Fructosa procesada , principal causa de obesidad y diabetes

La fructosa procesada es la principal causa de obesidad y diabetesLa fructosa procesada es la principal causa de obesidad y diabetes.

Aproximadamente el 30% de la población padece sobrepeso u obesidad, y se estima que en el 2030 un billón de personas serán obesas.

No distingue entre edad o género, la obesidad conoce cifras en todas las edades e incrementa potencialmente el riesgo de padecer otras enfermedades como el cáncer, la diabetes tipo 2, enfermedades del hígado y enfermedades cardiovasculares.

Pero la pregunta es, ¿quién es el culpable de estas cifras? ¿nuestra dieta? ¿nuestros hábitos? ¿el estrés?

Las evidencias señalan a que un poco de todo, sin embargo, estudios recientes destapan al principal causante de la obesidad y la diabetes: la fructosa procesada.
En América se consumen alrededor de 150 g de azúcar al día

Pero no os engañeis, esta cantidad de azúcar no se debe al sobrecito que le echamos al café o al té, sino a la fructosa que se encuentra en la mayor parte de refrescos y comida procesada, tan famosos en la dieta americana.

Este hallazgo viene de la mano del Doctor Robert Lustig, profesor de Pediatría en el Departamento de Endocrinología de la Universidad de California, pionero en conocer el metabolismo del azúcar.

La fructosa procesada es tan perjudicial como el alcohol, afirma Lustig, pues daña nuestro hígado causando disfunción a niveles celulares, alterando las mitocondrias, las centrales celulares de obtención de energía, de la misma forma que el etanol.

Además, genera otros problemas metabólicos, pues posee una mayor predilección por ser convertida a grasas que el resto de azúcares.

¿Todas las calorías son iguales?

Un error común a la hora de prepararnos nuestras propias dietas, o como me gusta llamarlas, las “hand-made sugar free diets“, es elegir los productos en los que el número de calorías es menor.

Aunque lo hagamos de buena fe, estamos cometiendo una equivocación, porque todas las calorías NO son iguales.

Es más, es tan importante la fuente de la que procedan estas calorías que alimentos con el mismo aporte calórico pueden llegar a desarrollar respuestas metabólicas dispares.

En una review, los investigadores han organizado las calorías y sus efectos atendiendo a la fuente de las que proceden.

El podio a los más perjudiciales se lo llevó los azúcares añadidos, mostrándose que la fructosa estaba relacionada con un desequilibrio de los niveles insulínicos y una disminución en la tolerancia a la glucosa, aumentando el riesgo de padecer diabetes.

Nuestras recomendaciones

Les ofrecemos una lista de recomendaciones con el objetivo de hacer de vuestra dieta saludable al mismo tiempo que variada y permisiva:

1. ¿Dieta mediterránea? ¿por qué no? Entre nuestras dietas preferidas, por razones nutricionales y por la facilidad para encontrar ingredientes frescos en nuestra región se lleva la palma la dieta mediterránea.

Con un gran repertorio de beneficios y muy flexible en cuanto a la elección de la comida apropiada.

2. Elige bien tu edulcorante. “Yo es que tomo sacarina porque es más sana”, ERROR. Sustituir el azúcar por otro edulcorante no es siempre la opción más adecuada, por lo que conocer con más detalle los pros y contras de los diferentes edulcorantes nos ayudarán a elegir el que mejor satisfaga la ocasión.

3. Que no falten antioxidantes. Una dieta siempre debe incluir los antioxidantes. ¿Por qué? muy sencillo, los antioxidantes se encuentran en una gran cantidad de frutas y ayudan a potenciar la respuesta de nuestro sistema inmune frente a un abanico de enfermedades y déficit. Si queréis saber más, aquí comentamos con más detalle como funcionan estas moléculas.

4. Comer, siempre que se pueda en compañía. Comer junto a tus compañeros de trabajo, familia, amigos o pareja no es ningún capricho, sino excelente para tu salud.

5. Hoy me lo permito. Relájate, todos cometemos pecados alimenticios de vez en cuándo. Intenta evitar la comida basura, los refrescos y los dulces, pero si es una ocasión puntual, no te preocupes, simplemente procura no hacerlo de forma periódica.

6. Haz algo de deporte. Con unos minutos basta, aprovecha para sacar el perro, ir a hacer las compras o recoger a los niños, los beneficios que obtenemos cubrirán parte de los deslices que cometamos en nuestra dieta.

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