Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

El bosque de Aokigahara ,el bosque de los suicidas

El bosque de Aokigahara (el bosque de los suicidas)
Aokigahara, el bosque de los suicidas o Mar de Arboles.

El bosque de Aokigahara (el bosque de los suicidas), igualmente conocido como Jyukai o Mar de Arboles, supera las 3.000 hectáreas y esta situado en las faldas del monte Fuji, al oeste de Tokio.

Este bosque es escogido por decenas de personas todos los años para quitarse en el la vida.

Un informe de la policía de Yamanashi, revelado por el diario Japan Times, señaló que en 2004 la tendencia suicida en Aokigahara alcanzó su máximo histórico, al registrarse 108 casos.

Ya en el Japón feudal del siglo XIX, cuando había una gran hambruna las familias mas pobres se dirigían al bosque para abandonar y dejar morir a los niños y personas mayores a los que no podían alimentar.

En el siglo pasado, el ya fallecido escritor Seichō Matsumoto publicó una novela, que más tarde fue llevada a la televisión, titulada Kuroi Jukai (El negro mar de arboles), en la que uno de los personajes se adentraba en este bosque para morir.

Aokigahara

El nombre de Aokigahara aparecía ya en numerosos poemas en la antigüedad. Conocido como “el mar de árboles”, este lugar no dejaba de tener cierta belleza, cierto misticismo milenario donde el monte Fuji ha sido siempre su regente, su vigía expectante.

Él, quien le dio vida a través de varias erupciones que originaron finalmente este bosque de 35 km cuadrados.

En todos esos viejos poemas ya se hablaba de las “presencias”. De seres demoníacos que habitaban en la penumbra.

En las cortezas de los árboles. Llegada la época feudal, la leyenda dio paso a una horrenda realidad. La hambruna, la miseria y la desesperación hizo que muchos niños y ancianos fueran abandonados allí a su suerte. La muerte les recibió en el bosque con los brazos abiertos. 

Nadie sobrevivía en Aokigahara. Era frecuente encontrarse ya en aquella época con los cuerpos de numerosas personas que habían fallecido de inanición o de enfermedad. Una dura realidad que no hizo más que dar más brillo a la leyenda, ofrecer más sustrato a un bosque que, al parecer, siempre estuvo habitado por esa estela de lo extraño y lo maligno.

Tsurumi Wataru escribió un libro titulado Kanzen Jisatsu Manyuaru (El Completo Manual del Suicidio, 1993), del cuál vendió 1’3 millones de ejemplares en Japón, en el que recomendaba a este bosque como el mejor sitio para quitarse la vida.

En el año 2004, el director Takimoto Tomoyuki rodó la película Ki no Umi, en la que contaba la historia de cuatro individuos que decidían suicidarse en este bosque.

Desde el año 1971 comenzaron a organizarse batidas para buscar los restos mortales de la gente que iba allí a suicidarse.

Una vez al año, un equipo de bomberos y policías que sobrepasa las 300 personas se adentran en Aokigahara para retirar los cadáveres que no han sido encontrados a lo largo del año por los visitantes y guardias forestales.

Aokigahara

Incuso, una furgoneta de la policía patrulla los alrededores del bosque a diario en busca de más posibles suicidas.

Las autoridades colocaron carteles en el bosque con la siguiente recomendación:

"Un momento, por favor. La vida es un precioso regalo que le dieron sus padres.
No guarde sus preocupaciones solo para usted, busque asistencia". 

Calculan que, desde 1988, la cifra anual de suicidios en este bosque oscila entre las ochenta y las cien personas.

Por eso, el lugar está lleno de carteles con frases animosas para tratar de hacer reflexionar a los futuros suicidas. Incluso se pueden encontrar muñecos, fotos y otras reliquias que los familiares y amigos de los fallecidos dejan allí para honrar a sus muertos.

Aokigahara

Si alguna vez te arriesgaras a adentrarte en este bosque, a medida que fueras avanzando en su espesura, te sorprenderían dos cosas. La primera es la atmósfera que allí se respira. Opresiva e incómoda. 

Se dice que esa sensación es debida a los campos magnéticos que allí se concentran. Quién sabe, pero la sensación es patente e incómoda. La segunda cosa que te llamará la atención es la cantidad de basura escampada en el suelo. Aunque más que basura, son en realidad efectos personales: zapatillas, carteras, fotografías… pertenencias de todos aquellos que eligieron poner fin a su vida en el bosque.

A día de hoy son 300 los operarios que trabajan en Aokigahara. ¿Su función? Patrullar el bosque cada día para recoger posibles cuerpos que cuelguen de las ramas de los árboles y prevenir que no se den más suicidios. De ahí que gran parte del bosque esté cercado por numerosos carteles escritos en japonés e inglés con las siguientes palabras:

“Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo”.

El bosque de Aokigahara (el bosque de los suicidas)

Nota:
Este fenómeno social, se manifiesta de manera muy alarmante en este país asiático, ya que en 2010 alcanzó la cifra de 31.690 personas que se quitaron la vida, y no sólo eso, por trece años consecutivos rebasó los 30.000 suicidios, según datos oficiales de la Agencia Nacional de Policía (ANP), dados a conocer por el Japan Times.

Correr sobre seis ruedas | VCN

 ... a la par que deportiva, sumando una serie de complementos especiales como un primitivo “teléfono” por radio, televisión, ajustes eléctricos ...


Contra el mal aliento , Enjuague bucal de hinojo menta y salvia | VCN

... El enjuague bucal es un perfecto complemento para el cepillado y la seda dental , ya que además de limpiar brinda a las placas una ...


Plantas medicinales y la sabiduría ancestral en el mundo de hoy ...

 ... Es importante que las personas que quieran tomar complementos a base de plantas medicinales consulten antes con su médico de cabecera ...

Publicado por : http://www.teinteresasaber.com/
Creative Commons