Depresión e inflamación

Depresión, ¿causada por una inflamación?
Depresión, ¿causada por una inflamación?

A pesar de los avances de esta era, de los medicamentos, las terapias, las técnicas de neuroimagen y demás, aún todavía desconocemos porque algunos padecen la depresión y otros no.

Hoy vamos a contemplar una opción nueva sobre su origen, que desde mi punto de vista no es incompatible con el resto de teorías que ya conocemos.

¿Qué sí sabemos?

La depresión puede estar predispuesta genéticamente, hay cierta correlación entre los trastornos mentales en familiares y la probabilidad de desarrollar una depresión en los descendientes.

Eventos específicos de la vida de las personas pueden detonar un episodio depresivo.

En aquellos con antecedentes psicológicos la probabilidad de desarrollar un episodio depresivo aumenta.

La depresión puede ocurrir en cualquier raza, cultura o religión (aunque aquí si que podemos ver ciertas variables que modulan).
Así pues la depresión hoy en día se considera un evento emergente desde un modelo de diátesis-estrés, vulnerabilidades y detonantes o precipitantes. Parte de cómo es la persona influye pero parte del ambiente también.

El modelo sobre la inflamación:

Este modelo postula que en algunas personas la depresión puede ser el resultado de una una reacción a la inflamación.

Los nuevos modelos intentan buscar en la fisiología las respuestas que desconocemos.

¿En que se basan estos modelos para afirmar tal cosa? En un par de evidencias:

Los síntomas de la depresión son muy similares a los síntomas psicológicos y fisiológicos de una enfermedad física.

El cansancio, la falta de energía, los problemas para dormir, etc…

Estos síntomas tienen la función de hacer que nosotros descansemos para permitir que el cuerpo se recupere.

Cuando el cuerpo está enfermo, la producción de proteínas citokinas aumenta, las citokinas son las encargadas de causar la inflamación y comunicarle al cuerpo que “algo malo ocurre”.

En la depresión los niveles de Citokinas se elevan por las nubes, y en casos como el bipolar se detienen en los periodos de remisión.

La inyección en sujetos sanos de sustancias que causan inflamación, una vacuna inflamatoria (por ejemplo Thypoid), causa síntomas ansiosos y depresivos temporales.

Los antidepresivos (sobre todo los ISRS) afectan al sistema inmune, disminuyendo las citokinas.

Hay teorías que relacionan la resistencia a los medicamentos con la adaptación de los sistemas encargados de la regulación inmunológica y citokinergica provocada por los mismos.

Se ha comprobado que aparece una respuesta moderada de activación en el sistema de respuesta inflamatoria (IRS) durante la depresión.

Este sistema influencia el eje hipotálamo-pituitario-adrenal, el cual influencia a su vez los niveles de serotonina y catecolaminas. La activación de este eje induce conductas depresivas en animales y humanos.

Las citokinas activan una encima, la indolamina 2 3 dioxigenasa (IDO), la cual degrada la serotonina, produciendo disminución en los niveles de la misma. También degrada el triptófano, el precursor de la serotonina

Algunos estudios han encontrado que añadir medicamentos anti-inflamatorios al tratamiento con antidepresivos de la depresión mejora no solo los síntomas depresivos sino que también aumenta la proporción de sujetos que responden al tratamiento.

La idea es que la depresión se asocia a una inflamación crónica, aunque de bajo grado y la activación de la inmunidad mediada por las células.

Lo cual produce una activación refleja del sistema opuesto, el anti-inflamatorio (procesos inmunoregulatorios negativos).

Además se acompaña de forma simultánea por estrés oxidativo y nitrosedativo que contribuyen a la progresión del trastorno.

De momento parece que la teoría no es incompatible con los conocimientos anteriores, dado que esa vulnerabilidad biológica podría ser esa inflamación crónica y dado que la inflamación está asociada a factores sociales, cosa que también es cierta en las teorías actuales de la depresión.

Sabemos que la dieta, el estrés, poco ejercicio físico, fumar, alteración de la permeabilidad estomacal, el sueño, la deficiencia de vitamina D y otros factores se asocian a respuestas inflamatorias, y ya sabemos que estos factores hace tiempo que han sido asociados con la depresión también.

Así pues la inflamación puede relacionarse tanto con la aparición como la progresión del trastorno.

La inflamación podría ser de base (una infección de algún tipo) o adquirida (factores del entorno o sociales por ejemplo).

Aunque esta teoría está a años de ser probada y utilizada como tratamiento, sin duda está alcanzando descubrimientos interesantes, que aunque tal vez no puedan aplicarse a todos los casos o tipos de depresión, sin duda explica parte del proceso de la misma, por el momento.

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Imagen: Wikimedia Commons.
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