El origen de los Masones,

El origen de los Masones, canteros y constructores de catedrales en la Edad Media.

El origen de los Masones, canteros y constructores de catedrales en la Edad Media. Los orígenes de los Masones habría que situarlos en la llamada Plena Edad Media (siglos XI-XIII), en concreto a inicios del siglo XI, cuando se inician las obras de las grandes catedrales urbanas del Gótico, fundamentalmente en Francia, aunque también en Alemania, Inglaterra, España o Italia.

En Francia, entre 1150 y 1350, se levantan 80 catedrales de grandes dimensiones, con profundos cimientos y mucha altura para conectar a miles y miles de fieles con Dios.

Las grandes catedrales góticas destacan por sus proporciones y dimensiones, además de por la altura y esbeltez ascensional de sus naves y torres, agudizada por flechas y agujas, que superaban claramente los 100 metros de altura.

Destacar las catedrales de Chartes, Amiens, Notre Dame o Beauvais en Francia, las de León y Burgos en España, la de Estrasburgo en Alemania o Westminster en Inglaterra, que podían acoger a casi toda la población de una ciudad del siglo XI-XII.

Los Masones fueron los canteros y albañiles que trabajaron e hicieron factibles esas grandes construcciones góticas de la plenitud de la Edad Media, fueron los que trabajaron la piedra, los que levantaron catedrales, iglesias y monasterios.

Ese gremio de canteros y constructores contaban con una serie de costumbres y ritos sociales, que son la raíz de lo que luego conoceremos como Masonería de la Edad Moderna en adelante.

Los masones fueron los maestros de la piedra en la Edad Media, ya en el siglo XII eran llamados Masones, nombre dado por el Canónigo Hugues de Saint-Victor, gran intelectual medieval, que los dividió en canteros y albañiles.

Los canteros o latomus (masón de rango superior) eran los encargados de trabajar y moldear la piedra, mientras que los macons o albañiles (masón de escalón inferior) tenían la tarea de unir y encajar las piedras.

Dentro de los masones superiores o canteros estaban los que trabajan la piedra blanda o la dedicada a la ornamentación, en Inglaterra se llamaban free-mason, y los que trabajaban la piedra más dura y tosca de la sillería o los cimientos, rough-mason.

Está documentado que algunos dedicaban el invierno al trabajo de cantera, y luego en verano pasaban a ser albañiles de la piedra y el mortero en la obra. Ambos oficios era denominados de distinta forma en cada país.

Muchos eran anónimos, sin embargo existen información documental sobre los trabajadores de la piedra en el medievo, que nos permite conocer su trabajo y su papel en la sociedad medieval.

Los masones estaban considerados socialmente en una posición elevada, eran profesionales libres que se dedicaban a un oficio capital y, por lo tanto, contaban con personas y servidores a su cargo.

Y bajo sus ordenes había un gran numero de obreros, desde carpinteros y marmolistas hasta vidrieros o plomistas, junto con muchos peones o ayudantes.

Sabemos por el Códice Calixtino de la catedral Santiago de Compostela, que en su construcción trabajaron 50 canteros, según documentación de Westminster, en 1253 trabajaban 39 masones en su obra.

Eran un gremio superior dentro de la sociedad medieval, con mayor poder adquisitivo, se dice que tenían mayor renta material que un obrero del siglo XIX.

Las jornadas de trabajo eran largas, aunque muchas veces sólo se trabajaba en verano, en invierno se trasladaban a la cantera o la logia, el frío y el mal tiempo no era bueno para la construcción.

En verano se trabajaba hasta doce horas, con pausas para beber y comer. Muchas veces la carne era un bien escaso en la Edad Media, y su carestía provocaba protestas y las huelgas en las grandes obras del Gótico.

El oficio de cantero-masón era normalmente itinerante, los masones eran llamados de muchos lugares al ser un trabajo básico y especializado, por lo que viajaban constantemente a los puntos donde se les necesitaba.

Incluso había obras en las que masones originarios de países distintos se ocupaba de una parte del edificio y rivalizaban.

Las migraciones de masones están documentadas desde el siglo VI, aunque crecen exponencialmente desde el siglo XI, los canteros migraban en forma de cuadrillas y logias itinerantes, normalmente dirigidas por un arquitecto o maestro masón.

Es interesante ver sus signos lapidarios, o firmas de cantero, en los bloques de piedra de los edificios en los que intervenían.

Unos elementos que nos permiten seguir el astro nómada de estos profesionales de condición libre e independientes.

Los grupos de canteros y albañiles se organizaban en Logias, dichas Logías eran la oficina o refugio de los canteros, que se situaban junto a cualquier obra de enjundia.

Es decir, al lado de la catedral existía un pequeño edificio, para una docena de masones, que podía ser de madera o, en muchos casos, permanente de piedra, que les permitía trabajar con mal tiempo y celebrar reuniones.

Un refugio/oficina con sus tableros y herramientas de trabajo, donde revisaban la obra y que servía a modo de tribunal bajo la autoridad de un arquitecto maestro, encargado de hacer cumplir las disciplina y normas de la Logia.

Logias que tenían una jurisdicción propia, en algunos casos como Alemania, llegaba fuera de la ciudad en la que se instalaban. Incluso había conflictos judiciales entre los canteros y las Catedrales, como en Estrasburgo.

Las Logias, lugares de reunión administrativa y jurídica de los Masones, eran auténticas agrupaciones gremiales o Gildas de obreros de la construcción.

Estas Gildas o gremios de oficios eran congregaciones con derechos jurídico-políticos y contaban con normas e ideologías secretas bajo la fe católica.

Están documentados los Estatutos de Ratisbona, creados en abril de 1459, que están formados por 52 artículos, consensuados por maestros de todas las logias de Alemania.

Cada país o región contaba con su versión de Estatutos, que eran el decálogo de los masones o los nuevos masones.

Los masones, para serlo, debían ser libres, no bastardos ni practicar el libertinaje, y procesar la fe cristiana al menos una vez al año, a través de la confesión y la comunión.

Además se establecieron sus símbolos, que representaban el arte u oficio superior de la construcción de grandes edificios, y no eran otros que: la escuadra, símbolo del equilibrio y la equidad a la hora de regir el arte y la vida de los masones, el compás, que simboliza la espiritualidad de la equidistancia en la relación con los otros masones, y el nivel que representa la igualdad entre hombres, como iguales y uniformes eran sus muros.

Con el tiempo el oficio o arte de masón se convirtió en una doctrina secreta, que enseñaba la arquitectura a base de números y símbolos.

Los números y su simbología eran también muy relevantes dando lugar a un especie de arte-ciencia cuasi mística.

Esa mística y significado simbólico estaba en las grandes construcciones de la época, sólo podían ser canteros o masones aquellos que demostraran entender esa simbología, los masones debían forjarse así mismos a través del conocimiento.

Además de los símbolos las logias contaban con números sagrados como el 3, 5, 7 y 9 o colores como azul y blanco, que figuraban en sus lemas y estandartes.

Los masones consideraban que tenían un oficio superior al resto de obreros, por lo que para distinguirse idearon contraseñas secretas y una elaborada simbología.

Eran muy celosos en la protección de los secretos de su arte, los aprendices juraban no hacer publico bajo ningún concepto los secretos masónicos y debían cumplir con supremo celo todos los reglamentos y estatutos de la sociedad.

De no hacerlo podían ser juzgados y castigados por los maestros, que tenían potestad para hacerlo.

Los maestros debían ademas conservar los libros de la Logia, para que nadie descubriera los secretos de su oficio.

En cada Logia había tres jefes, el maestro y dos presidentes, que simbolizan la triada sobre la que se asentaba la masonería, sabiduría, fuerza y belleza, las tres columnas que sostienen la Logia.

Todo el misticismo y simbolismo de las Logias de canteros o constructores de la Plena Edad Media se mantienen tras el cese de la construcción de las grandes catedrales gótico/medievales.

En la Edad Moderna se fue forjando una nueva masonería, que se asentó, definitivamente, en el Siglo XVIII.

Un masonería teórica basada en la fraternidad, y en los símbolos y el misticismo de los masones constructores de la Edad Media.

Ya no era un arte u oficio, eran sociedades secretas que operaban al margen de la sociedad y fueron alcanzando un enorme poder.

Una masonería moderna, iniciática y especulativa cuyos objetivos primordiales eran la búsqueda de la verdad y del conocimiento para el desarrollo humano.

Toda una institución de formación moral marcada por la mística y el simbolismo.

La Masonería que llegó a estar formada por ilustres miembros con gran poder en la sociedad, que siempre estuvo caracterizada por la disidencia interna.

Una institución siempre perseguida, y que en la actualidad se encuentra legalizada y funcionando.

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Fuente: MUNDO DE BABEL
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