La sirenita de Andersen y la de Copenhaguen

 La sirenita de Andersen y la de Copenhaguen
La verdadera historia de la Sirenita de Copenhague.

No envejece. Como las criaturas sobrenaturales de otro mundo, La Sirenita de Copenhague no ha envejecido nada a pesar de contar ya con 101 años.

Es menuda, delicada, no mide más de 1,25 y está envuelta en un aire de serena tristeza. Esa que viste su piel de bronce. 

Descansa con la mirada perdida en su frío Mar del Báltico, sobre unas rocas que se adentran en las aguas justo en la Bahía, justo en el Parque Langelinie.

Su historia, va de la mano del mismo cuento que le dio forma y renombre. Un cuento que como ya sabes no tiene final feliz, y que tal vez te interese conocer…

La sirenita de Andersen y la sirena de Copenhaguen

Era una leyenda del Báltico. Una vieja leyenda trasmitida de generación en generación como el rumor del mar escampándose en la playa del tiempo. Contaba aquella historia que un día, mientras dos marineros estaban inmersos en sus rutinas diarias, escucharon de pronto el maravilloso canto de las sirenas. Quedaron encandilados. 

En especial uno de ellos, un joven pescador que de inmediato, se enamoró de una de las sirenas.

También esa bella criatura del océano sintió lo mismo al ver al apuesto mortal de rostro curtido por el sol y el salitre del mar. Tanto fue así que no dudó un momento en abandonar su mundo, en dejar a los suyos y perder su inmortalidad. 

Eligió ser una mujer con una vida limitada, que una sirena de vida eterna lamentando aquel amor perdido.

La estela de esta leyenda danesa llegó al propio Hans Christian Andersen, escribiendo su famoso cuento en 1837. Tomó casi la misma idea, pero nuestro pescador fue en la clásica historia un príncipe, un príncipe por quien la sirena elige disponer de forma humana dejando por siempre su cola. 

Pero ¿qué ocurrió después en el cuento de Andersen? que su amor no fue correspondido, que el apuesto príncipe se casó con otra dama, y que nuestra protagonista, rota de dolor y desesperación, optó visitar a una bruja. 

Se dice que Andersen quiso en todo momento demostrar el poder de elección de su protagonista. Ella fue quien quiso adquirir una naturaleza humana, ella fue quien obtuvo un cuchillo mágico por parte de la bruja para asesinar al príncipe, y lograr así recuperar su forma de sirena rompiendo el embrujo. Pero ¿lo hizo?

En absoluto. La sirenita vuelve al mar, elije arrojarse a él para perder su vida. Para morir. Convirtiéndose así en espuma de mar, y en un espíritu del aire. Una leyenda originada siglos atrás en la zona del Báltico, que fue recogida por el famoso escritor. 

Para después, recuperar su magia a través de un escultor, de Edvar Eriksen, quien se inspiró de nuevo en la leyenda y el cuento para crear a su pequeña criatura.

La sirenita de Copenhaguen, una superviviente

Edvar Erikesen deseaba que su sirenita tuviera la figura de una gran estrella de la época, Ellen Price, una bailarina. Pero la muchacha se negó a posar desnuda, así que solo utilizó su rostro. El cuerpo, es el de la propia esposa de Eriksen.

A pesar de que la escultura se instalara de modo permanente un 23 de agosto de 1913 en Langelinie, han sido muchos los sobresaltos que esta tranquila sirena ha sufrido. Tal vez te sorprenda, pero el vandalismo ha hecho una mella terrible en este clásico monumento de Copenhagen. Y cuesta algo de creer. 

Como muestra, aquí van unos pocos ejemplos de lo que esta sirena de bronce a tenido que sufrir:
  • En 1961, la pintaron de rojo.
  • El 24 de abril de 1964 le cortaron la cabeza y la robaron. La que tiene ahora, es otra diferente que hubo de fundirse expresamente.
  • EL 22 de julio de 1984, alguien le cortó el brazo. Pero eso sí, se lo devolvió dos días después.
  • En 1990, quisieron decapitarla de nuevo. No lo lograron y le dejaron una cicatriz de 18 centímetros. Pero aún hay más… ocho años después, sí que lo consiguieron. La decapitaron de nuevo.
  • El 11 de septiembre de 2003, arrancaron a la Sirenita de su roca con dinamita. Un año después, la vistieron con un Burka.
  • El 8 de marzo de 2006, alguien le puso un consolador en la mano, y la pintó de verde.
  • El 3 de marzo de 2007, pintaron a la Sirenita de nuevo. ¿De qué color? De rosa.
Estamos seguros de que en los próximos años, nuestra Sirenita sufrirá más encuentros incómodos. 

Pero su mirada siempre seguirá ahí, atendiendo el frío mar del Báltico. Recordando tal vez, un amor que nunca pudo ser.

Publicado por : http://supercurioso.com/
Creative Commons