¿Te imaginas un mundo sin música?

¿Te imaginas un mundo sin música?
Amusia: El trastorno que te impide disfrutar de la música.

¿Te imaginas escuchar cualquier canción y que solamente percibieras ruido? ¿Cómo sería no poder seguir ni entender una simple composición musical? Está comprobado que la música nos transmite placer, pero… ¿Te imaginas un mundo sin música?

Pues esto es lo que les pasa a los que sufren de amusia; un conjunto de trastornos por los que el individuo no está capacitado para procesar la música de una forma normal.

Se estima que en torno al 4% de la población sufre alguno de estos trastornos, que pueden existir desde el nacimiento o ser provocados posteriormente por algún daño en el cerebro.

Existen varios tipos de amusia; algunos individuos tienen simplemente incapacidad para silbar o tararear mientras que otros llegan a perder por completo cualquier capacidad para reconocer una melodía. Incluso los hay que llegan a sentir una sensación desagradable cuando escuchan música.

Molestia al escuchar la música

La primera vez en la que estos trastornos aparecen documentados fue en el año 1878. Un artículo en la revista de filosofía y psicología Mind habla de un hombre de unos 30 años que es incapaz de distinguir una nota musical de otra. Curiosamente, su sentido del oído era totalmente normal. Grant Allen, autor del artículo, denominó esta discapacidad como “sordera de notas”.


Además, el sujeto no podía distinguir una melodía tocada por un violín, ya que el sonido del arco frotando las cuerdas le molestaba. Lo mismo pasaba cuando se tocaba un piano, en donde el individuo escuchaba tan sólo golpes sordos mediante algún “mecanismo de alambres”, como él mismo dijo.

Durante muchos años se consideraron estos informes como simplemente anecdóticos y no se les dieron mayor importancia. Pero la comunidad científica está empezando a entender ahora estos trastornos y a investigarlos con más detalle.
“Tengo la cabeza llena de música, pero no soy capaz de escribirla”

Esta frase fue dicha en 1932 por el famoso compositor francés Maurice Ravel, creador del célebre Bolero. Ravel tuvo ese mismo año un accidente de automóvil en el que no sufrió, aparentemente, ninguna lesión de importancia. Pero pronto se dio cuenta de que no podía ejercer ciertos movimientos y presentaba incluso dificultad para escribir. El realizar una simple firma se convirtió en una tortura para él, pero lo más grave fue que se vio incapacitado para escribir una sola nota musical.

Sin embargo, podía recordar y tocar cualquier melodía y tocarla al piano. El tipo de amusia que sufría Ravel le impedía tan sólo llevar la música que tenía en su cabeza a un pentagrama.

Otro conocido personaje que, al parecer, sufría amusia fue el mismo Che Guevara. Él creía que tenía sordera para tonos y recurría a sus amigos cada vez que estaba en una fiesta para que le dijeran qué tipo de ritmo se estaba tocando.

A menudo se ha pensado que el lenguaje y el lenguaje musical son caras de una misma moneda.

Sin embargo, cada vez más investigaciones con pacientes que han sufrido un daño cerebral demuestran que la pérdida de funciones verbales (afasia) no se acompaña necesariamente de una pérdida de las habilidades musicales (amusia). Por tanto son procesos mentales totalmente autónomos.

Qué impotencia tendría que sentir ese gran compositor que ya no es capaz de transmitir toda la música que aún lleva dentro. O qué desazón más grande la del que ve cómo los demás disfrutan con eso que llaman música y que él no puede sentir como algo agradable.

Sin duda el cerebro está lleno de misterios y no dejará de sorprendernos.

Y tú, ¿te has planteado cómo te sentirías si de pronto no pudieras evitar escuchar como ruido las canciones de tu grupo favorito? Déjanos un comentario o cuéntanoslo a través de nuestras redes sociales.

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