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Genética y consumo de café

Genética y consumo de café
Las tazas de café que bebes al día dependen de tus genes.

No todo el mundo tiene los mismos hábitos en lo que al consumo de café se refiere.

Los hay que con una tacita por la mañana tienen las pilas cargadas para el resto del día, mientras que algunos no entran en el mundo hasta el segundo café y no rinden a toda máquina hasta el cuarto.

Es lógico que hay algo que nos hace diferente en este aspecto, ¿pero qué es?

Para da una respuesta a ello, un equipo de investigadores de la Universidad de Edimburgo ha llevado a cabo recientemente un estudio en el que se adentran en las causas genéticas de este hecho tan curioso. 

Sus resultados han sido publicados en Scientific Reports y ponen de manifiesto que, efectivamente, hay una variante de un gen que se encuentra presente en aquellas personas que beben poco café, mientras que no se encuentra en las que deben inyectárselo en vena para recordar su nombre por las mañanas.


El gen culpable de los desequilibrios en el consumo de café.

Al estudiar las diferencias genéticas entre personas con un consumo de café bajo o moderado y las de consumo alto, estos científicos llegaron a la conclusión de que su principal diferencia radicaba en una variante del gen PDSS2, pues sólo se encontraba presente en los voluntarios que bebían muy pocas tazas de café al día.

Esto parece deberse a que dicho gen se asocia a un metabolismo más lento de la cafeína, por lo que sus efectos son mucho más duraderos y no se hace necesario elevar el consumo de café diario.

Para que me entendáis, imaginad que cuando tomáis una taza de café la cafeína se libera a vuestro cuerpo a través de un agujerito. Según este símil, las personas que tienen la variante del gen de estudio, tendrán un agujero más pequeño, por lo que se liberará una cantidad baja de cafeína durante mucho tiempo.

Al contrario, las que no portan este gen, tendrán un agujero mucho más grande por el que se liberará todo el chute de cafeína de golpe, haciendo necesario beber más café para alargar su efecto. 


Italianos o belgas, ¿cuáles tienen un mayor consumo de café?


El estudio fue realizado con un grupo de voluntarios italianos; a los que, además, de un análisis de su ADN, se les realizó una entrevista sobre sus hábitos en el consumo de café.

Una vez obtenidos los resultados, se repitió el ensayo, pero esta vez con voluntarios belgas, para poder comprobar si el efecto también tenía una dependencia geográfica.

Curiosamente, en ambos países el menor consumo de café se asociaba a la presencia de la variante de PDSS2, aunque la diferencia en el número de tazas consumidas era menor en el segundo caso.

Esto parece deberse a que las raciones de café no son las mismas en cada país, puesto que los italianos son de tacita pequeña, mientras que a los belgas les gusta beber en tazones grandes, de modo que la cantidad de cafeína será mayor y no será necesario repetir el proceso tantas veces.

Estos resultados han servido a los investigadores para demostrar de nuevo que la genética tiene un papel muy importante en nuestros hábitos cotidianos, no sólo en lo que a consumo de café se refiere, por lo que conocer nuestros genes puede ayudarnos a entender mejor nuestro comportamiento para poder actuar en consecuencia.

Es curioso este dato, ¿verdad? ¿Vosotros a qué grupo pertenecéis? ¿A los que beben poco o a los que necesitan mil tazas de café diarias?

Sobredosis de cafeína: 
¿A partir de cuántas tazas comienza el café a ser malo para tu salud? 

Varios estudios han demostrado los beneficios de su consumo moderado. 

Pero pasarse en la cantidad diaria de cafeína puede ser contraproducente. 

Genética y consumo de café
Un estudio calcula el número de tazas óptimo para un adulto.

Varios estudios han demostrado los beneficios para la salud del consumo moderado de café: ayuda a perder peso, previene contra algunos riesgos de demencia senil, deterioro cognitivo, alzheimer... 

Pero, como en todo, el abuso puede causar más daños que beneficios. La pregunta es: ¿a partir de cuantas tazas de café al día el hábito deja de ser moderado?

Un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos citado por la web Medical Daily ha encontrado que los adultos, en general, no deberían consumir más de cuatro tazas diarias de café. O lo que es lo mismo, 10 latas de refrescos con cafeína o dos latas de bebidas energéticas.

Esas cuatro tazas de café equivalen a aproximadamente 400 miligramos de cafeína. Cualquier dosis diaria por encima de eso puede causar "efectos secundarios desagradables", como irritabilidad, ansiedad, malestar de estómago y taquicardia, además de pequeños espasmos en los músculos oculares, según el estudio de la clínica.

Mayo advierte que los efectos secundarios dependen de la tolerancia que la persona tenga a la cafeína:

 "Las personas que no la beben con regularidad son más sensibles a estos efectos negativos". Según la web, los estudios han demostrado que las mujeres toleran mejor la cafeína que los hombres.

Para calcular el consumo diario, el estudio advierte que se deben tomar en cuenta otras fuentes de cafeína menos evidentes, como el chocolate, algunos tés y varios tipos de analgésicos.

Sin embargo, la clínica advierte de que el consumo de cafeína no se debe cortar abruptamente, sobre todo si es elevado, a riesgo de tener síntomas de abstinencia: dolor de cabeza, irritabilidad y fatiga. Lo mejor, según Mayo, es hacerlo de forma gradual.

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