Las quintillizas Dionne

Las quintillizas Dionne
Hoy en día, con las nuevas técnicas de fecundación, es frecuente que de vez en cuando sucedan nacimientos múltiples.

Es decir, alumbramientos donde unos padres se ven de pronto con cuatro o cinco niños que criar. 

Pero dado que lo que se busca ante todo es poder disfrutar de una familia esos hermanos de más siempre son bien recibidos.

No obstante, hace ochenta años, por ejemplo, no era algo tan común. De ahí que cuando en 1934 una mujer de Ontario daba a luz a cinco preciosas niñas, aquel evento se convirtiera en toda una proeza. En un fenómeno digno de ser televisado, comercializado… y tristemente explotado.



La historia de las quintillizas Dionne.

El 28 de mayo de 1934 un suceso insólito sacudió el pequeño pueblo de Corbeil, en la provincia canadiense de Ontario: una de sus vecinas, Elzire Dionne, había dado a luz a cinco niñas, atendida por el doctor Allan Roy Dafoe y dos comadronas.

El parto, después de un embarazo complicado, no estuvo exento de riesgos. 

El doctor Dafoe llegó a creer que ni las niñas, sietemesinas y nacidas con muy bajo peso, ni su madre iban a sobrevivir.

No obstante, a pesar de la escasez de medios (al carecer de una incubadora, las niñas fueron colocadas en una cesta de mimbre junto al fuego del hogar, envueltas en mantas y calentadas con botellas de agua caliente) las pequeñas lograron salir adelante, alimentadas con la llamada "fórmula siete veinte" (leche de vaca, agua, sirope de maíz y un par de gotas de ron como estimulante).

Eran muy pequeñas cuando vinieron al mundo. Casi como la palma de una mano. Pero a pesar de ello, muchos vieron en Émilie, Cécile, Yvonne, Annette y Marie Reine, un modo de hacerlas grandes. Tan grandes que podrían aportar millones a quienes tuvieran la oportunidad de explotarlas comercialmente.

Los padres de estas preciosas niñas eran Oliva Edouard y Elzire Dionne. Una pareja de agricultores que ya tenían en casa a cinco niños más. El más pequeño de solo 11 meses. Ninguno de los dos se esperaba que aquel parto les diera a cinco criaturas más, pero como era de esperar, la alegría para los padres fue notable.
Las quintillizas Dionne

En la foto Yvonne Édouilda Marie, Annette Lillianne Marie, Cécile Marie Émilda, Émilie Marie Jeanne y Marie Reine Alma.

Se convertirían de este modo en las primeras quintillizas de las que se tiene noticia que sobrevivirían a la infancia.

De inmediato empezaron a llegar donativos para las pequeñas (incluida una incubadora) que fueron muy bien recibidos, ya que los padres, Oliva-Edouard y Elzire, eran un matrimonio de humildes granjeros que ya tenían otros cinco hijos (y tendrían otros tres después de las quintillizas).

Precisamente, estos problemas económicos derivados del nacimiento de las quintillizas llevaron a los Dionne a firmar un acuerdo con unos promotores que pretendían exhibir a las niñas en la Exposición Universal de Chicago de 1933-34.

Pero el primer ministro de Ontario, Mitchell Hepburn pensó que aquello no iba a salir bien. Es más, fue el propio médico de la madre, Allan Roy Dafoe, quien pensó que las niñas no se criarían bien en una casa con tantos niños. No recibirían las atenciones adecuadas, y, lo que era peor, dado que aquel nacimiento múltiple había causado tanta expectación en los periódicos lo más probable era que los padres acabaran explotándolas comercialmente.

¿Solución? las hermanas fueron apartadas de sus padres, les quitaron la custodia para ir directamente a las manos del propio doctor Dafoe, quien instaló a las niñas en una residencia destinada exclusivamente para las quintillizas. Pero, ¿sabes cómo era en realidad esa casa-hogar? 

Te daremos una pista: las niñas estaban en una habitación rodeada de cristales, a través de los cuales, cualquiera podía acercarse para observarlas. Para ver cómo dormían, las bañaban o las alimentaban… pero, eso sí, pagando una entrada previa.

En el hospital se habilitó una sala con espejos de doble cara a través de la cual los visitantes podían ver a las niñas.

Esto atrajo a un número de visitantes sin precedentes; muy pronto las quintillizas se habían convertido en la principal atracción turística de Ontario, con hasta siete mil visitantes diarios, que dejaban miles de dólares de beneficio. Alrededor de esta riada de curiosos empezaron a surgir negocios: hoteles, restaurantes, gasolineras, tiendas de recuerdos.

Incluso Oliva Dionne abrió una tienda donde vendía todo tipo de objetos relacionados con las niñas; vendía incluso piedras de la propiedad familiar como supuestos amuletos de fertilidad. Luego, vino la explotación masiva de su imagen. Empezaron a vender fotografías de las quintillizas, muñecas y todo tipo de merchandising.


La historia de las quintillizas Dionne
Las quintillizas al poco de nacer, con sus padres y su abuelo.

La noticia saltó de inmediato a la prensa local, y de ahí a los medios de toda Norteamérica.

Y aunque luego los Dionne se retractarían y romperían el contrato, esta acción sirvió de pretexto para que el gobernador de Ontario, Michael Hepburn, a instancias del doctor Dafoe, retirara el 27 de julio de ese año la custodia de las quintillizas a sus padres, con la excusa de que era "para salvaguardar a las niñas de ser explotadas comercialmente".

Inicialmente, la duración de la retirada era de dos años, pero al año siguiente Hepburn promulgó la llamada Ley de Tutela de las Quintillizas Dionne, en la que las niñas eran declaradas "King's Wards", una figura legal procedente del derecho medieval en la que un menor quedaba bajo protección del rey por estar sus padres muertos, encarcelados o ser incapaces de cuidar de ellos, asumiendo su custodia la provincia de Ontario hasta que las niñas cumplieran la mayoría de edad.

Las quintillizas Dionne


Las quintillizas con el doctor Dafoe

La custodia de las niñas fue encomendada a un comité de tres personas del que formaba parte el doctor Dafoe, quien a la postre sería el que controlase la vida de las pequeñas en los siguientes años.

Las quintillizas fueron instaladas a finales de septiembre de 1934 en el llamado Hospital y Guardería Dafoe, construido exclusivamente para ellas enfrente de la casa de sus padres.

De su cuidado, además del doctor Dafoe, se encargaba un equipo de nueve personas: dos enfermeras, una profesora, dos criadas, un ama de llaves y tres policías (para mantener lejos a los "indeseables", incluida la propia familia Dionne).

Y a pesar de que la excusa que habían dado para asumir la custodia de las niñas había sido protegerlas de ser exhibidas, la realidad fue exactamente la contraria. Lejos de velar por su bienestar, sus protectores convirtieron a las quintillizas y todo lo que las rodeaba en un espectáculo.

La historia de las quintillizas Dionne

Las quintillizas Dionne eran una máquina perfecta de hacer dinero. Sus primeros años de vida no se limitaron solo a permanecer detrás de unas vitrinas donde ser observadas, en absoluto. Viajaron por todo el país, incluso llegaron a Hollywood, donde comenzaron a protagonizar películas con sólo dos años. Se hicieron calendarios, se publicaron revistas, e incluso llegaron a conocer a la reina Isabel en 1939.

Pero, obviamente, los padres no se quedaron quietos. Buscaron apoyo legal en todo momento para recuperar a sus hijas. ¿Y lo consiguieron? Desde luego, pero cuando las niñas tenían ya 9 años. 

Puede que llegado este punto pienses que la vida de las niñas adquirió finalmente la calma que necesitaban, la estabilidad propia en todo necesitado contexto familiar, con los suyos, con su familia biológica.

Las quintillizas Dionne

La imagen de las niñas apareció en docenas de anuncios publicitarios, de marcas como Colgate, Palmolive o Bee Hive. Aparecieron en artículos, portadas de revistas, libros. Las pequeñas recorrieron Canadá y EEUU en giras y exhibiciones, incluso participaron en películas en Hollywood.

Su popularidad era tal que la reina consorte Isabel de Inglaterra, esposa de Jorge VI, quiso conocerlas durante una visita que hizo a Toronto en 1939.

El doctor Dafoe también se beneficiaba del enorme flujo de dinero que rodeaba todo lo concerniente a las quintillizas: no sólo recibía una generosa paga por cuidar de ellas, también escribió libros sobre las hermanas, participó en anuncios comerciales y dio conferencias.

Pero fuera de la vista del público, las quintillizas llevaban una vida triste y solitaria. Cuando no estaban de viaje o haciendo publicidad, vivían recluidas y sometidas a una rígida disciplina impuesta por el doctor Dafoe.

Prácticamente aisladas del mundo, sin contacto con otros niños, con un estricto horario que detallaba casi al minuto sus actividades diarias, Dafoe había ordenado que sus cuidadoras procuraran reducir al mínimo las muestras de afecto hacia las pequeñas.

Además, siendo los Dionne una familia de habla francesa, Dafoe hizo que las niñas fueran educadas exclusivamente en inglés, hasta el punto de despedir a una enfermera que se dirigió a ellas en francés, lo que causó polémica entre la comunidad francófona.

Los Dionne no habían renunciado a las niñas. Prácticamente desde el momento en que se las quitaron, sus padres se habían embarcado en una cruzada legal para tratar de recuperarlas, con sucesivas denuncias, recursos y apelaciones. Finalmente, en noviembre de 1943 (unos meses después de la muerte del doctor Dafoe), cuando las niñas tenían ya nueve años, un tribunal falló a favor de su familia y les devolvió la custodia.

Las quintillizas Dionne

No obstante, eso no cambió demasiado la vida de las quintillizas. Pese a que los Dionne habían dicho que su intención era recuperar a sus hijas para devolverlas a su entorno familiar, cuando de nuevo tuvieron la custodia siguieron aprovechándose de la imagen de las niñas y explotándolas para ganar dinero.

La maquinaria comercial que rodeaba a las niñas era demasiado poderosa como para detenerla, como para girar el rostro a esos cheques que recibían constantemente. Siguieron trabajando, haciendo anuncios, campañas… Se dice que sus padres pudieron llegar a ganar cerca de 500 millones de dólares canandienses de aquella época.

Pero las niñas crecieron y adquirieron la mayoría de edad. Era el momento en que por fin tenían voz y podían elegir. Y eligieron quedarse en silencio, apartarse de los focos, las cámaras y de toda mirada curiosa, optando por tener una vida normal lejos de sus padres.

¿Y cómo fue su vida desde entonces? Una de ellas eligió ser monja, pero falleció en su bañera tras una crisis epiléptica.

Las quintillizas Dionne

Al poco tiempo, la familia abandonó su humilde granja para instalarse en una mansión de veinte habitaciones construida no muy lejos de allí, con electricidad y agua corriente, pagada con el dinero de las quintillizas. El Hospital Dafoe fue convertido en una escuela en la que las hermanas Dionne, acompañadas por otras niñas del pueblo, siguieron estudiando hasta terminar la educación secundaria. En su casa el trato tampoco era mucho mejor.

Años más tarde las hermanas contarían cómo a menudo eran menospreciadas y tratadas con mucha mayor severidad que sus hermanos.

Era frecuente que sus padres les echaran en cara los muchos problemas que les habían causado al resto de la familia, a pesar de que sus padres y hermanos llevaban una vida desahogada gracias a los pingües beneficios que las hermanas generaban. Se estima que a lo largo de su vida las hermanas ganaron en torno a 500 millones de dólares canadienses de la época, de los cuales apenas recibieron una mínima parte.

Después de todo lo que habían pasado, cuando el 28 de mayo de 1952 las hermanas alcanzaron la mayoría de edad, una de sus primeras decisiones fue abandonar el mundo de la publicidad y el espectáculo que había sido su vida hasta entonces.

También dejaron la casa familiar (en adelante apenas volverían a tener contacto con sus padres o sus hermanos) para vivir vidas independientes, algo que hasta aquel momento no les habían permitido.

Émilie ingresó poco después en un convento, pero falleció con apenas 20 años de edad, asfixiada accidentalmente durante un ataque epiléptico. Marie, Annette y Cécile se casaron y tuvieron hijos, pero acabarían divorciándose.

Sólo Yvonne permaneció soltera toda su vida. Marie moriría en 1970 a consecuencia de una trombosis cerebral.

Las tres hermanas supervivientes se irían a vivir juntas en los años 90 a Saint-Bruno-de-Montarville, cerca de Montreal.

Las quintillizas Dionne

En 1995, en un programa de televisión, las hermanas revelaron haber sido víctimas de malos tratos y abuso sexual por parte de su padre durante su adolescencia.

Las quintillizas Dionne no tuvieron una vida fácil. Finalmente, en 1998, el gobierno decidió indemnizar con 4 millones de dólares a las hermanas que quedaban con vida. Puesto que ellas en ningún momento llegaron a tener acceso a todo aquel dinero que generaron por derechos de imagen.

También en ese año publicaron un libro, Secrets de famille, en el que contaban desde su punto de vista las traumáticas experiencias que habían vivido en la primera parte de sus vidas.

Poco después, en 2001, fallecería Yvonne a causa de un cáncer. Annette y Cécile siguen viviendo juntas.

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