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Consecuencias de la batalla de Termópilas

Consecuencias de la batalla de Termópilas
Grandes batallas de la historia: Batalla de las Termópilas.

La batalla de las Termópilas ocurrió durante las Guerras Persas (499 aC – 449 aC). Se data la fecha de esta batalla entre el ejército griego y el ejército persa en agosto del año 480 aC. El ejército persa, comandado por Jerjes y Mardonio, contaba con más de 70.000 soldados. 

El ejército griego, mucho menos numeroso, podría haber contado con entre 5.000 y 11.000 hombres bajo el mando de Leónidas I, Demófilo y Temístocles.

Antecedentes a la Batalla de las Termópilas

Después de haber sido derrotados por los griegos en el año 490 aC en la batalla de Maratón, los persas comenzaron a preparar una expedición más grande para dominar a los Griegos. La misión, inicialmente preparada por Darío I, fue seguida por su hijo Jerjes tras la muerte de su padre en el 486 aC. Concebida como una invasión a gran escala, la tarea de reunir las tropas y los suministros necesarios llevó varios años.

Jerjes pretende tender un puente sobre el Helesponto a través de Asia Menor y avanzar hacia Grecia a través de Tracia. El ejército de tierra debía ser apoyado por una gran flota que se movería a lo largo de la costa. Pero como flota persa anterior había naufragado, Jerjes quiso construir un canal a través del istmo de la montaña.

Al enterarse de las intenciones persas, las ciudades-estado griegas comenzaron a hacer los preparativos para la guerra. A pesar de poseer un ejército débil, Atenas comenzó a construir una gran flota de trirremes bajo la dirección de Temístocles. En el 481 aC, Jerjes exigió tributo de los griegos en un esfuerzo por evitar la guerra. La solicitud fue rechazada y los griegos se reunieron para formar una alianza de las ciudades-estado bajo la dirección de Atenas y Esparta.

Al recibir la noticia de que Jerjes había cruzado el Helesponto, Temístocles planteó una estrategia en el paso de las Termópilas, un paso estrecho, con un precipicio a un lado y el mar por el otro, que era la puerta de entrada al sur de Grecia.
El ejército griego se pone en marcha

La estrategia de Temístocles fue aprobada por la alianza griega, ya que anularía la aplastante superioridad numérica de los persas y porque así la flota griega podría prestar apoyo en los estrechos de Artemisio. 

En agosto, la noticia de que el ejército persa estaba acercando llegó a Grecia, lo cual resultó problemático para los aguerridos espartanos, puesto que coincidía con la fiesta de Carneia y la tregua olímpica y, aunque era los líderes de la alianza, tenían prohibido participar en actividades militares durante estas celebraciones. Tras reunirse, los líderes de Esparta decidieron que la situación era los suficientemente urgente como enviar tropas bajo uno de sus reyes, Leonidas.

Moviéndose hacia el norte, con 300 hombres de la guardia real, Leonidas reunió tropas adicionales en su camino a las Termópilas. Al llegar, Leonida eligió para establecer una posición “la puerta de enmedio”, donde el paso era el más estrecho y los focenses habían construido previamente una pared. Por otra parte, alertado de que existía un sendero de montaña que pudieran flanquear la posición, Leonidas envió 1.000 focenses para vigilarlo. A mediados de agosto, el ejército persa fue avistado a través del Golfo de Malí.

Jerjes envió un emisario ofreciéndoles la libertad y la mejor tierra a cambio de su obediencia, pero los griegos declinaron, una vez más, su oferta.
La batalla de las Termópilas

Se cuenta que Leónidas respondió: “Ven por ellos.” Esta respuesta hizo inevitable la batalla, aunque Jerjes no tomó ninguna acción durante cuatro días. La topografía de la zona era ideal para la postura defensiva de los griegos y los persas se veían obligados a un asalto frontal. En la mañana del quinto día, Jerjes envió tropas contra la posición de Leonidas con el objetivo de capturar el ejército aliado.

En los combates los griegos infringieron pérdidas masivas en el ejército persa, pero eso no amedentró a Jerjes, que siguió enviando más tropas. Para evitar la fatiga, Leonidas intercambiaba a los soldados con los que están defendiendo la parte delantera.

Tras el fracaso de los primeros asaltos, Jerjes ordenó un ataque por parte sus soldados de élite, los que llamaban Inmortales, pero ni siquiera ellos fueron capaces de mover los griegos.

Al día siguiente, convencido de que los griegos se habían debilitado significativamente por sus esfuerzos, Jerjes atacó de nuevo. Como en el primer día, estos esfuerzos fueron rechazados con grandes bajas.
Efialtes de Tesalia cambia el rumbo de la batalla

Cuando el segundo día estaba llegando a su fin, un traidor llamado Efialtes, originario de Tesario, fue al campamento de Jerjes e informó al líder persa sobre el sendero que había en la montaña y que les daría acceso a los griegos. Aprovechando esta información, Jerjes ordenó a Hidarnes ir con un gran número de hombre, incluyendo los Inmortales. 

Al amanecer del tercer día, los focenses que vigilaban el camino se quedaron atónitos al ver a los persas avanzar. En un intento por soportar el ataque, se formaron en una colina cercana, pero fueron anulados por las tropas de Hidarnes. Alertados de la traición, Leonidas convocó un consejo de guerra.

Mientras que la mayoría de las tropas se retiró, Leónidas decidió quedarse en el paso con sus 300 espartanos. A ellos se sumaron 400 tebanos y 700 tespios. Hay muchas teorías sobre la elección de Leonidas, incluyendo la idea de que los espartanos nunca se retiraron porque no quería hacerlo, aunque lo más probable es que fuera una decisión estratégica para evitar que la caballería persa pudiera correr a por el ejército que se encontraba en plena retirada.

A medida que la mañana avanzaba, Jerjes lanzó otro ataque frontal. Las dos partes lucharon cuerpo a cuerpo en una batalla increíblemente sangrienta que vio morir al rey Leónidas. Cada vez más agobiados, los griegos supervivientes, inferiores en número, se replegaron detrás de la pared ofreciendo una última resistencia al enemigo en una pequeña colina. 

Mientras que los tebanos finalmente se rindieron, los otros griegos lucharon hasta la muerte. Con la eliminación de la fuerza restante de Leónidas, los persas reclamaron el paso y abrieron el camino hacia el sur de Grecia.

Consecuencias de la batalla de las Termópilas

Las bajas de la batalla de las Termópilas no se conocen con certeza, pero fueron muy elevadas. Tras la derrota en tierra, la flota griega se retiró al sur después de la batalla de Artemisio. Los persas avanzaron al sur para tomar Atenas mientras las tropas griegas restantes comenzaron fortificar el istmo de Corinto con la flota de apoyo. 

En septiembre, Temístocles logró ganar una victoria naval crucial en la batalla de Salamina que obligó a la mayor parte de las tropas persas a retirarse de nuevo a Asia. La invasión llegó a su fin el año siguiente, después de la victoria griega en la batalla de Platea .

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