¿Porqué el Pentágono de EEUU tiene esa forma?

¿Porqué el Pentágono de EEUU tiene esa forma?
¿Sabes por qué construyeron el Pentágono de EEUU en forma de pentágono?

En 1941 Estados Unidos aún no había tomado partido en la Segunda Guerra Mundial. 

Aunque el ataque japonés contra Pearl Harbour no llegaría hasta diciembre de ese año, las autoridades intuían que debían estar preparados.

En esa época, el Departamento de Defensa estaba repartido en diecisiete edificios, algo poco eficaz en una situación que auguraba un conflicto bélico inminente.

Las autoridades decidieron construir una única sede que aglutinase a los más de 20.000 empleados del Departamento de Defensa. Para ello se adquirió una parcela en un lugar cercano a aquel en el que se levanta el edificio actual.

La particularidad de ese solar era que tenía una forma poco usual: en lugar de cuatro lados, tenía cinco. Los arquitectos decidieron que la mejor solución era diseñar un complejo pentagonal.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses descartaron finalmente ese emplazamiento y buscaron una nueva ubicación. Concretamente, un barrio pobre conocido como Hell’s bottom, algo así como el ‘fondo del infierno’.

A pesar del cambio de lugar los arquitectos decidieron conservar los planos pentagonales. Según ellos, esa forma seguía siendo la óptima para aprovechar el espacio del nuevo solar. Mucho mejor que una forma cuadrada, rectangular o circular.

En apenas dos años, con turnos de trabajo de 24 horas, la obra estuvo concluida. El resultado demostró que los arquitectos estaban en lo cierto cuando eligieron esa forma geométrica. 

¿Porqué el Pentágono de EEUU tiene esa forma?

En el pentágono principal incluyeron cuatro estructuras semejantes una dentro de otra. Las cinco partes fueron conectadas con pasillos que permiten, según fuentes del Departamento de Defensa, ir de un lugar a otro del edificio en un tiempo máximo de siete minutos.

Este detalle era importante, teniendo en cuenta que la superficie construida es de más de trescientos mil metros cuadrados. Un dato que a día de hoy hace del Pentágono el edificio de oficinas más grande del mundo que no es un rascacielos.

A pesar de todo, en un primer momento la forma pentagonal no fue bien vista por las autoridades. El por entonces presidente Roosevelt recibió informes que advertían de que esa forma tan reconocible convertía al edificio en un blanco perfecto para las bombas.

Finalmente, no fueron las bombas alemanas o japonesas las que destrozaron la construcción, sino un avión, el vuelo 77 de American Airlines que fue estrellado contra una de sus fachadas el 11 de septiembre de 2001.

El impacto fue aprovechado para acometer una reforma de todo el edificio. A pesar de su buen diseño, existían algunas fallas derivadas de la coyuntura política e histórica en que se construyó. Por ejemplo, el edificio apenas tenía elementos de acero o de mármol. Durante la guerra, ese metal era muy preciado para construir armamento, por lo que fue sustituido por cemento y hormigón. En el caso del mármol, el mayor productor de ese material era Italia, enemigo en el conflicto, razón suficiente como para rechazarlo.

En el edificio original tampoco había ascensores. Al menos para las personas, que debían subir y bajar de los cinco pisos de la estructura a través de rampas de cemento. Los montacargas se reservaban para mercancías.

Por último, el edificio contaba con más cuartos de baño de los que realmente necesitaban las más de veinte mil personas que trabajan en él. Concretamente el doble, porque en la época de su construcción el Estado de Virginia contemplaba la segregación racial. Por cada w.c. para blancos, había otro para negros.

En la actualidad el Pentágono es una pequeña ciudad dentro de otra ciudad. En sus instalaciones hay paradas de autobús, una estación de bomberos propia, una comisaría de policía, un centro comercial, restaurantes y hasta una estación de metro. Como decía Rajoy al hilo de otros asuntos, se puede visitar «todo, salvo algunas cosas».

El tour debe ser solicitado con al menos 14 días de anticipación y no más de 90. El recorrido dura una hora y media y recorre veinte puntos de interés del edificio. Eso sí, hay ciertas limitaciones. 

Es necesario estar una hora antes del comienzo de la cita; no se pueden portar armas, mochilas, teléfonos móviles, cámaras de fotos y vídeo, comida o bebida. «Any violation of these security measures will cause the tour to be terminated», explican. O lo que es lo mismo: si te saltas esas normas, se acaba la visita y solo podrás conocer el Pentágono en fotos.

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