Pensar en ejercicio físico puede hacerte más fuerte

pensar en el ejercicio físico puede hacerte más fuerte
Tan solo pensar en el ejercicio físico puede hacerte más fuerte.

Estamos en esas fechas en las que muchos empiezan a delimitar los propósitos de año nuevo, que si hacer dieta, dejar de fumar, aprender inglés y… la promesa de hacer más ejercicio físico.

Pues bien, no se desanimen los que no pasan de esa fase precontemplativa de planificación, parece ser que ya de por sí eso puede tener beneficios para nuestro cuerpo.

No es un mal premio de consolación para el que no logre ponerlo en práctica.

El estudio

Este nuevo estudio propone que imaginar que hacemos ejercicio puede tener ciertos beneficios similares a hacerlo.

El estudio, publicado en el Journal of Neurophysiology y llevado a cabo por la Universidad de Ohio llevó a cabo su experimento utilizando a dos grupos de “sujetos sanos”.

Los investigadores envolvieron las muñecas de uno de los dos grupos inmovilizándolas y les dieron instrucciones de irse a casa y durante 4 semanas sentarse 11 minutos al día, 5 días a la semana llevando a cabo visualizaciones mentales de contracciones musculares fuertes sobre la zona (o imaginarse haciendo ejercicio).

Al otro grupo de sujetos sanos no se les dio ningún tipo de instrucciones pero también se les inmovilizaron las manos. Por supuesto se utilizó también un grupo control (sin inmovilización ni ejercicios).

La imaginación mental activa áreas corticales relacionadas con el movimiento, por ejemplo el área premotora M1.

Tras acabar el experimento se midieron durante diferentes momentos (inmediatamente, tras un tiempo y pasada una semana) la fuerza flexora de la muñeca, la activación voluntaria y el periodo de silencio cortical o SP (periodo de silencio que refleja los mecanismos inhibitorios de un músculo blanco contraído voluntariamente, es el cese de la actividad voluntaria tónica).

Los resultados

Aquellos sujetos del grupo de ejercicios mentales en imaginación mostraron ser más fuertes pasadas las 4 semanas que aquellos sujetos del grupo que no ejercitó la zona (mentalmente) de forma sistemática.

Además los que ejercitaron está habilidad también mostraron una mayor fortaleza cerebral ya que se reforzaron los circuitos cerebrales que se encargaban de esa tarea (vías neuromusculares), esto se observó mediante resonancia magnética.

La inmovilización disminuyo la fuerza flexora, deterioró la activación voluntaria y prolongó el silencio cortical.

Sin embargo, para aquellos que habían ejercitado mentalmente el área se atenuó en un 50% la pérdida de fuerza y de activación voluntaria y además se eliminó la prolongación del silencio cortical.

Se encontró una asociación significativa entre los cambios en activación voluntaria y fuerza al contrastarlas con el silencio cortical.

Esto nos sugiere que mecanismos neurológicos (seguramente a nivel cortical) tienen mucho que ver, mantener un nivel de inhibición normal contribuye a disminuir la pérdida de fuerza y mantener la activación voluntaria.

Conclusiones

Parece ser que el mayor logro sería aplicar estos resultados a la rehabilitación de pacientes con lesiones y que tienen partes del cuerpo inmovilizadas. Se podría evitar que los músculos se debilitaran.

Son ejercicios útiles para aquellos pacientes en neurorehabilitación y también para las personas en envejecimiento.

Este estudio demuestra que el ejercicio “imaginado” puede frenar el deterioro muscular, la atrofia.

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Imagen: Wikipedia.
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