8 mitos sobre el resfriado común

8 mitos sobre el resfriado común
Los 8 mitos sobre el resfriado común que deberías dejar de creer.

“¡achís!” ó “¡achú!”.

Seguro que muchas veces has escuchado por todas partes acompañado de caras graciosas, uso masivo de todo tipo de pañuelos, sobredosis de Frenadol y de consejos que nos da la abuela, o la vecina de arriba, para intentar que los síntomas desaparezcan y podamos volver a nuestra feliz rutina sin ser una máquina expendedora de bichitos.

Vamos a analizar unos cuantos mitos sobre el resfriado común que nos ha comentado nuestra vecina “la Puri”, como le gusta que le llamen, siempre en forma de consejos “muy útiles” para ver si nos pueden ayudar en algo con el catarrazo que llevamos.

1. Alimenta a un resfriado, mata de hambre a la fiebre.

¡Come, come y come! Un buen banquete hará que te recuperes más rápido. Afortunadamente, para los que se nos quita el apetito cuando estamos resfriado, este mito no es cierto.

Mucho más importante de lo que comas, es lo que bebas. Es muy importante permanecer hidratado, además, debes comer de forma saludable (Al igual que deberías cuando no estás resfriado) y hacer reposo. Es un buen momento para ponerte las 10 temporadas de Friends para amenizar el reposo.


2. Toma Vitamina C.

Todos los suplementos de vitamina C del mundo no evitarán que te resfríes, ni harán que te recuperes más pronto. Quizá, esto tenga otro efecto secundario no muy agradable a la hora de “expulsar” todo ese exceso de vitamina C que tu cuerpo no necesita.

Este es uno de los mitos más comunes, pero como otros muchos, no hay evidencia para sugerir que sea cierto. De hecho, hay poca evidencia de que tomar suplementos de vitamina C sea beneficioso ya que en condiciones normales, adquirimos toda la vitamina que nuestro cuerpo necesita si seguimos una dieta equilibrada.


3. ¡No salgas a la calle con el pelo mojado!

La causa de los resfriados es vírica. Estos se transmiten por inhalación o tocando una superficie contaminada y después tocándonos la boca, por tanto, que tu pelo esté o no esté mojado es indiferente. A no ser que te congeles tanto que llegues a la hipotermia la cual te hará más susceptible a la infección del virus.


4. No bebas leche

Los mitos que más persisten son aquellos que parecen tener su lógica, como es el caso de la leche. La cosa viene de la creencia de que beber leche causa un aumento en la producción de moco y, por tanto, que empeore la sintomatología cuando estás resfriado. La realidad es que la leche no aumenta la cantidad de moco por más leche que consumas. De hecho, un vasito de leche calentita, con un poco de miel, te hará sentir mejor (Aquí una abuela nunca falla).


5. Cuantas más capas de ropa en invierno mejor

No irás a salir tan fresco ¿verdad? ¿has visto el frío que hace? ¡ponte más ropa! ¡abrígate! ¡las cebollas son sexys!. Frases integradas en el genoma de toda madre.

Como ya hemos dicho, los resfriados están causados por virus, así que por más que te escondas tras miles de capas, no podrás escapar de ellos, siempre están al acecho, dónde menos te lo esperas y ser una linda cebolla no te da inmunidad a su ataque.


6. Puedes sudar el resfriado

La típica imagen de las películas cuando alguien tiene un resfriado es la de ponerse una toalla sobre la cabeza e inclinarse sobre un recipiente lleno de agua caliente. Queda bien en las películas, pero es completamente inefectivo.

Puede que te haga sentir mejor si añades algo con mentol en el agua que hará que puedas respirar mejor, pero no que sudes el resfriado y desaparezca.


7. Tomar Equinácea previene los resfriados

Los remedios basados en hierbas no suelen tener buena reputación. Cabe decir que no existe evidencia alguna para pensar que funcionan, incluyendo la equinácea.

Incluso el centro para la medicina complementaria y alternativa de los Estados Unidos no encontró beneficio alguno cuando probaron a introducirla en una especie de zumo junto otras hierbas y raíces.


8. Es más frecuente que te resfríes en invierno porque pasas más tiempo en interiores

Otro mito que parece lógico pero que no es cierto. Nos resfriamos más en invierno, pero parece que esta no es la razón. La teoría es que en invierno permanecemos más tiempo dentro de casa y más cerca los unos a los otros, aumentando las probabilidades de contagio de virus.

De acuerdo con el centro para resfriados comunes de la Universidad de Cardiff : “Esta teoría del hacinamiento ha estado esparciéndose desde hace más de 100 años pero realmente no tiene sentido ya que nuestras ciudades están tan masificadas en verano como en invierno“.

Otra teoría, que tiene más sentido, es que tenemos que echarle la culpa a nuestra nariz ya que cuando hace frío, respiramos aire frío y nuestra mucosa nasal se enfría.

Este enfriamiento de la mucosa nasal puede ser el causante de que se debilite nuestra resistencia a la infección y por esta razón hayan más resfriados en invierno.

Como siempre me ha dicho mi abuela, un resfriado con medicamentos dura 7 días y sin medicamentos dura una semana.

Lo mejor que podemos hacer si nos resfriamos es hacernos una bebida calentita (o que nos la haga la mami), coger una mantita y reposar en un sofá cómodo mientras vemos nuestra serie preferida y esperarnos a encontrarnos mejor.


Lo que NO es mito de la Vitamina C

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble sensible al calor. Químicamente hablando, se trata de ácido L-ascorbico y sus sales, los ascorbatos (los más comunes, que son ascorbatos de sodio y de calcio).


Acción

La vitamina C es un cofactor enzimático implicado en diversas reacciones fisiológicas (hidroxilación). Es necesaria para la síntesis del colágeno y de los glóbulos rojos, y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

También juega un papel en el metabolismo del hierro, en la transformación de dopamina en noradrenalina y en la biosíntesis de carnitina.

Bajo su forma oxidada, atraviesa la barrera hemato-encefálica para acceder al cerebro y a varios órganos.

Muy frágil en solución, se destruye al contacto con el aire, por la luz o el calor. Se trata de un antioxidante, molécula capaz de contrarrestar la acción nociva de oxidantes como los radicales libres.

Con este fin, también se emplea la forma R- del ácido ascórbico, la cual, al contrario que la forma L-, no presenta actividad vitamínica.


Ingesta recomendada

La ingesta diaria recomendada de vitamina C es de 75 mg para la mujer y 90 mg para el hombre. Otros primates que, como los humanos, no producen vitamina C, consumen entre 2000 y 8000 mg al día.

Este hecho constituye la base para diversos replanteamientos sobre las cantidades recomendadas actuales, que algunos autores aumentan hasta los 110 mg diarios.

Los fumadores necesitan mayor cantidad de vitamina C, porque la nicotina reduce la tasa de esta vitamina en el organismo. Una naranja aporta por término medio 53 mg de vitamina C (40 - 80 mg por 100 g).

Una aportación de menos de 10 mg al día puede provocar escorbuto.

Con dosis superiores a 500 mg al día se produce ácido oxálico, que puede provocar mayor riesgo de padecer cálculos renales de oxalato.

Ciertos autores consideran que las aportaciones nutritivas recomendadas deberían ser de por lo menos 200 mg, lo que corresponde a cerca de cinco frutas frescas al día.

Los seguidores de la medicina ortomolecular, liderados por el premio Nobel Linus Pauling, recomiendan un consumo de entre 3000 mg y 18000 mg al día, y más en caso de enfermedad, basándose, por una parte, en lo que otros primates consumen y, por otra parte, en la cantidad que sintetizan los animales capaces de ello cuando sufren estrés.

Tales dosis deben ser tomadas repartidas en muchas veces, debido a la capacidad limitada del organismo para absorberla. Un consumo demasiado rápido de vitamina C en forma de ácido da lugar a una diarrea ligera y benigna.

Las dosis muy elevadas (más de 3 gramos por día) pueden ser administradas en forma de perfusión de ascorbato de sodio, pero podrían generar ciertos problemas carenciales anexos.

Hay medicamentos que pueden disminuir la vitamina C en el organismo, como por ejemplo la píldora anticonceptiva, ciertos antibióticos y el ácido acetilsalicílico (Aspirina). También las operaciones, infecciones, cáncer, heridas graves, diabetes mellitus, enfermedades intestinales o estomacales, estrés permanente y consumo excesivo de alcohol.


Usos terapéuticos

Según varios terapeutas e investigadores que hacen uso de dosis farmacológicas de ascorbato, si esta molécula es administrada bajo una forma adecuada, por medio de técnicas apropiadas, en dosis suficientemente frecuentes, en conjunción con ciertos agentes y durante un período suficiente, puede prevenir y, a menudo, curar, un gran número de enfermedades, corrientes o raras, mortales o no, particularmente la gripe y las enfermedades coronarias.

Sin embargo, se ha demostrado que es errónea la creencia popular de que la vitamina C evita el resfriado, aunque sí puede acortar ligeramente su duración.

Se utiliza también como desintoxicante de algunos medicamentos y drogas, y tiene la capacidad de evitar la formación de nitritos y aminas cancerosos por su poder antioxidante.

Recientemente se emplea en la prevención y tratamiento de la enfermedad del viajero (cinetosis).

Apoyo al sistema inmunitario

El ácido ascórbico apoya el sistema inmune (los glóbulos sanguíneos blancos). La vitamina C fortalece no sólo las células inmunes (linfocitos y macrófagos) sino también la concentración de inmunoglobulinas en el suero sanguíneo.

Regulación del colesterol

Un estudio que data de 1986 indica que la vitamina C podría tener un papel importante en la regulación de la síntesis del colesterol.

Vitamina C y plomo

En 1939, 34 trabajadores que habían absorbido plomo fueron tratados con vitamina C. Recientemente, un estudio sobre animales mostró que la vitamina C tenía un efecto protector contra la intoxicación por plomo sobre la función nerviosa y muscular.

Entre fumadores, la administración de 1000 mg de vitamina C permitió una reducción media del 81% de las concentraciones sanguíneas de plomo, mientras que 200 mg quedaron sin efecto.

Los autores concluyeron que un suplemento de vitamina C podría representar un modo económico y práctico de hacer bajar las concentraciones de plomo en la sangre.

Autismo

Un suplemento de vitamina C reduce la gravedad de los síntomas en niños que sufren autismo.

Traumatología

La aparición del síndrome de desfallecimiento multivisceral, que para los traumatólogos es uno de los principales signos anunciantes de defunción, aparece menos a menudo entre los pacientes que reciben vitamina C. Esta vitamina reduce también la duración de la estancia en cuidados intensivos.

Fertilidad

Entre hombres infecundos, se demostró que un suplemento de vitamina C mejoraba la cualidad del esperma (morfología y movilidad de los espermatozoides) y aumentaba el número de espermatozoides.

Enfermedades y disfunciones inmunitarias relacionadas con la edad

Las enfermedades relacionadas con la edad y las disfunciones inmunitarias asociadas podrían ser menores con la ingesta de suplementos de vitamina C.

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA): estudios preliminares

Una de las enfermedades cuyo tratamiento eventual con dosis farmacológicas de ascorbato es más controvertido es el SIDA.

La controversia dura desde hace más de 16 años, desde la publicación de un estudio que mostraba que el ascorbato, en dosis no tóxicas para el hombre, frenaba la replicación del VIH. Otros estudios apuntalaron estos resultados, pero no se ha realizado ningún estudio clínico de envergadura.

Intoxicación por amanitas

La vitamina C, inyectada precozmente por vía intravenosa, forma parte del tratamiento de la intoxicación por ingesta de amanitas (setas venenosas).

Vitamina C y cáncer

Algunos estudios muestran una relación entre los niveles bajos de vitamina C en el plasma y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.


Tolerancia intestinal

La tolerancia intestinal designa la cantidad de vitamina C que puede ser absorbida por el intestino en un tiempo dado.

Cuando esta cantidad es excesiva, la vitamina C no absorbida se elimina. Durante su trayecto, atrae agua en el intestino, lo que produce una diarrea pasajera. Esta es una de las razones por las cuales no podemos intoxicarnos con vitamina C.

Es importante señalar que las cantidades producidas por los animales varían en función de su estado de estrés y salud. Un animal estresado o enfermo puede producir varias decenas de gramos de vitamina C al día.

Puede hacerse un paralelismo entre esta producción variable de ascorbato entre los animales y la variabilidad de la tolerancia intestinal en el ser humano.

Cuando un humano está enfermo o estresado, su tolerancia intestinal a la vitamina C aumenta, lo que le permite absorber más vitamina C que en su estado normal. La variabilidad de la tolerancia intestinal sugiere una mayor necesidad de vitamina C en el organismo en períodos de estrés o enfermedades.


Historia

* En el siglo V a. C., Aristóteles ya conocía los síntomas del escorbuto.
* En 1227, Gilbertus de Águila recomienda a los marineros embarcar depósitos de frutas y verduras frescas para prevenir el escorbuto.
* En el siglo XVIII se descubre que el consumo de limones previene el escorbuto. James Lind, un médico escocés, llevó a cabo el que se considera como primer ensayo clínico. Dividió a 12 marineros con escorbuto en seis grupos de dos, y administró a cada grupo una sustancia diferente, proporcionando el resto de la alimentación idéntica a ambos de grupos. Estas sustancias diferentes eran: sidra, ácido sulfúrico, vinagre, una cocción de hierbas y especias, agua de mar, y naranjas y limones. Sólo el último grupo curó rápidamente del escorbuto.
* En 1928, Albert Szent-Gyorgyi aisló la vitamina C.
* En 1934, fue sintetizada por Walter Norman Haworth.


Producción

La producción mundial anual de ácido L-ascórbico es de 80000 toneladas, de las que un 50% se utilizan en las industrias farmacéuticas y parafarmaceúticas, un 25% en la industria agroalimentaria como conservante (E300, E301, E302), un 15% en la fabricación de bebidas, y el resto para nutrición de animales.

En los vegetales, la síntesis de vitamina C se efectúa en todas las células de la planta. Los cítricos son excepcionalmente ricos en vitamina C.

Entre los animales que son capaces de sintetizarla, la síntesis se efectúa mayoritariamente en el hígado, y aunque las demás células también tienen la capacidad de hacerlo, es sin embargo muy limitada.


Alimentos ricos en vitamina C

En los alimentos, la vitamina C está presente sobre todo en la fruta, la verdura y el té verde. Sin embargo, su contenido disminuye al hervir, secar o remojar los alimentos.

Cítricos como las naranjas, limones y uvas contienen mucha vitamina C en su estado maduro directamente después de la cosecha.

La col verde tiene el mayor contenido de vitamina C de todos los tipos de col (105-120 mg por cada 100 g de sustancia consumible).

Cuando se cocina la col, las moléculas se descomponen en L-ascórbico e indol, de manera que contiene más vitamina C que en su estado crudo.

Sin embargo, la vitamina se destruye en parte si se hierve el alimento demasiado tiempo. Las mayores concentraciones de vitamina C naturales se han encontrado en el Camu-Camu y en la acerola.

Muchos tipos de verdura contienen ascorbato-oxidasa, una enzima que rompe la vitamina. Esto puede conducir a pérdidas de vitamina C considerables.

Los contenidos indicados a continuación son valores medios que pueden variar notablemente según las variedades de las frutas y verduras.

Alimento y contenido de vitamina C en miligramos por cada 100 gramos

* Camu-Camu: 2000 mg
* Acerola (una pequeña cereza de México): 1000-2000 mg
* Escaramujo: 1250 mg
* Rosa canina o cinorrodon 750-1600 mg
* Espino cerval de mar (bayas marítimas): 750 mg
* Amla o "grosella india": 720 mg
* Guayaba: 243 mg
* Grosella negra: 200 mg
* Perejil: 170 mg
* Col verde: 105-150 mg
* Nabo: 139 mg
* Rumex: 124 mg
* Pimiento rojo, estragón, col verde: 120 mg
* Brécol: 90-115 mg
* Hinojo, guindilla: 100 mg
* Capudre (serbal de cazadores): 98 mg
* Kiwi: 80 mg
* Col de Bruselas o lombarda: 90-150 mg
* Limón: 65 mg
* Fresa, naranja, coliflor, berro, perifollo: 60 mg
* Espinaca, canónigo: 50 mg
* Col roja: 50 mg
* Repollo: 45 mg
* Cereza: 10 mg
* Papa: 15 mg
* Arándano: 22 mg
* Ananas: 20 mg
* Chucrut: 20 mg
* Aguacate: 13 mg
* Manzana: 12 mg
* Plátano: 10-12 mg
* Melocotón: 10 mg
* Pera: 5 mg

Las indicaciones sirven sólo como orientación. Los valores reales dependen mucho de los variables siguientes: tipo de planta, estado de tierra, clima, permanencia en el campo desde la cosecha, condiciones del campo y preparación.

Por eso, la fruta y la verdura deben ser recientes (o después de una congelación adecuada) y con piel, dado que una gran parte de la vitamina C se encuentra en la piel o directamente debajo.

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