La cura para la picazón estaría muy cerca

La cura para la picazón estaría muy cerca
La cura para la picazón estaría muy cerca.

La picazón es una de las sensaciones más fastidiosas que podemos sentir.

Ya sea por picaduras de insectos, alergias o enfermedades como la varicela, la picazón no tiene por qué ser un indicador de afecciones graves; de hecho en la gran mayoría de los casos no lo es, pero no por eso deja de ser un verdadero incordio.

Existen algunas pomadas y otros medicamentos que lo calman un poco, pero de momento ninguno de ellos ha logrado eliminar totalmente las ganas que sentimos de rascar y rascar hasta hacer desaparecer la sensación.

 Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, ha encontrado la que podría ser la causa molecular de la picazón y, si están en lo cierto, la cura podría estar más cerca de lo que parece.


¿Qué es la picazón?

Vaya pregunta más rara, ¿no? Todo el mundo sabe lo que es la picazón, porque todos lo hemos vivido; ¿pero a qué se debe?

Básicamente la picazón es un mecanismo de defensa de nuestro organismo, similar al dolor.

Me explico. Cuando nos clavamos una aguja en un dedo, apartamos rápidamente la mano, de modo que ponemos distancia entre el agente causante del dolor y nosotros.

La cura para la picazón estaría muy cerca
Si lo que pasa es que nos pica un insecto o nos rozamos con una planta a la que le tenemos alergia, rápidamente tenderemos a rascarnos, para eliminar totalmente lo que pudiera quedar en nuestra piel del agente que nos causó la picazón.

Los mecanismos causantes del dolor en el cuerpo son bastante conocidos y, por eso, existen muchos medicamentos capaces de calmarlo eficientemente.

Sin embargo, a pesar del parecido, la picazón no se produce exactamente de la misma manera.

De hecho, se pueden considerar sucesos antagonistas, pues la manera más rápida de calmar la picazón es con el dolor que nos produce rascarnos.


TRPV4, la proteína que podría proporcionar la cura para la picazón.

En busca de las bases fisiológicas de la picazón, estos investigadores decidieron adentrarse en la función de algunas proteínas asociadas también a procesos dolorosos.

Tras varios intentos, centraron su atención en TRPV4, una proteína de canal iónico asociada al dolor causado en la piel por la exposición a la radiación ultravioleta. 

Las señales de dolor son emitidas a través de la producción de una sustancia, llamada endotelina-1, que también se encuentra asociada a la sensación de ardor y picazón, por lo que parece clara la relación entre esta proteína y la picazón.

Para estar seguros, tomaron a un grupo de ratas y las sometieron a un tratamiento con productos químicos causantes de la picazón. Inmediatamente, se producían grandes cantidades de endotelina-1 y, además, si se disminuía la sensibilidad de estos roedores a TRPV4, la picazón cesaba.

Este descubrimiento resulta determinante, pues entendiendo con profundidad las vías moleculares causantes de la picazónpodrían fabricarse tratamientos en forma de pomada que inhibiesen directamente la raíz del problema, en vez de calmarlo, como hacen los medicamentos actuales.

No cabe la menor duda de que sería una gran noticia.


Picazón y dolor, ¿son la misma cosa para nuestro cerebro?

Aunque parezca una pregunta extraña, la realidad es que varios estudios han descubierto que tanto el dolor como el picazón se producen en la misma zona cerebral, y distinguir un “mensaje” de otro es casi imposible, por lo que la distinción de una y otra sensación en el cerebro es bastante complicada. 

Pero una nueva investigación ha cambiado esta afirmación.

Según el reciente estudio publicado hace una semana en PLoS One, a cargo de varios neurocientíficos liderados por Chih-Hung Lee y Takashi Sugiyama, podría haber ciertas variaciones en el flujo sanguíneo cerebral según si la sensación es de dolor o de picazón.

Como hemos recordado antes, en anteriores estudios de neuroimagen, donde se usó la fMRI o Resonancia Magnética Funcional, ambas sensaciones (dolor y picazón) parecían crearse en la misma región específica de la corteza prefrontal. Pero “parecer” no es “ser”, y así lo comentan los investigadores:

“A diferencia del dolor, la picazón es una sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse.

Aunque hay diferencias en su procesamiento, se cree que tanto el dolor como la picazón están estrechamente relacionados, ya que la activación leve de los nocireceptores produce picazón, pero la activación fuerte de estos receptores produce un leve dolor.

Por otra parte, hay una gran superposición de neuromediadores de dolor y picazón y el procesamiento de sus señales.

Curiosamente, inducir dolor puede inhibir la picazón, lo que sugiere que existe un control recíproco entre dolor y picazón”

Así pues, sabemos que el dolor y la picazón pueden llegar a sentirse de forma similar. Y las imágenes cerebrales lo confirman, ya que algunos receptores del sistema nervioso participan en el procesamiento de ambas percepciones.

Incluso se llegó a pensar que la picazón media y el dolor podían llegar a ser el mismo fenómeno neurológico.

Pero, ¿es esto cierto?

Para contestar a esta pregunta, estos neurocientíficos probaron con una nueva técnica de neuroimagen, llamada Espectroscopia de Infrarrojo Cercano (NIRS), lo que les permitió ver como iba cambiando el flujo sanguíneo cerebral en tiempo real. Así lo describen:

“Hemos observado patrones de activación diferentes en la corteza frontal para el dolor agudo y para la picazón inducido por histamina. 

La corteza prefrontal mostró un patrón diferente de flujo sanguíneo según la percepción.

A pesar de que parecía que el patrón de activación para el dolor o la picazón eran diferentes, un análisis de las señales NIRS demostraron que había la misma participación por parte de la zona prefrontal. 

Pero, como resultado final, se encontraron respuestas de flujo sanguíneo diferente según la picazón o el dolor en la estimulación (T = 18,7 para el dolor, y T = 0,63 para la picazón).

Este es el primer estudio que demuestra la separación espacial y temporal de un flujo de sangre y el dolor inducido durante el procesamiento de la información”

Por tanto, como conclusión, podemos afirmar que tanto el dolor como la picazón se desarrollan en la misma región cerebral, pero el ritmo de flujo sanguíneo varía de forma significativa entre ambos fenómenos.

Gracias a este primer estudio, poco a poco, podremos entender más y mejor las sensaciones físicas que sentimos y la forma que tiene nuestro cerebro de procesarlas.

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