Smartphones y estructura cerebral

Smartphones y estructura cerebral
¿Cómo modifican nuestro cerebro los smartphones?

Aunque los smartphones se están convirtiendo en una gran forma de destrozar eventos sociales (podemos ver una gran cantidad de cabezas agachadas mirando a su smartphone en lugar de charlar como sería lo normal), parece que hay alguna que otra cosa positiva en su uso, al menos en cuanto a nuestro cerebro se refiere.

Al menos, por el momento, sabemos que las radiaciones móviles no nos hacen daño alguno como se especulaba. Veamos hoy cómo modifican nuestro cerebro los smartphones.

Los smartphones reorganizan la estructura cerebral  

Como ya os contaron nuestros compañeros de Omicrono, un estudio del 2014 afirmó que el uso regular de las pantallas táctiles de los smartphones aumenta la actividad cerebral, gracias al uso de los dedos pulgar, índice y medio.

En comparación a la generación anterior de móviles (antes de los smartphones), los usuarios de pantallas táctiles demostraron tener un sentido del tacto mucho más sensible, según las imágenes de actividad cerebral.

De hecho, la actividad cortical cerebral aumentaba proporcionalmente al uso del teléfono, y el dedo pulgar destacó por ser el que mayor sensibilidad demostró.

Eso sí, cabe destacar que no había relación entre la estructura cerebral y los años de uso de un smartphone.

Por lo visto, los cambios observados ya empiezan a producirse tan solo unas semanas después de empezar a usar un teléfono de estas características, demostrando la enorme plasticidad y capacidad de adaptación cerebral de la que disponemos según las circunstancias.

¿Los usuarios de smartphones tienen la misma plasticidad neuronal que un pianista?

Otro estudio relacionado con este tema implica a pianistas. En este caso se comparó a músicos no profesionales y a pianistas que habían practicado todos los días durante varias horas al días y varios años a las espaldas.

Evidentemente, se demostró que los pianistas tenían una mayor agudeza táctil que los no profesionales; y aquellos pianistas que habían practicado con mayor intensidad durante los años eran todavía más sensibles si cabe.

El estudio fue más allá y sometió a ambos grupos (pianistas y no pianistas) a una co-activación táctil, un protocolo de estimulación pasiva que se usa para mejorar la actividad de la corteza somatosensorial, el área responsable de procesar los estímulos táctiles a nivel cerebral, consiguiendo incluso una mejora de nuestra sensibilidad táctil y de la discriminación espacial sin realizar un entrenamiento físico.

Ambos grupos mostraron mejoras en la agudeza táctil tras este método de co-activación, destacando los pianistas sobre los no pianistas; y una vez más, destacando aún por encima aquellos pianistas que habían practicado con mayor intensidad.

Asimismo, el aumento de rendimiento se correlacionaba directamente con la intensidad de la práctica musical, dando a entender a los científicos que la estructura cortical sensitivomotora y la funcional son diferentes en músicos y no músicos, y que aquellos que habían practicado más eran mucho más adaptables a las circunstancias (de forma similar a lo que sucede con un usuario de un smartphone, pero evidentemente mucho más extremo).

Tareas repetitivas y movimientos de dedos para estimular el cerebro

Volviendo a relacionarlo con el primer ejemplo, el hecho de llevar a cabo tareas repetitivas, incluyendo movimientos de dedos, es un gran estímulo de aprendizaje y actividad cerebral, ya que implica capacidad de atención y refuerzo de los estímulos, lo cual acaba dando como consecuencia una reorganización cortical y una mejora del rendimiento.

El pasado año también se llevó a cabo otro estudio donde varios individuos que habían sufrido un accidente cerebrovascular, con diferentes grados de discapacidad sensorial o motora, fueron sometidos a sesiones de entrenamiento sensitivomotor regulares para explorar, sentir y discriminar texturas, formas, pesos, temperaturas y objetivos con sus manos.

Posteriormente, se les realizaron escáneres cerebrales, descubriendo una sutil reorganización neuronal gracias a este entrenamiento.

Algo similar ocurrió en otro estudio posterior con dos grupos de músicos, que habían recibido formación unimodal y multimodal.

En este caso, el entrenamiento sensitivomotor-auditivo reorganizó la región cortical, haciéndola más flexible.

Otros estudios sugieren que las tareas repetitivas que impliquen el uso de los dedos pueden aumentar la plasticidad neuronal. Un ejemplo de ello son los lectores de Braille o los músicos que tocan instrumentos de cuerda.

En otro estudio al respecto se demostró que este hecho mejoraba las habilidades sensitivomotoras y aumentaba la actividad cerebral; por otra parte, los períodos prolongados de inactividad (como tener un brazo escayolado, por ejemplo) inducía una disminución de la agudeza táctil en la mano afectada, junto a una disminución de la actividad sensitivomotora correspondiente a la región cortical de dicha mano.

OJO: Aunque los estudios indiquen que el uso de smartphones de manera continuada aumenta la actividad cerebral, esto no implica que “aumente la inteligencia” ni afirmaciones de este tipo.

Como todo uso continuado de cualquier objeto, como sucede con los instrumentos musicales, es perfectamente normal que la actividad cerebral y la plasticidad neuronal se vean incrementadas si cada día hacemos el mismo uso exacto, durante varias horas al día, de estos dispositivos.

Pero, como digo, esto no implica un aumento de inteligencia.

Al menos, ningún estudio ha podido ni creo que pueda afirmar tal cosa.

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