Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

La foto de Zbigniew Religa

La foto de Zbigniew Religa
La historia de la foto de una operación que dio la vuelta al mundo.

El mayor súper poder de los fotógrafos es saber estar en el lugar correcto en el momento adecuado para poder inmortalizar imágenes capaces de pasar a la historia.

¿Quién no recuerda el famoso beso entre un marinero y una enfermera que tuvo lugar al finalizar la Segunda Guerra Mundial o la imagen del miliciano abatido por las balas que Robert Cappa captó durante la Guerra Civil Española?

Ambas son fotos históricas que captaron momentos históricos, pero las imágenes que perduran, pasen los años que pasen, no tienen por qué estar siempre vinculadas a una guerra.

Y si no que se lo pregunten a James Stanfield, el responsable la foto que nos ocupa hoy, una imagen que retrata a la perfección el trasfondo de lo que supuso un hito en la historia de la medicina; el primer trasplante de corazón realizado con éxito en Polonia.


La historia detrás de la foto de Zbigniew Religa


En esta foto, premiada pro National Geographic como la mejor de 1987, se pueden observar tres personas, dos de ellas en primer plano y una al fondo, dormida presa del cansancio de 23 horas realizando la que quizás fue la tarea más dura de su vida.

Los dos protagonistas son el doctor Zbigniew Religa y su paciente Tadeus Zitkevits, al que realizó el que se convertiría en el primer trasplante duradero de corazón de Polonia. 

Aunque quizás en un primer momento pueda parecer lo contrario, la intervención fue un éxito y en la imagen se puede observar cómo el cirujano observa con cansancio las constantes vitales de su paciente, cuyo corazón funcionó tan bien que sobrevivió al propio doctor, como se puede observar en la imagen superior, en la que posa feliz con la foto de la operación que le salvó la vida. 

La foto de Zbigniew Religa

Salvando vidas contra viento y marea

El primer trasplante de corazón de humano a humano fue realizado en 1967 a cargo del doctor sudafricano Christiaan Barnard, que consiguió que el paciente sobreviviera 18 días, tras los cuáles murió a causa de una neumonía.

A pesar del poco tiempo de supervivencia del intervenido, la operación supuso un hito sin igual que alentó a otros cirujanos a repetir la hazaña con más o menos éxito, de modo que poco a poco el trasplante de corazón fue haciéndose una realidad en un gran número de países a lo ancho de todo el mundo.

Sin embargo, en algunas regiones la fuerte influencia religiosa sumaba a la dificultad de la operación una serie de impedimentos éticos que complicaron que pudiese llegar a realizarse.

Éste es, por ejemplo, el caso de Polonia, dónde incluso a día de hoy la Iglesia Católica sigue poniendo trabas a la realización de algunas intervenciones que resultan muy habituales en otros países.

Por ese motivo no fue hasta 1987, veinte años después de la operación del doctor Barnard, cuando Zbigniew Religa pudo realizar allí la primera intervención de estas características en la que el paciente sobrevivía.

Y es que éste no era el primer intento de este intrépido cirujano; pues, ayudado por la ciclosporina, un fármaco que llevaba unos pocos años usándose en el resto del mundo para debilitar las defensas del organismo, evitando con ello el rechazo del órgano, Religa había realizado cuatro trasplantes previos, cuyos pacientes habían sobrevivido desde unos días hasta unos pocos años. 

Sin embargo, el caso de Zitkevits demostró que los trasplantes de corazón exitosos eran posibles, hasta el punto de que el destino quiso que el paciente viviera más años que su salvador.

Y así fue como desde entonces la realización de éste y otros tipos de trasplantes no ha cesado en todo el mundo, salvando cientos de miles de vidas. 

Sin embargo, el siguiente paso es conseguir más donantes para que esa cifra nunca deje de aumentar y pueda hacer que el trabajo de héroes como Barnaard o Religa no haya sido en vano.

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