Los SmartWatch no provocan cáncer, y los móviles tampoco

los SmartWatch no provocan cáncer, y los móviles tampocoNo, los SmartWatch NO provocan cáncer (y los móviles tampoco)

A vueltas con la típica frase que se ha repetido los últimos años,

“¡Es qué todo provoca cáncer hoy en día!“.

Pues al final vamos a pensar que sí, porque cuando algo es inofensivo, o no existen pruebas para decir que es perjudicial, ya se las damos nosotros, como sucedió con las conexiones WiFi o los teléfonos móviles.

Durante años se ha pensado (erróneamente) que tanto el WiFi como la radiofrecuencia de las telecomunicaciones móviles podrían tener cierto efecto cancerígeno en el organismo, ya que la radiación procedente de las pruebas diagnósticas, o de otras fuentes, sí ha demostrado efectos cancerígenos de índole acumulativo a largo plazo.

Ahora el (¿prestigioso?) periódico The New York Times la acaba de liar con un artículo donde afirma que los smartwatch (o wearables en general) podrían provocar cáncer, usando estudios científicos reales, pero obviando las múltiples limitaciones que esgrimen dichos estudios, o asociaciones y organizaciones de la talla de la OMS o la IARC.

No te preocupes, los SmartWatch no provocan cáncer, y los móviles tampoco  .

Lo peor de todo, es que el NYT empieza su artículo comparando la tecnología wearable (los smartwatch como ejemplo más conocido)… ¡con los cigarrillos!

Vale, en su favor hay que admitir que en un principio incluso los médicos anunciaban cigarrillos en publicidad, pero pronto descubrimos el gran error cometido, y por aquel entonces no se estudiaba todo al milímetro como hacemos hoy en día.

Para continuar, el autor del artículo Nick Bilton se da la libertad de afirmar que “durante mucho tiempo hemos sospechado que los móviles, los cuales emiten bajos niveles de radiación, podrían provocar tumores cerebrales, cáncer de sangre, alteración del ritmo circadiano y otros problemas de salud si se mantienen cerca del cuerpo demasiado tiempo”

Parece que el señor Bilton ha obviado estudios y datos, como los que esgrimen el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. o la prestigiosa Clínica Mayo.

Es preferible inventarse cosas, ya que escribes en un periódico de talla mundial, ¿verdad?

En ambas instituciones, la conclusión es la misma que os anunciábamos al empezar el artículo de hoy:

Actualmente, NO hay consenso sobre si el uso de la telefonía móvil tiene algún efecto cancerígeno

Esto quiere decir que no existe estudio alguno que relacione cáncer con uso del teléfono móvil.

La medicina no es una ciencia exacta, y dicha afirmación implica que puede que en un futuro sí detectemos algo, pero desde luego esta conclusión dista mucho de los argumentos y estudios esgrimidos por el periodista del NYT.

El error de no saber diferenciar ciencia de pseudociencia

El grave error que ha cometido Bilton, como bien señalan webs como Discover Magazine o The Verge, es haber usado pseudociencia como ciencia.

En primer lugar, Bilton nombra al Dr. Mercola, conocido por los múltiples artículos pseudocientíficos que publica, o los productos homeopáticos que vente en su web (por lo visto la FDA ya le ha dado algún aviso).

Para el señor Bilton, la “gran evidencia indiscutible” sale de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), cuando en 2011 anunció que “los teléfonos móviles podían ser cancerígenos”.

En este caso, el estudio se trataba de una revisión de la literatura existente, y la IARC no dijo eso, lo que dijo fue que “no se pueden descartar los posibles efectos cancerígenos“; o lo que es lo mismo:

NO hay relación demostrable actualmente (aunque pueda haberla, de nuevo recordando que la medicina no es una ciencia 100% exacta).

Además, los mismos autores de la revisión del IARC admiten las limitaciones de su estudio, y en una nota a pie de pagina concretan que existen múltiples causalidades, sesgos y factores de confusión no descartables en los estudios analizados.

Para que nos entendamos: Habría múltiples causas responsables de perjuicios para la salud en dichos estudios, muy alejadas de la telefonía móvil, por lo que ese no tendría porque ser el problema y, de hecho, sería muy discutible afirmar que lo sea.

Para continuar, existen más estudios a parte del de la IARC que afirman la inexistente correlación entre teléfonos móviles y problemas para la salud:

1 – El mismo NYT habló en su día de un estudio que demostraba la NO-correlación entre móviles y tumores cerebrales.

2 – Un estudio publicado en Radiation Protection Dosimetry desmintió ya en 1999 la relación entre tumores cerebrales y telefonía móvil.

3- Otro estudio, del prestigioso New England Journal of Medicine, también publicó un estudio al respecto de la nula relación entre cáncer y móviles el pasado año 2001.

4- Finalmente, el Journal of the National Cancer Institute, en la misma línea, publicó una investigación el pasado año 2006 volviendo a desmentir la relación.

¿De verdad Nick Bilton ha hecho un correcto análisis de la evidencia científica disponible, o se ha dedicado a divulgar pseudociencia sin más?

En todos los estudios, demuestren o no correlación, siempre se recuerda que “existen limitaciones” y “hay que seguir investigando”. Lo que no se puede hacer es lo que ha hecho el NYT, afirmando que “hay evidencias indiscutibles”, porque en ciencia TODO es discutible, hasta lo que ya sabemos.

Evidentemente seguirán existiendo investigaciones respecto a los posibles efectos que tenga el uso de la telefonía móvil, las redes wifi o las redes 3G, 4G y 5G en la salud el cuerpo humano. Siempre es necesario seguir investigando.

Lo que jamás, JAMÁS hay que hacer es afirmar que hay evidencias indiscutibles de nada, sobre todo si te pasas por el forro las múltiples investigaciones que afirman todo lo contrario a lo que tu dices y lees resultados de otros estudios conforme te parece mejor, en lugar de intentar ser objetivo.

Vía | The New York Times.
Imagen de portada | El Androide Libre.
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