Aunque te laves, las bacterias seguirán ahí

 Por mucho que te laves, las bacterias seguirán ahí
Por mucho que te laves, las bacterias seguirán ahí.

Cada uno de nosotros tiene en la piel su propia población personal de bacterias, y ésta permanece prácticamente igual a lo largo del tiempo, sin sufrir cambios de ningún tipo, según sugiere un estudio estadounidense.

La piel humana es el hogar de una amplia gama de bacterias, hongos y virus.

Las bacterias suelen preferir sitios donde la piel está más grasa (en la espalda y las orejas, por ejemplo), ya que encuentran estas áreas como zonas más estables para su supervivencia.

No obstante, incluso en otras zonas donde la piel se encuentra más expuesta al medio físico y tiende a resecarse con facilidad, es bastante común detectar una presencia microbiana.

La mayoría de los microorganismos que habitan en nuestra piel son inofensivos o incluso beneficiosos de alguna manera para nosotros. 

Sin embargo, algunos de ellos son responsables de múltiples trastornos, como es el caso del acné, la psoriasis o el eczema.

En un estudio publicado en la revista Cell, los investigadores tomaron muestras de piel de 12 personas sanas tres veces durante un período de un mes a dos años, que abarcaba 17 áreas distintas del cuerpo.

 Las autoras principales, Heidi Kong, del Instituto Nacional del Cáncer, y Julie Segre, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, descubrieron que los individuos sanos mantienen las mismas poblaciones microbianas a pesar de la exposición a la ropa, al lavado de la piel, al contacto con otras personas y con todos los elementos del mundo exterior.


Las zonas de la piel preferidas por las bacterias

La investigación sobre cómo los microbios tienden a distribuirse por todo el cuerpo nos ayuda a explicar las características de dichas enfermedades; por qué el eczema tiende a afectar a los sitios húmedos, como por ejemplo las curvas de los brazos, mientras que la psoriasis se produce comúnmente en áreas más secas, como los codos.

Lo que aún no está claro del todo es cómo las comunidades de bacterias, virus y hongos que se encuentran al otro lado de la piel varían con el tiempo y cómo estos cambios pueden afectar a la salud.

La estabilidad de las cepas bacterianas de la piel varía entre los individuos, mostrando algunos de ellos más cambios que otros. 

En el futuro, los científicos planean estudiar pacientes que sufran de eczema y otras condiciones para comprobar cómo los microbios podrían variar con una enfermedad determinada.


Cuando una enfermedad afecta a la población bacteriana

“Los estudios futuros pueden utilizar el conocimiento de la estabilidad relativa de las comunidades microbianas de la piel en adultos sanos para entender cómo diversas exposiciones o estados de una enfermedad pueden alterar estos microbios en la piel”, dijo el Dr. Segre.

Por otro lado, los estudios de las bacterias de la piel en pacientes con acné podrían explicar si las cepas específicas florecen durante los brotes de acné adolescente o cambian con medicamentos como los antibióticos. 

Así, podría darse solución a estos brotes que afectan a un elevado número de personas en todo el mundo, y que a día de hoy, en algunos casos, siguen representando de las condiciones dermatológicas más difíciles de tratar.

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