Experiencias oníricas

Experiencias oníricas
¿Por qué a veces soñamos que “salimos de nuestro cuerpo”?

Un tipo de experiencia onírica muy especial: “salir del cuerpo”.

Son muchas las personas que afirman haber tenido una experiencia de estas características: la de estar dormidos y, de pronto, sentir cómo una parte de ellos sale del cuerpo.

Es común, por ejemplo, verse desde arriba, sentir una sensación de ingravidez y observar la habitación y a uno mismo con perfecto detalle.

Es lo que se conoce comúnmente como “experiencia extracorporal” y, aunque no hay acuerdo científico que nos aclare por qué sucede esto, los testimonios de muchas personas están ahí.

Es un misterio y, dado que no disponemos de momento de ningún corpus teórico-científico que nos ofrezca respuesta, ha sido el campo de lo paranormal quien recoge estos hechos para intentar dar veracidad a un aspecto: la existencia del alma, de esa energía independiente de nuestro cuerpo.


Analicemos, pues, las dos tendencias – científica y sobrenatural – para sacar nuestras propias conclusiones.


1. Tendencia científica de las experiencias extracorporales

¿Por qué el ser humano sueña o experimenta que una parte de él sale de su cuerpo? Son varias las investigaciones que se han llevado a cabo para analizar esta experiencia. 
  • Lo curioso de este fenómeno es que suele darse en realidad en varias situaciones muy concretas:
  • Cuando dormimos.
  • Cuando estamos bajo los efectos de la anestesia. Durante una intervención quirúrgica, por ejemplo.
  • Durante experiencias cercanas a la muerte.
Para corporaciones científicas como la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, por ejemplo, estas experiencias extracorpóreas son sólo resultado de una confusión cerebral.

Para dar testimonio a su afirmación se llevaron a cabo unos experimentos en el 2007, en los que se estimuló eléctricamente una región cerebral asociada a los circuitos visuales y táctiles: la zona temporoparietal.

Las personas que formaban parte del experimento afirmaban sentir como si, de pronto, fueran expulsados de su cuerpo, algo que siempre iba precedido de una de sensación de parálisis corporal. 

La investigación fue dirigida por el profesor Olaf Blanke y la Universidad de Ginebra, siendo publicada después en The Telegraph. Las conclusiones a las que llegaron fueron las siguientes y vale la pena tenerlas en cuenta:

La sensación de desprendimiento, o de salir de nuestro cuerpo mientras dormimos, se debería en realidad a una pequeña alteración de nuestro cerebro y no a ninguna dimensión espiritual.

Los investigadores creen que estos resultados demuestran que el desprendimiento del propio cuerpo se produce cuando el cerebro está confundido y existe una sobreexcitación neuronal. Una contradicción entre el sistema visual y el corpóreo.

Este fenómeno estaría relacionado con la parálisis del sueño. En ocasiones, sobre todo cuando atravesamos momentos de cierto estrés o ansiedad, conciliamos un sueño en el que nuestro cerebro aún está sobreexcitado. 

Está tan activo que sigue estimulando muchas de nuestras regiones cerebrales de un modo muy intenso. Sin embargo, nuestro cuerpo está relajado. 

Esta descompensación provoca que las pesadillas sean muy vívidas: podemos ver, sentir, oler… los sentidos se agudizan porque el cerebro tiene estas regiones activadas y, por lo tanto, todo es increíblemente real.

Si el cerebro estimula también esta zona temporoparietal, entonces se producirá la experiencia extracorporal. La misma que sufren muchas personas en medio de una operación o, incluso, cuando están al borde de la muerte.

¿Estás de acuerdo?


2. Explicación espiritualista no científica

Son muchas las personas que, aún respetando la visión científica, están en desacuerdo. Los principales puntos en los que difieren son los siguientes:
En ocasiones, cuando experimentan la sensación de estar fuera del cuerpo, no están dormidos.

Cuando salen de sus cuerpos son capaces de ver detalles muy precisos como para asociarlo a un sueño o a una pesadilla.

Estas experiencias extracorporales no se asocian sólo a la cama, a verse a ellos mismos desde arriba en ese lugar donde uno está durmiendo, en absoluto. 

Hay personas que afirman ir más allá, avanzar por la casa e incluso fuera de ella.
Quienes aceptan el concepto de alma asocian este fenómeno con los viajes astrales, que consisten en desprender nuestra alma de ese envoltorio físico llamado cuerpo, para acceder a una dimensión astral (asociada a menudo con la cuarta dimensión).

Son aspectos complejos que requieren, sin duda, un análisis más profundo, pero, de momento, nos quedaremos con lo esencial, con este “desdoblamiento” que muchas personas experimentan – a veces de modo casual – y que, a pesar del temor inicial, deciden ahondar más en su comprensión y desarrollarlo. 

Es entonces cuando se inician en técnicas de relajación y de meditación para propiciar nuevamente este fenómeno y disfrutarlo.

Algo que religiones muy antiguas vienen practicando desde tiempos ancestrales.

No podemos concluir con ninguna respuesta indiscutible sobre por qué sucede, ni discernir entre si se debe a pequeñas alteraciones de nuestro cerebro o a dimensiones algo más místicas y espirituales.

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