¿Cuál es el origen del arte del tatuaje?

¿Cuál es el origen del arte del tatuaje?
Origen de los tatuajes.

Puede que tú mismo lleves uno dibujado en tu piel: un pequeño símbolo secretamente escondido o a la vista, una palabra especial, o quizá, algo espectacular cubriendo alguna de tus extremidades que te define y te identifica, un dibujo espléndido bordeado a base de azules, negros y rojos que seguramente llevarás de por vida…

Pero ¿Te has detenido alguna a vez a preguntarte cuál es su origen?

¿Crees que es una moda reciente o piensas que es algo inherente a la raza humana desde sus orígenes tribales?

Es sin duda un tema interesante no solo por su innegable belleza y originalidad, sino también por su tradición cultural y por la historia escondida tras esos mágicos pigmentos adheridos dolorosamente a nuestra piel.


¿De dónde viene la palabra “tatuaje”?

Del samoano nada más y nada menos. Su origen deriva de la palabra “tátau”, que significa marcar o golpear dos veces

¿Y por qué golpear? Te preguntarás, sencillo, si eres una de esas personas que ha sufrido una sesión para que en tu piel se grabara algún tatuaje, sabrás que se necesita en primer lugar una referencia o una plantilla como modelo, y después, te van clavando (golpeando) un instrumento para dejar la tintura inscrita en tu epidermis.

Los franceses que viajaron a la Polinesia llamaron “tatouages” a esos fascinantes dibujos que vieron en la piel de los nativos, tan admirados quedaron que no pudieron evitar probar esa nueva experiencia que poco a poco fueron extendiendo en sus países de origen, aunque hemos de decir que esta técnica ya era habitual en muchos otros lugares.


¿Cuál es el origen de los tatuajes?

Seguramente te sorprenderá saber que ya en el neolítico nuestros antepasados solían practicar el arte del tatuaje, es más, tenemos los restos de varias momias del siglo II d.C donde ya podemos advertir varias de estas técnicas en el cuerpo de estas civilizaciones antiguas.

Y es que incluso en el cuerpo con piel más antiguo que posee la comunidad científica, conocido como Otzí, el Hombre de Hielo, trae en su espalda nada más y nada menos que 57 fantásticos tatuajes… se cree que su fin era terapéutico, algo semejante a la acupuntura.

¿Cuál es el origen del arte del tatuaje?

Los tatuajes en diferentes culturas:

1. Polinesia.

La tradición de los tatuajes está muy arraigada en este país. Se supone que es una ornamentación corporal, pero confería además cierta jerarquía y un símbolo de poder entre los grupos; originalmente, quién más tatuajes tenía más respeto causaba.

Más aún, para los maoríes, el tatuaje era para un símbolo necesario a la hora de combatir y que servía para asustar a los enemigos. También se usaba como rito de paso de la adolescencia a la madurez.

Sencillamente espectacular. El tatuaje tradicional samoano como podéis comprobar en la imagen inferior se hacía “Martilleando” un palito con varias astillas al final que eran las encargadas de introducir la tinta en la epidermis.


2. Egipto.

¿Sabes quiénes llevaban mayoritariamente tatuajes en esta cultura antigua? Lasmujeres, conferían poderes mágicos y protección. En aquella época no estaban tan elaborados como los tatuajes con simbología egipcia de hoy en día. Los tatuajes consistían en lineas, puntos y algún jeroglífico.


3. América.

Al igual que en la Polinesia el tatuaje simbolizaba un rito de paso: cuando una adolescente pasaba a la edad adulta se le grababa un tatuaje en la piel para proteger su alma. Por su parte, en América central se utilizaban los tatuajes como respeto y en memoria de los caídos en batalla.


4. Lejano Oriente.

El tatuaje llegó a Japón en el siglo X a. C. Y lo hizo con tanta fuerza que poco a poco se fue instaurando en las clases más altas hasta llegar al propio emperador, que en el siglo V lo empezó a utilizar como ornamento corporal, pero cabe indicar que más tarde se fue extendiendo a todos los grupos sociales, llegando por ejemplo al grupo de los poderosos Yakuza, quienes llevaban el cuerpo casi totalmente tatuado.

Fue un arte que llegó a adquirir mucho peso, el “irezumi” era algo tan respetado como admirado, pero en el año 1842, el emperador Mutsuhito lo prohibido por considerarlo algo “bárbaro”, un símbolo tribal que no encajaba en sus expectativas por abrirse al mundo exterior.

Como puedes ver el tema de los tatuajes es sin duda algo verdaderamente interesante, su tinta no solo atraviesa la piel de múltiples tribus y grupos sociales de todo el mundo, los tatuajes se inscriben en la propia historia de la humanidad, de ahí su magia, de ahí su fascinación…


Nora Hildebrant, la mujer a la que su padre tatuó de arriba abajo

Muchos hombres, en la década de los noventa del siglo XIX, acudían a los circos de Barnum & Bailey, deseosos de ver a la primera mujer que se dedicó profesionalmente a exhibir su cuerpo tatuado en Estados Unidos.

 origen del arte del tatuaje
Se llamaba Nora Hildebrandt y, según las pocas referencias que pueden escudriñarse, hacía las delicias del público masculino. 

No se sabe si por admiración al arte de los dibujos que la envolvían o, simplemente, por babear ante algo de carne al descubierto en una época donde la moda y el recato ahogaban la piel entre corsés y multitud de capas de tela. Vestimenta de lechuga, que dijo el poeta.

En algunos artículos se enarbola a Hildebrandt como un icono de valentía y lucha por reivindicar como propio el cuerpo de la mujer, un ejemplo de emancipación epidérmica. No obstante, no habría que apresurarse a colocarle una enseña revolucionaria. 

 origen del arte del tatuaje

Algunos detalles de su biografía inclinan la balanza hacia el hecho de que se tratara de una doble víctima, de una paternidad brutal y de un machismo muy genital de quienes asistían al circo.

Su padre, Martin Hildebrandt, originario de Alemania, instaló una tienda en Nueva York en 1846: fue el primer artista y tatuador profesional de EEUU. Como cuenta Buzzfeed, Martin dedicó gran parte de su tiempo a grabar la piel de marineros y soldados de los dos bandos de la Guerra Civil. Nora nació en los años 50. 

Cuando se acercaba a los 30 años, ya tenía 365 diseños repartidos por todo el cuerpo, desde el cuello hasta las piernas.

Colores, formas tribales, dibujos antropomórficos, de animales… Los tatuajes se inspiraron en los que poseían personajes como John Rutherford y el capitán Costentenus, que apenas mostraban un centímetro de piel sin tinta. 

 origen del arte del tatuaje

Dicen que ella se había ofrecido como lienzo a su padre, que había una afición sincera por decorarse la piel, y de ahí que se admire su independencia y su arrojo para entrar en conflicto con la cultura tradicional de la época.

Sin embargo, el hecho de que inventara una biografía alternativa para hablar del origen de los tatuajes despierta ciertos recelos.

Algunos, como Pablo González, de Malatinta, hablan de que trataba de ocultar cierta vergüenza, que temía que la rechazaran por su aspecto y de que por eso se empezó a contar que había sido capturada por una tribu india.

Hildebrandt contaba que los indígenas le practicaron un tatuaje diario durante un año mientras la mantenían atada a un árbol. Para vestir el relato y darle gancho, llegó a precisar que el famoso Toro Sentado había participado en la tortura.

En una de las versiones de la narración, su padre habría sido apresado también por los nativos y obligado a realizar los dibujos hasta que, por sí mismo, decidió morir antes de seguir castigando a su hija.

El relato no era original, sino una apropiación fantasiosa de una historia real de años atrás. Le ocurrió a Olive Oatman, hija de mormones. En 1851, en el cuarto día de un viaje a Nuevo México, en el río Gila, fue secuestrada junto a su hermana pequeña. 

Los indios Yavapais asesinaron a su familia y se las llevaron. Tenían 14 y siete años. La historia la escribió Royal B. Stratton en The Captivity of the Oarman Girls.

Cuando años más tarde, un miembro de los colonos europeos de la zona, estimulado por los rumores que hablaban de una chica blanca viviendo entre nativos, trató de negociar con ellos para regresarla a su civilización, se encontró con una joven de 19 años con el pecho descubierto y un tatuaje azul en la barbilla.

La hermana menor había muerto en una hambruna. Olive alcanzó la fama a partir del libro de Stratton. Las chicas habían sido vendidas como esclavas a los mojaves, que las acogieron como integrantes de la tribu. 

El tatuaje era un símbolo de protección. Cuentan en una nota de El Liberal que la mujer mitad mormona mitad mojave guardó siempre un tarro de avellanas que le recordaban a su vida indígena.

Trazos de esta historia tomó prestados Nora Hildebrandt, quizás con la idea de atribuir a una fatalidad su mar de tatuajes, o sea, de pedir disculpas. Otros, sin embargo, hablan de que el préstamo biográfico respondía a demandas del espectáculo de circo. La joven se incorporó a las giras de la importante compañía circense de la época Barnum & Barley en la década de los 90, y había que hacer lo que fuera por seducir al público.

En cambio, a veces, violaba las leyes del show, bordeaba a las tribus y se entretenía explicando detalladamente el trabajo artístico realizado por su padre. Detalladamente, parte por parte: los hombres miraban.

El desenlace de la historia prueba que no asistían al relato, precisamente, con inquietud artística. Apareció en escena Irene Woodward, más vestida de tinta y más atractiva. De pronto, la fama de Hildebrandt se esfumó hasta el punto de no aparecen más registros sobre su vida. Se le perdió la pista para siempre.

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