocinan, pescan y cazan. Mientras, los hombres, se reúnen con otros hombres y llevan una vida mucho más relajada y pasiva. Doman caballos, los cuidan. Pero dejan que sean ellas quienes se responsabilicen de la mayoría de tareas diarias. Si necesitan dinero, deben pedirlo a sus madres o hermanas.

Pero, ¿y a sus mujeres, qué relación tienen con sus esposas? Te preguntarás. Bien, en Mosuo no existe el matrimonio tal y como nosotros lo entendemos. Aquí se ensalza el afecto sin compromiso. 

Uno puede yacer con la pareja que desee sin tener obligación posterior alguna en caso de que nazca una criatura. Los hombres viven en casa de sus madres y pueden relacionarse con las jóvenes que quieran. 

Al igual que ellas pueden elegir al muchacho que deseen. Más tarde, las criaturas nacidas serán educadas en esos núcleos femeninos con total tranquilidad y aprecio.

Para terminar, hemos de hacer una importante aclaración. Mosuo es una sociedad matriarcal, las mujeres ostentan una autoridad familiar pero no política. A nivel político, ellas prefieren que sean los hombres quienes ostenten los cargos. Es un modo de mantener el equilibrio. 

Los dos géneros están, de este modo, plenamente integrados en la sociedad de esta pequeña región cercana al Tíbet. 

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
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