Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

La joven de la perla, un cuadro lleno de secretos

La joven de la perla
La joven de la perla, un cuadro lleno de secretos.

“La joven de la perla”. Pocos cuadros llegan a ser tan hipnóticos, tan sugerentes y capaces de establecer esa unión entre el lienzo y el espectador, que se asoma curioso para ver un rostro suspendido en la oscuridad.

Johannes Vermeer sabía muy bien lo que hacía cuando cogió sus pinceles y se dispuso a dejar el primer trazo de esta obra.

El pintor holandés estaba obsesionado con la perfección, con que cada trazo de sus pinturas captara el más intenso de los realismos. 

La belleza cotidiana era ese marco del cual valerse para demostrarnos que lo más sencillo era lo más bello. 

Y que sus cuadros eran esa ventana incomparable, donde la realidad asomaba con todos sus sentidos, con todas sus emociones. 

No obstante, con “La joven de la perla” fue un poco más allá.

Suspendió un rostro cautivador donde nuestra mirada, se centra ante todo en tres puntos claves: unos ojos, esa boca entreabierta y una perla deslumbrante…

Una mirada y una perla

“La joven de la perla” es conocida también como “La mona lisa holandesa”. Ambos son rostros hipnóticos cargados de cierto misterio, de ciertos enigmas que siempre gustan de alimentar nuestra curiosidad. ¿Quién era esa mujer? ¿Una dama de la buena sociedad? ¿Una simple sirvienta? ¿Algún pariente del autor? 

¿Su amante quizá?

En esta obra, Vermeer nos demostró que era mucho más que un gran artista de las escenas cotidianas de Delf. Era un artesano de la luz, de los matices… Johannes Vermeer era un seductor visual y con “La joven de la perla” alcanzó su máximo esplendor. Hemos de señalar en primer lugar que esta obra no es un retrato. Dentro del propio barroco flamenco holandés, existía un tipo de obras que se conocían como “tronie”, es decir, “rostro” en holandés.

La joven de la perla
Son cuadros de tamaño algo reducido, ahí donde evocar un rostro, una expresión, una actitud. ¿Y qué es lo que vemos en “La joven de la Perla”? Vemos una estudiada sensualidad, misterio y exotismo. Ahí donde nuestro punto de interés recae en tres elementos: los ojos de la muchacha, sus labios y la perla.

El hecho de utilizar un fondo muy oscuro hace que todos los matices se vean aún más realzados, quedando su mirada en una cautivadora intimidad que invita al espectador a seguirla. Unos ojos cristalinos que el maestro de Delf supo manifestar con sutil genialidad. 

No hay más artificios, nada distrae nuestra atención y nos detenemos exclusivamente en esos tres puntos. Su boca, entreabierta, dibuja una estudiada sensualidad que culmina con ese elemento deslumbrante que da título a la obra.

Pero, ¿por qué la perla? Esa joya perfecta trazada casi con dos pinceladas por parte del autor, es un ejemplo de la incomparable habilidad de Vermeer por la óptica. Por los efectos de la luz y esos destellos capaces de orientar nuestra atención hasta esos elementos clave. ¿Y qué significado tiene? Bien, primero hemos de decir que este detalle estético aparece también en otros cuadros del autor. Son varias las mujeres de los lienzos de Vermeer que lucen una perla en su oreja.

Se ha hablado de símbolo de “castidad”, de pureza. Aunque para otros no es más que un modo de conducir nuestra atención a esos detalles cotidianos donde las personas escondemos nuestros secretos. ¿Por qué esta joven luce esta joya en su oreja? ¿Es un regalo? ¿Tiene un significado emocional y privado? Tal vez sea ahí donde esté el juego, el desafío privado y sin respuesta que nos regaló Vermeer y que nunca tendrá respuesta.

Tampoco conocemos la identidad de la protagonista de esta obra. Quienes han estudiado la vida de Johannes Vermeer optan por estas tres figuras:
La propia hija mayor de Vermeer, María, que en la época en que se realizó el cuadro deberían tener la misma edad.

La hija del comisario de Vermeer. Un hombre importante en la vida del autor que también tenía una hija de esta edad.

La tercera joven en cuestión sería la que más gusta al mundo literario y de las intrigas románticas. Su nombre era Griet, la sirvienta de Vermeer. Ella fue la protagonista del famoso libro de Tracy Chevalier, que se llevó al cine. Ya sabes, la película protagonizada por Colin Firth y Scarlett Johansson, titulada “La joven de la perla”. Pero, ¿hay evidencia real e histórica de que esta muchacha existiera y de que tuviera una relación directa con Vermeer? En absoluto. Ninguna.

A falta de respuestas, haremos uso de nuestra imaginación. Disfrutando de todos esos misterios que nos dejan las grandes obras del mundo del arte. Maravillas silenciosas y ventanas a otros mundos donde la belleza es sencilla, evocadora. Una invitación a toda mirada cargada de curiosidad como la nuestra.

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
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