21 curiosidades de Sigmund Freud

20 curiosidades sobre Sigmund Freud
20 curiosidades de Sigmund Freud.

Sigmund Freud fue un médico neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. Freud nació el 6 de mayo de 1856, en Příbor, Moravia, Imperio austríaco (actualmente República Checa) y falleció un 23 de septiembre de 1939, en Londres, Inglaterra.

Para recordarlo te traemos algunas curiosidades que probablemente desconocías.

1. Freud fue el hijo primogénito, el mayor de 6 hermanos, y en muchos sentidos, el preferido de sus padres. Su madre lo llamaba “mi niño dorado” o “Sigi”.



A él se le permitió acudir a la universidad, no sin arduos sacrificios, sabiendo que era una forma segura de ascender en la escala social. Fue un alumno brillante.

2. Tenía un temor inexplicable al número 62, tanto que nunca se hospedaba en un hotel con más de 62 cuartos.

3. Freud le tenía fobia a los helechos.

4. En sus inicios como médico y neurólogo usaba la hipnosis como terapia en sus pacientes.

5. Consumía cocaína y la prescribió para algunos de sus pacientes.

6. Para algunos estudiosos, Sigmund Freud era más un filósofo que un científico.

7. Su familia judía se trasladó a Viena cuando Sigmund aún era un niño, para escapar del antisemitismo de su lugar natal.

8. Al parecer a Freud no le gustaba comprar ropa. Solo se permitía tener tres trajes, tres mudas de ropa interior y tres pares de zapatos. A pesar de este detalle, no se consideraba que Freud fuera una persona tacaña, pues a lo largo de su vida ayudó económicamente a muchos estudiantes y amigos que pasaron por vicisitudes para cubrir sus necesidades..

9. Freud hablaba de la "envidia del pene" en la mujer.

10. Freud fue un fumador compulsivo, algo que se señala como la causa por la que generó un cáncer de boca en 1923, aunque haya ahora opiniones discrepantes, al menos en cuanto a su localización.

11. Pasó por 33 intervenciones quirúrgicas a causa del cáncer que le aquejaba.

21 curiosidades de Sigmund Freud

12. Aprendió castellano por gusto propio, para ser capaz de leer El Quijote en su lengua original.

13. Tuvo el deseo de estudiar leyes y dedicarse a la política pero, al final, optó por la medicina tras escuchar una conferencia de Carl Bruhl sobre el Ensayo Sobre La Naturaleza, atribuido a Goethe. En su etapa de estudiante, tuvo una destacada etapa como investigador en psicofisiología.

14. Tuvo que abandonar su trabajo como investigador de laboratorio y apresurarse a atender pacientes en consulta privada por la premura económica que adquirió al enamorarse de Martha Bernays.

15. Psicoanalizó a su hija, Anna Freud, quien más adelante tendría un papel importante en el desarrollo posterior del psicoanálisis. Es especialmente famosa por sus trabajos sobre la infancia.

16. Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil perversa polimorfa, tesis que causó una intensa polémica en la sociedad puritana de la Viena de principios del siglo XX y por la cual fue acusado de pansexualista.

17. Le gustaba coleccionar estatuillas antiguas, dar largos paseos recogiendo setas y jugar a las cartas.

18- Debido a que ya no soportaba el dolor que sufría en la boca, Freud le pidió a su médico personal que le administrara una inyección de morfina, la cuál le causó la muerte en 1939.

19- Tanto su casa en Viena, donde vivió casi medio siglo, como la de Londres, donde pasó el último año de su vida, son, en la actualidad, dos prestigiados museos que reciben visitantes de todas partes del mundo.

20- En su honor se le dio la denominación «Freud» a un pequeño cráter de impacto lunar que se encuentra en una meseta dentro de Oceanus Procellarum, en la parte noroeste del lado visible de la luna.

21-Sigmund Freud y Adolf Hitler

Hitler. Cierra los ojos e imagina la maldad más absoluta, una figura encallada en nuestra historia sobre la que pesa un auténtico genocidio y la época más oscura de nuestra humanidad… en efecto, de inmediato nos viene ese rostro inconfundible del Führer embutido en su uniforme y sus insignias, levantando la voz para dar uno de sus paranoicos discursos sobre las razas y justificando la necesidad del exterminio.

Adolf Hitler fué, es y será una de esas personalidades que siempre desearemos que no hubiera existido, o que algo hubiera permitido que no alcanzara el poder y liderado de todo un país contra el mundo.

Pero desgraciadamente no disponemos de una máquina del tiempo para impedir ese tipo de cosas, posiblemente provocaríamos una paradoja temporal y los científicos y filósofos deberían decidir si el hecho de impedir que una persona cumpliera su destino, se considera ético o moral. 

Pero, ¿Y si te dijéramos que hubo alguien que a punto estuvo de cambiar radicalmente la vida de Adolf Hitler? En efecto, hubo una persona que ya intuyó tempranamente el tenebroso mundo interior del Führer.

Sigmund Freud y Adolf Hitler

Adolf Hitler tenía 6 años y, según su familia, tenía una conducta poco común para un niño de su edad. Klara, su madre estaba muy preocupada ante las persistentes pesadillas del niño, terribles sueños donde Hitler era capturado y cruelmente torturado. El sufrimiento era tan intenso que pasaba los días sin poder descansar.

Cuando fueron a ver a su médico de cabecera, Eduard Bloch, consultó el caso con otro colega especialista en esos casos: Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. 

Tras estudiar el caso, Freud recomendó que fuera internado en un centro mental. Una decisión demasiado inesperada para su padre, Alois, que se negó en rotundo. 

Pero los comportamientos extraños continuaron, al igual que los malos sueños, por lo que su madre volvió a llevarlo al médico obteniendo la misma recomendación por parte del padre del psicoanálisis: el ingreso.

Klara, la madre de Hitler estuvo de acuerdo, sabía que algo fuera de lo normal le ocurría a su hijo y que era muy conveniente pasar una temporada en una institución para ser tratado de sus problemas. Pero la razón de que esto no se llevara a cabo se debió a la firma oposición de Alois, su padre, quien solía someter a su hijo a constantes maltratos físicos y vejaciones. 

Temía que al ser ingresado se desvelaran esos actos que, sin lugar a dudas, no lo hubieran dejado en muy buen lugar.

Hitler no recibió tratamiento alguno, sus años de infancia avanzaron con esas persistentes pesadillas, también con las continuas palizas paternas de las que intentó huir alguna vez escapando de casa. 

Pero no hubo nada que hacer, los años se sucedieron y la personalidad de Hitler fue cubriéndose de mayores demonios y resentimientos, según dicen los expertos, la imposibilidad ,pues no fue recibido por ninguna escuela de arte y la negativa paterna para dedicar su vida al arte y a la pintura puso aún más sustrato para definir su compleja personalidad.

La figura de Alois, fue pues determinante en la vida del Führer, sus maltratos y humillaciones eran demasiado evidentes para permitir que fuera internado tal y como Siegmund Freud recomendó.

No sabemos si el rumbo de la historia hubiera cambiado si aquel niño de 6 años hubiera recibido la ayuda del padre del psicoanálisis, todo esto no queda más que en una curiosa anécdota que no evitó en absoluto los terribles acontecimientos de los que Hitler, posteriormente, fue responsable.

"Todo chiste en el fondo encubre una verdad"

Sigmund Freud

Publicado por : http://www.culturizando.com/
Creative Commons