William Ritchie el Chaplin escocés


Billie Ritchie , una posible espina para la Chaplin. Billie Ritchie , una posible espina para Chaplin.

Caracterizaciones del personaje de Billie Ritchie en sus presentaciones.

Confieso que me incomoda bastante abordar esta clase de temas, no por la enorme pasión que muchos profesan por la figura de Charles Chaplin y su personaje estrella, sino particularmente por mi encanto personal por toda aquella época romántica de la comedia muda y en blanco y negro, además de sentir que casi ofendo la admiración que admito tener por la actriz Geraldine Chaplin, hija del célebre comediante, a quien considero una de las más grandes figuras femeninas de toda la historia del cine.

Sin embargo, no puede negarse que Chaplin carga con sus propias leyendas negras, que ni siquiera pudieron ser eludidas en la conocida película de 1992 sobre su vida, dirigida por Richard Attenborough.

Historias sobre una liberada vida sexual, sobre su visión cruda de los negocios, sobre su trato al prójimo y las que aquí abordaremos, en los peores chismes cuestionan incluso su aplaudida genialidad proponiéndolo más bien como un plagiador, que tomaba para sí las rutinas de artistas menos conocidos o que se apropiaba de temas musicales que no eran famosos en la cultura angloparlante.

Al igual que sucede con Thomas Alba Edison, Howard Hughes, Ernest Hemingway, Jimmy Page y tantos otros personajes de distintas disciplinas popularizados por la cultura de masas, un enfoque en tramos precisos de su vida permitiría presentar a cada aludido como un héroe o como un verdadero canalla, dependiendo muchas veces de la propia intención del observador.

Y ya se sabe, además, que así como despierta pasiones, Chaplin también fue hervidero de odios, especialmente en cuestiones políticas, por lo que se debe ser extraordinariamente cauto al abordar estos temas y cotejar las fuentes.

Sin embargo, en este caso particular hay sobrados argumentos para advertir el parecido innegable de su personaje Charlot -así apodado originalmente por los franceses- con uno que, al parecer, habría sido bastante anterior y perteneciente a un colega suyo de los tiempos de presentaciones en los escenarios británicos.

Si esto fuera real, Chaplin sólo lo habría tomado dándole algo de ternura y haciéndolo pasar por enteramente suyo, mientras el círculo de hierro y los admiradores del famoso e influyente actor se habría dedicado a desprestigiar al verdadero precursor, acusándolo hasta nuestros días de "plagio", presentándoselo como un mero "imitador" y vertiendo en los libros referencias que resultan claramente injuriosas en muchos casos.

CHAPLIN Y LOS PLAGIOS

Tal vez haya algo de mito y realidad en todo este asunto, por supuesto: rumorología y suposiciones a partir de hechos demostrados que complicaron alguna vez a Chaplin, como cuando perdió un juicio con el compositor español José Padilla que lo demandó por apropiarse de su cuplé "La Violetera" en el filme "City Lights" de 1931, o cuando su propio amigo el conocido músico francés Charles Trenet lo acusó de lo mismo, a causa de las semejanzas de una de sus canciones con otra que aparecía en su última película importante, titulada "A Countess from Hong Kong", de 1967.

La paradoja es que Chaplin y sus abogados eran extraordinariamente quisquillosos con los copiones y los plagiadores de su personaje, como veremos, protagonizando varios pleitos judiciales con imitadores que trataron de parasitar su fama e inducir a confusiones para sustituirlo y vivir a expensas de su fama.

Sobre el origen de su cotizado personaje que sólo llamaremos Charlot para distinguirlo del actor, informa Chaplin en sus memorias de 1964, que la caracterización y el maquillaje que lo llevaron a la fama mundial, nacieron cuando debía crear para sí una imagen para su papel en el corto "Mabel's strange predicament".

Ésta fue su verdadera primera película con el vagabundo Charlot pero, como su estreno fue sólo un par de días después del de "Kid auto races at Venice" en febrero de 1914, no pudo ser el primer filme que presentó al mundo dicho personaje, quedando el privilegio en la segunda nombrada y que en realidad se había rodado después.

Eran películas de Henry Lehrman, por supuesto, cuando Chaplin aún trabajaba con este controvertido productor de cine.

Se recordará que tenía un filme anterior estrenado a inicios de ese mismo mes, "Making a living", pero hay un gran detalle en él: no aparece como el Charlot que todos reconocerían, sino que encarna más bien a un falso aristócrata que trabaja como reportero, en un rol que Chaplin llegó a odiar según sus palabras.

Dice así del surgimiento de su alter ego en esa experiencia, en su autobiografía:

"No tenía idea de qué maquillaje colocarme. No me gustaba mi personaje de un reportero. Sin embargo, yendo hacia al camarín pensé en usar pantalones bombachos, zapatos grandes, un bastón y un sombrero de hongo.

Yo quería que todo se viera desajustado: los pantalones sueltos, la chaqueta apretada, el sombrero pequeño y los zapatos enormes.

Estaba indeciso entre fingirme joven o viejo, pero recordé que Sennett quería que aparentara ser alguien más maduro, agregué un bigote pequeño que, según pensé, me daba más edad sin tapar mi expresión".

Con un personaje tan característico y tan reconocible, y así como ocurriera también a Buffalo Bill, el payaso Tony Grice, Cantinflas, Elvis Presley y tantas otras estrellas que debieron lidiar con impostores o copiones, Chaplin también enfrentó a los imitadores que incluso realizaban prácticas engañosas de promoción de sus shows y malas películas apócrifas, eso sin contar el esfuerzo adicional que debía desplegar para detener material pirateado, ediciones maliciosas de sus grabaciones y otras prácticas mañosas de la entonces aún floreciente industrial del cine.

Al mismo tiempo, los Chalots "alternativos" eran tantos que, como sucedió en una ocasión ya convertida en leyenda, el propio Chaplin asistió a un concurso de imitadores de su personaje y quedo en tercer lugar, historia que habría sido confirmada años después por su hijo Charles Chaplin Jr.

El más famoso de sus imitadores fue, en su momento, el inmigrante ruso Roy B. Weissburg, quien usaba el nombre Billy West desde llegado a suelo americano.

También fue el más temido, pues su talento y su parecido realmente hacían que algunos lo confundieran con el auténtico. Todavía hay algunos lesos que caen en la trampa de West y creen que es el verdadero Chaplin quien aparece en el filme "The Rogue", junto a Oliver Hardy.

Se habla también de supuestas denuncias contra los directores Joseph y Jacob Seiden tras intentar un proyecto cinematográfico con un tal Charlie Chaplinsky, y otras copias u "homenajes" reportados en actores como Bobbie Dunn, Ray Hughes, el adolescente Ben Blue, Willie Howard, Bob Hope, Charlie Rivel, Steve Duros, un tal Charlie Kaplin en Alemania y uno apodado Cardo en España.

Hasta hubo ciertas excentricidades, como un niño inglés imitador llamado Bertie Lockwood, la muchacha de nombre Minerva Courtney y un falso Charlot en Japón personificado por un actor nipón. Incluso, hay quienes acusan al consagrado Harold Lloyd de haberse basado en el trabajo de Chaplin para crear su famoso personaje Lonesome Luke.

A veces es difícil distinguir cuáles de todos ellos eran imitaciones inocentes, u "homenajes" o derechamente abyectas suplantaciones, por supuesto, de modo que el estudio de abogados de Chaplin siempre se concentró en los abusadores y los impostores que lucraban parasitando su celebridad internacional.
El principal caso llevado a la corte fue contra el actor mexicano Carlos Amador o también llamado a veces Charles Amador y Charles Edward Amadour.

Si bien era de escaso parecido físico con el Charles Chaplin original, asumió ladinamente el alias Charlie Alpin en 1916, protagonizando después el filme "The race track" de la Western Feature Productions, que resultó ser una penosa y descarada copia de la película "The Kid" de 1921, famosísima por su argumento y su célebre fotografía promocional donde Charlot aparece sentado en una puerta junto al pequeño niño actor Jackie Coogan.

El proceso contra Amador y la productora iniciado en 1925, fue breve pero tedioso, aunque de alguna manera fue lo que permitió a Chaplin establecer formal y oficialmente que Charlot era de su total y exclusiva creación, obligando con ello al impostor a alejarse a su México natal y sobrevivir haciendo imitaciones más quitadas de bulla del mismo personaje, aunque volviendo de vez en cuando al cine con el mismo muñeco en el cuerpo, pero ya no más con el nombre de Charlie Alpin.

Según la traducción presentada en el libro "Chaplin en imágenes" de editora de Fundacio Caixa de Pensions, publicado en 2007 en España, los abogados de Chaplin establecieron lo siguiente en aquel juicio:

"...el demandante ha llevado siempre un atuendo particular y característico, que consiste en un bigote de una forma muy especial, un sombrero viejo y ropa y zapatos gastados, y siempre con el mismo estilo, en concreto, un bombín gastado, un chaleco mas ajustado, una americana demasiado estrecha, unos pantalones y unos zapatos demasiado grandes y un bastón flexible que hace oscilar y dobla al interpretar el personaje en sus películas.

Esa vestimenta y esos accesorios, así como la forma de llevarlos y de utilizarlos, los combinó y organizó por vez primera el demandante, de modo que fue él mismo quien los utilizó por vez primera en una película.

El conjunto, combinado y utilizado de esa forma, caracteriza al demandante en el papel que ha creado y lo identifica como 'Charles Chaplin', nombre con el que es conocido y reconocido en todo el mundo por los aficionados al teatro y al cine y la gente en general".

EL CASO DE BILLIE RITCHIE

Pero, ¿en realidad era suyo el personaje, totalmente? Hay posible evidencia que no favorecería mucho la idea expresada por Chaplin y sus abogados por los derechos de autor, y que también llegó a la prensa de espectáculos haciendo tomar posiciones en uno u otro sentido al público de aquellos locos años del Charleston, de la Gran Guerra y de las primera dinastía de chicas vamps iniciada con la oscura y audaz Theda Bara.

El caso de marras es bastante distinto al de los Chaplines "chantas" que se aparecen en la época del gloria del personaje, por mucho que sus biógrafos y admiradores actuales todavía se empeñen en tirarlo al mismo saco de descalificación.

El espinudo tema, además, ha sido abordado por expertos en historia del cine como Jon Burrows, y de alguna forma presenta ciertas similitudes con controversias parecidas como la que se señala entre la figura de Jean Eugène Robert-Houdin y su aparente imitador mucho más afamado Harry Houdini (Erich Weiss) quien, a su vez, también generó sin quererlo toda una actividad de impostores y copias.

William "Billie" Ritchie, protagonista de esta historia con guión de vida real, había nacido dentro de una familia de artistas de variedades de Glasgow, Escocia, el 14 de septiembre de 1878.

Se inició muy tempranamente en las artes escénicas serias y también las humorísticas en Inglaterra, hacia 1887, actuando incluso en el Theater Royal de Plymouth. Se cree que en estas actividades, precisamente, habría conocido a los hermanos Charles y Syd Chaplin como parte de las mismas temporadas de presentaciones y giras. Sus vidas ofrecían varios paralelismos, como la precoz introducción en las tablas y las relaciones familiares con el espectáculo.

Ritchie viajó a los Estados Unidos con la compañía de teatro de variedades, donde seguiría haciendo presentaciones de la pantomima, vodevil y comedia en vivo. Aunque para hacerse un nombre más allá de su patria había sido fundamental la influencia del productor musical inglés Fred Karno y su compañía Karno Fun Factory & Comedy Troupe, donde trabajaba Ritchie, fue en América donde el actor conocería al director de cine Henry "Pathé" Lehrman, de los estudios Universal, quien lo invitó a dejar el elenco y trabajar en cortos fílmicos mudos en 1914, primero bajo alero de L-KO Kompany y luego de la Fox-Sunshine de Los Ángeles, la mayoría de dichos rollos lamentablemente perdidos o destruidos.

Billie Ritchie , una posible espina para la Chaplin.

Lehrman no era un personaje muy querido dentro del ambiente de Hollywood, sin embargo. Se le imputaban prácticas de escrúpulos dudosos y políticas profesionales poco plausibles.

En algún momento de su dilatada carrera también trabajó con comediantes como Charlie Chaplin y El Gordo Roscoe Arbuckle, quienes no se llevaron la mejor opinión del profesional.

De hecho, había roto con ambos hacía poco, y Chaplin ya comenzaba a dirigir sus propias películas en aquel momento, actuando Arbuckle a varias de ellas. Aún así, había bastante de experiencia "chaplinesca" reflejada en los cortos que comenzó a rodar con el nuevo actor.

Ingenuo y mal asesorado, además, Ritchie confió ciegamente su futuro a Lehrman, en lo que se reseña en ciertas biografías como un error de su parte que acabaría perjudicándolo y, de hecho, llevándolo a la muerte como veremos.

Durante el mencionado juicio del caso "Chaplin vs. Amador", además, Lehrman intentó sacar provecho de la disputa y sostener que el personaje de Charlot tenía mucho que ver con aportes suyos, revelación hecha ya en la época en que se había enemistado Chaplin.

Sin embargo, Ritchie había sido enfático en señalar unos años antes que su personaje y su caracterización ya estaban en uso para el tiempo en que presentaba con la compañía de Karno un sketch titulado "The mumming birds" para el English music hall, rol en el que estuvo caracterizando al borrachito protagonista antes que Chaplin se incorporara también al mismo elenco y asumiera el personaje, relevando al comediante de mayor edad.

Prácticamente la totalidad de las características de dicho personaje al momento de ser encarnado por Chaplin en la compañía, decía Ritchie que habían sido definidas y desarrolladas por él mismo.

La popularidad comenzó a sonreír a Ritchie gracias a los primeros cortos que llevaron su nombre ese mismo año de 1914: "Love and surgery", "Partners in crime", "The fatal marriage" y "Lizzy's escape", en los que compartía cámara con actores como Louise Orth, Fatty Voss, Gertrude Selby y el propio Lehrman. Su personaje de fantasía era llamado Bill Smith, y se lo definía como El hombre de la nada.

Correspondía una especie de sujeto de comportamientos toscos y agresivos, además borrachín y aventurero que siempre acababa cayendo en situaciones hilarantes. Su adicción al alcohol y su infortunio quizás eran lo más característico y definitivo del bebedor personaje, curiosamente creado y desarrollado por un actor que era un estricto abstemio.

También tenía ciertos elementos acrobáticos y de riesgo en sus rutinas, parecidas a las proezas que ofrecerían Harold Lloyd y Buster Keaton.

Lo más asombroso de Ritchie es que su caracterización semejaba mucho o acaso era la misma de las personificaciones hechas por comediantes como Laurel y Hardy (quienes también se relacionaron en algún momento posterior con la compañía de Karno, en el caso de Stan Laurel reemplazando a Chaplin) pero, muy especialmente, a Charles Chaplin, creándose así una controversia de autoría que aún no está resuelta y que sigue haciendo sangrar las pasiones de los cinéfilos.

En efecto, el parecido del traje, el maquillaje, el sombrero bombín y el mostacho de los personajes es totalmente intrigante, y cuesta creer que se trate de una coincidencia o de algún estereotipo de la época que pudiese provocar una inspiración común.

Salvo por pequeños detalles y el diseño de tela en ciertas prendas (dependiendo de las apariciones), la intención de ambos visualmente es casi la misma.

Por otro lado, el que Ritchie haya comenzado a aparecer en la pantalla sólo unos meses después de hacerlo Chaplin y bajo dirección de Lehrman ya vuelto enemigo de este último, ha ayudado a fomentar la creencia de que sólo se trató de un plagio dirigido, de una especie de "parche" del Chaplin original.

Las confusiones en aquel momento fueron tales que, según la leyenda, los censores europeos creyeron que ambos actores eran la misma persona.

Uno Asplund dice en "Chaplin's Films" que, de hecho, en Suecia ambos personajes fueron confundidos y las películas de Ritchie aparecieron rotuladas como de Chaplin. Lo mismo sucedería con los filmes del comentado imitador Billy West.

SEMEJANZAS CONTRA DIFERENCIAS

Aunque parte de la popularidad del comediante escocés se debía precisamente a su semejanza y paralelismo con ese Charlot tocando velozmente las estrellas, parece que la historia real fue bastante distinta a la que con tanto simplismo indican algunos autores y biógrafos desacreditando a Ritchie como simple y vulgar copión.

Si bien en Bill Smith y en Charlot hay elementos que provienen de la cultura circense con el payaso-mendigo, personaje llevado a su consagración internacional por el extraordinario clown Emmett Kelly (con su maquillado alter ego llamado Weary Willie), ha sido cuestión de largo debate el quién parece haberse inspirado en quién, tomando como referencia fundamental la línea de tiempo y la anterior experiencia de ambos en la compañía británica de humor.

Sin embargo, las diferencias sustanciales podían hallarse en detalles como la actitud general y ciertos rasgos histriónicos de los personajes de cada uno: el de Ritchie carecía por completo de la inocencia infantil del de Chaplin, pues siempre tenía el ceño fruncido, tendía más a los golpes y aunque sus "paradas" eran prácticamente iguales, la gesticulación y expresiones faciales guardaban ciertas diferencias notorias.

Empero, ello no quita que movimientos del bigote, giros del bastón, actitudes, forma de caminar y algunos gestos comunes llenen de legítimas dudas y sorpresas la capacidad de suspicacia, partiendo por la innegable similitud del maquillaje y las prendas.

La opinión más generalizada entre los biógrafos de Chaplin sigue siendo en nuestros días la de señalar a Ritchie únicamente como otro de los varios imitadores de su personaje Charlot y con los que los representantes del inglés tuvieron los mencionados conflictos por cuestiones de derechos.

Sin embargo, estos mismos promotores de Chaplin se apresuran a establecer con frecuencia las diferencias sustanciales en el carácter de ambos personajes, señalando al de Ritchie por sus particularidades de personalidad: un cascarrabias, agresivo, bebedor e intencionalmente carente del encanto que explotó tan bien el director y comediante de "Modern times", por lo que la supuesta "copia" que se adjudica al actor escocés -ninguneándolo hasta reducirlo a un mero imitador, como dijimos- no quedaría del todo clara.

La semejanza no pasó inadvertida en su tiempo, se podrá deducir. En la revista de cine "Moving Picture World" del 13 de febrero de 1915, por ejemplo, se sacaban cuentas en el artículo titulado "Billie Ritchie: el 'borracho' original" asegurando que su personaje había debutado con el correspondiente maquillaje y vestimenta en 1887, cuando el actor recién era un niño, faltando dos o tres años para que naciera siquiera Charles Chaplin en Londres (16 de abril de 1889).

Según las palabras del propio comediante escocés, allí reproducidas:

"La primera vez que usé mi actual maquillaje fue en mi acto de vodevil con mis tres hermanas, en 1887 -dice el indomable Billie-. También actué y usé el mismo maquillaje con Fred H. Graham en la pantomima inglesa 'Cinderella', representando al 'Baron Near Broke'.

Dos años más tarde volvería a utilizar el mismo maquillaje en el personaje del músico callejero en 'Early Birds' con la compañía de Karno. Aseguro que soy el autor de este maquillaje y de la comedia que se asocia con el maquillaje".

A mayor abundamiento, Ritchie declaraba que su personaje reapareció en suelo americano como el borrachín del "Night in an english music hall", en la temporada del Orpheum Circuit con la que recorrió el país de costa a costa, y después en la revista musical de Gus Hill "Around the clock".

Probablemente, había a la sazón material documental y fotográfico respaldando o desmintiendo la versión del escocés, pues aseguró haber interpretado a su Bill Smith en unas 5.000 ocasiones, contando todas las presentaciones que hizo con él en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

Lamentablemente, todo ese material ha desaparecido.
Ya vimos que Chaplin, por su parte, declaraba haber creado las características de su personaje y sus prendas para un rol en el corto "Mabel's strange predicament".

Sin embargo, hay un nuevo detalle crucial a la vista: en otra parte de su autobiografía, admite también que el disfraz provenía de sus tiempos de presentaciones en el english music hall, aunque no menciona en ningún momento a Ritchie como quien lo usó antes que él, previo a que Chaplin lo reemplazara en el rol del borrachín del sketch.

Dice escuetamente allí y desvirtuando, de paso, la versión que aparecerá años más tarde sobre el origen de su vestimenta en el filme biográfico de 1992:

"Como las vestimentas me habían imbuido en el personaje, allí decidí entonces que iba a dejarme puesto este traje, pasara lo que pasara. Esa noche me fui a casa en el tranvía con uno de los pequeños actores secundarios".

David Robinson, biógrafo y autor del libro "Chaplin: His life and art", es uno de los que señalan que Chaplin trabajó muy cerca de Ritchie en music hall de Inglaterra, donde este último ejecutaba sus interpretaciones de ese borracho para la rutina "The mumming birds", de la compañía de Karno.

Identifica en la misma ya algunos rasgos que serán después propios del carácter "chaplinesco". Así, en una nota del "Evening Public Ledger" de Philadelphia del 13 de enero de 1915, por ejemplo, aparecía una imagen de Ritchie con el siguiente texto al pie:

"No, éste NO es Charles Chaplin, aunque tiene suficiente de él como para ser su gemelo. Éste es Billie Ritchie, el comediante de la Universal".

Además, en plena controversia, apareció ese año de 1915 un tercer involucrado llamado Billie Reeves, que alegaba en el mencionado periódico "Evening Public Ledger" del 28 de abril, haber interpretado aquel personaje de la compañía de Karno en 1904, aunque su denuncia no prosperó y no tardaría en perder el interés de los tabloides. Otros actores que interpretaron al borrachín en la rutina fueron Billie Crackles, Jimmy Russell y Bert Weston, como comenta A. J. Marriot en "Chaplin: stage by stage".

Otro autor que sugiere la idea de la antigüedad del aspecto del personaje de Ritchie comparado con el de Chaplin, es Steve Massa en su libro "Lame Brains & Lunatics: The good, the bad, and the forgotten of silent comedy", publicado tan recientemente que me ha sido imposible obtener un ejemplar, aunque sí algunas copias de páginas necesarias para este tema.

Aunque desconozco si el autor reconoce algún mérito de Ritchie en la gestación del mismo, sí puedo confirmar allí que el personaje de Ritchie tenía semejanzas enormes con el de Chaplin antes de que éste apareciera, siendo posible que fuera la "inspiración" para Charlot.

Llama la atención, además, que siendo tan sensible al asunto de los derechos de autor, Chaplin jamás demandó a Billie Ritchie por plagio o suplantación, pues los principales procesos que inició por derechos de uso de su marca fueron posteriores a la muerte del comediante escocés.

Sin embargo, Glenn Mitchell dice en "The Chaplin Encyclopedia" que sí trató de iniciar acciones legales contra Ritchie, pero por alguna razón, el intento no prosperó. Robert Brasillach llega más allá en su "Histoire du cinéma" de 1964 y señala que, efectivamente se demandaron entre sí, pero perdieron los juicios.

LA MUERTE Y LOS ANATEMAS

Con su incipiente carrera cinematográfica en ascenso, Ritchie había comprado una residencia en Laurel Canyon de Hollywood, California, hacia la segunda mitad del año 1918.

Allí vivía con su amada esposa Winifred Monroe, quien fabricaba sus disfraces especiales para el personaje desde los tiempos de trabajo con Karno, y su hija Wyn Ritchie Evans.

Sin embargo, desde el año anterior las películas de Lehrman venían en caída luego del cambio de distribuidores de la compañía Universal.

En contraste, su competidor Chaplin que había debutado en el cine el mismo año 1914 en que lo hizo Ritchie, aunque en su caso bajo sello de la poco estimada compañía Keystone, comenzaba a trabajar ya con la mucho más prestigiosa First National, la última antes de fundar su propia firma con la United Artists, haciéndose inalcanzable en la taquilla. En actividad, prestigio, fama y utilidades, pues, Chaplin estaba ya a años luz de ventaja.

Por desgracia, la tragedia comenzó a acosar al creador de Bill Smith. Aún trabajando con Lehrman, en 1919, éste le exigió intentar una escena de riesgo con una avestruz para el libreto de una nueva película, al parecer el corto "A Twilight Baby".

Por fotografías existentes y donde aparece montado en una de estas aves, puede presumirse que había hecho este acto en otras ocasiones. Ritchie accedió a pesar de venir saliendo recién de un anterior accidente de rodaje.

Por otro lado, ya antes Lehrman había causado críticas por sus actitudes temerarias con los actores, como la de dejar leones sueltos entre extras y en otro filme había arrojado a Ritchie varios metros por el aire valiéndose de mangueras de alta presión de agua.

Pero esta vez todo salió mal y, como resultado de la nueva petición, el grupo de avestruces de la granja atacaron violentamente al comediante, produciéndole graves daños en órganos internos.

Si bien sobrevivió a la agresión, Ritchie no pudo volver a trabajar en todo el año y nunca se recuperó completamente.

Al poco tiempo, se le declaró un severo problema estomacal, al parecer un cáncer, pero que algunos medios especulan fue consecuencia del ataque.

Permaneció dos años en su casa del 1200 North McCadden Place, sin dejar de participar muy ocasionalmente en algunos nuevos proyectos de Lehrman, hasta que su salud se lo impidió. Sus últimos cortos fueron "Wet and warmer", "Mysterious stranger" y "The kick in high life", de 1920.

Billie Ritchie , una posible espina para la Chaplin.
WILLIAM RITHCIE
1878-1921

Postrado y consumido por su enfermedad, falleció en su hogar el 6 de julio de 1921, a los 42 años, y fue sepultado a los pocos días en el camposanto local de Forest Lawn Cemetery. No dejó apoyo financiero a su familia, y se fue de este mundo creyendo una falsa promesa de Lehrman de asistir económicamente a su esposa e hija, según se supo después. En su sencilla sepultura, a la sombra de un gran árbol, sólo se lee en una placa:WILLIAM RITHCIE 1878-1921

La viuda insistió durante el resto de su vida en que el personaje original había sido creado por su fallecido esposo, siendo escasamente tomada en cuenta.

Curiosamente, sin embargo, el propio Chaplin la solicitó en algunas ocasiones trabajos de costura para los trajes de las filmaciones, incluyendo el traje que usaba Charlot y que ella misma hacía antes para su esposo, dato que también aparece confirmado por Massa en "Brains and Lunatics".

Conocía bien los trucos de costura y la fabricación de bolsillos especiales o accesorios ocultos para las necesidades del personaje, desde los tiempos de labores en la compañía inglesa, y por eso se solicitó su servicio.

Hasta apareció como extra en algunos rodajes del actor y ex rival artístico de su marido. Su hija, en tanto, se dedicó a la actuación, la escritura y contrajo matrimonio con el célebre escritor musical y compositor Ray Evans. Ambos crearon la Fundación Ray y Wyn Ritchie Evans, dedicada a difusión y formación musical.

Pero nada pudo impedir el juicio despectivo de los historiadores del cine hacia la memoria de Ritchie. Además, las copias de su filmografía fueron desapareciendo y sin dejar rastros.

Las proliferación de calumnias acusándolo de vulgar copión llegan a tales, que algunos sitios webs hasta hacen mofa de su extraña muerte tras el ataque de los animales, sugiriendo que merecía tamaño castigo por acusar a la sacrosanta figura de Chaplin de haber imitado su caracterización, pues parece que el desbordado cariño que algunos autores predican al actor inglés realmente apasiona también la objetividad de su pluma, generalmente más encandilada con el encanto del personaje que con la calidad del hombre real detrás del mismo.

Ya en 1938, por ejemplo, con Chaplin en su apogeo de éxito, Maurice Bardèche y Robert Brasillach anotaban en su "The history of motion pictures":

"La firma de Bonaz había traído las películas de Billie Ritchie, que llevaba el mismo bigote, los mismos pantalones, el mismo sombrero como Chaplin, y copiando cuidadosamente sus movimientos. Compartió el éxito de Chaplin por varios meses".

El tono de acusación contra Ritchie irá creciendo con los años y mientras más atrás queda su vida y su muerte. Así en 1940, Gerith Von Ulm escribía en su "Charlie Chaplin: king of tragedy":

"Tan pronto como Charlie comenzó a disfrutar de su espectacular éxito con Essanay, imitadores de él surgieron en otros estudios. Billie Ritchie, Billy West, y Charles Amador fueron los más destacable, pero cuanto mucho no eran más que imitaciones inferiores del personaje. No era difícil , por supuesto, para copiar".

El eco sigue creciendo y acentuándose hasta ahora, con expresiones como Charles J. Maland en su "Chaplin and American Culture: The evolution of a star image" a principio de los noventa, y endilgándole al Ritchie -de paso- la falta de creatividad de Lehrman y su colega director Harry Edwards, en la producción del corto "The curse of work" de 1915:

"En 1915 los actores de cine imitando a Chaplin abundaban. El más destacado -y posiblemente el de explotación más flagrante- era Billie Ritchie, quien también había trabajado para Karno, precediendo a Chaplin en un sketch de Karno llamado 'The Mumming Birds'.

Aunque Ritchie llegó tan lejos como para acusar a Chaplin de imitarlo, realmente fue muy descarado al copiar el traje de Chaplin y hasta sus argumentos: por ejemplo, dos semanas después de que Works de Chaplin fuera estrenada, Ritchie salió con The Curse of Work".

Y como si fuera poco, en "Silent film comedy and american culture", escribe Alan Bilton con insólita audacia esta fuerte sentencia, casi encima de nuestra actual época:

"Al mismo tiempo, suplantadores e imitadores también multiplican como conejos, incluyendo presentaciones de imitadores profesionales (Billie Ritchie, que hiciera decenas de estafas de Chaplin durante este período, fue la más evidente, aunque un joven Harold Lloyd también era culpable)".

Fuera de estas fuertes e inquisitivas conclusiones, sin embargo, fue quizás la menor popularidad de Ritchie y su prematura muerte las impidieron que se demostrara ante el tiempo y la memoria cuál había sido el personaje originario en los sketches de la compañía de Karno, habiendo todavía y por mucho tiempo más quienes insistirán majaderamente en que sólo era un mal imitador de Chaplin.

A MANERA DE COMENTARIOS FINALES

Mientras el recuerdo de Ritchie quedaba atrás con su fallecimiento, tras la filmación de consecutivos superéxitos como "City lights" de 1931, "Modern times" de 1936 y "The great dictator" de 1940, la fama de Chaplin terminó de dispararse hacia todo el resto del mundo, llegando a países y públicos que nunca alcanzarían a conocer algo siquiera de Billie Ritchie y consolidando la identidad del personaje del vagabundo andariego y gracioso como indivisible con la del actor que le había dado vida.

El nivel de superproducción que tenían estos trabajos ya hacía imposible pretender imitaciones y copias baratas por parte de impostores, además.

De todos modos, el tema "pendiente" de Ritchie y su Bill Smith de los cortos humorísticos de Universal, siempre ha quedado en el ambiente, reflotando de cuando en cuando.

Considerando que el aspecto del personaje parece haberse gestado en Europa, entonces, John Montgomery proponía ya en 1954 en su "Comedy films" que la inspiración podía provenir en realidad de la imagen usada por el actor francés Max Linder, con su alter ego que era una especie de desempleado joven, en otras un pretendido aristócrata y a veces también un sujeto petulante con sombrero de copa, bastón y chaquetín muy ajustado, en todos los casos adicto a meter la pata y provocar desastres:

"Algunos han alegado que incluso su maquillaje fue robado de otro comediante, Billie Ritchie. Otros afirman que Billie Ritchie robó ideas de Chaplin.

Según sabemos ahora, Max Linder influyó en la técnica temprana de Chaplin.

Sin embargo, fue sin lugar a dudas el mismo Chaplin el que hizo su propio triunfo personal, y como el éxito por lo general conlleva responsabilidades y el feroz punto de vista de la opinión pública, este hombre, más que nadie en Hollywood, ha estado constantemente bajo el fuego. Hay más tontos en el mundo que esos que Chaplin ha retratado".

Llama la atención también que otros actores más bien desconectados de las experiencias europeas en su formación creativa, como Harry Langdon, también tuvieran elementos claramente asociables al carácter "chaplinesco" en sus rutinas, respondiendo tal vez a algún estilo de humor que estuvo vigente durante la primera mitad del siglo XX y que creó personajes símbolos del mismo, como el de Ritchie o el de Chaplin.

Y así sigue subiendo y bajando un tema irresoluto...

En 2005, por ejemplo, fue subastada en Inglaterra en más de 5.200 euros la chaqueta original de Chaplin estrenada en sus primeras películas de 1914, siendo adquirida por el coleccionista y anticuario John Cabello, para exhibirla en su tienda "Parade Antiques" de Plymouth, junto al uniforme del ministro del Tercer Reich Herman Göering; toda una paradoja considerando el desprecio que el comediante profesó siempre por el nazismo.

Fue inevitable que algunos periódicos europeos trajeran de regreso el tema y comentaran explícitamente que este estilo caricato de la chaqueta, que había estado expuesta en un museo del séptimo arte en Londres, fue usado primero por Ritchie, desde quien la tomó Chaplin y la hizo famosa.

Más tarde, Jon Burrows, en su artículo "Near broke, but no tramp: Billie Ritchie, Charlie Chaplin and ‘that costume’" publicado por la colección "Early popular visual culture" en 2010, estudia los antecedentes del caso y retrotrae su mirada a los orígenes de los personajes de ambos actores en la sociedad británica, identificando elementos que serían característicos y comunes en los mismos ya en los tiempos de las presentaciones del elenco de Karno para el english music hall.

El experto concluye en que no existe evidencia suficiente para culpar a Ritchie o a Chaplin de apropiarse de la personificación que hacía el otro, acusación que considera calumniosa en ambos casos.

Para él, pues, los dos recibieron una influencia originaria común y referentes culturales de la época, a pesar de que sus personajes no eran los mismos pese al parecido, pues mientras Ritchie interpreta a un señor de clase social pretenciosa e indefinida, Chaplin juega más con la imagen del vagabundo más ciertas connotaciones de contenido político.

Para concluir, aclaro que aunque no soy de los exagerados que se entretienen exigiendo o verificando originalidad absoluta y categórica en todos los estados de la creación humana, un rasgo moderno que ha sido interpretado como de decadencia cultural, de hecho.

Es más: acá mismo en Chile tenemos desde hace tiempo varios ejemplos de esa misma clase de discusiones, confrontando los logros institucionales e iniciativas disputadas entre los libertadores Carrera y O'Higgins, o los poemas que escribieron Rokha y Neruda con similares inspiraciones; los cóndores de caricatura "Copuchita" y "Condorito" y hasta una controversia de comediantes propia, como la enorme semejanza del tony circense Cachencho del veterano Jorge Tello, con el más conocido y mediático Ruperto de su colega artista Cristián Henríquez.

En nuestro país y en todo el mundo, pues, existen muchas imitaciones decoradas como "licencias poéticas", "homenajes" o acusaciones por la misma cuestión de la originalidad.

Sin embargo, en este caso interesante para la cultura popular de medios y la cinefilia internacional, creí necesario hacer esta pequeña revisión a la obra de un comediante hoy prácticamente olvidado y muy injustamente mirado a menos con etiquetas de imitador, plagiador y copión, anatemas viscerales que surgen precisamente por las posiciones sectarias apasionadas con las que se ha tomado el asunto relativo a su obra entre los pocos que aún la recuerdan.

Siendo quizás imposible demostrar ya si hubo o no imitación de uno a otro en este caso, al menos que este texto sirva -modestamente- para lavar parte de la injuria que se ha proferido en el recuerdo del comediante Billie Ritchie, al reducirlo y esquilmarlo en la categoría de un mero ladrón de ideas y ponerlo a la altura de los más vulgares fraudes conocidos en la historia del cine.

Publicado por :URBATORIVM
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