Tamaño de los pechos y salud mental

El tamaño de los pechos podría determinar la salud mental.
El tamaño de nuestros pechos podría determinar nuestra salud mental.

El tamaño de los pechos es muy importante para la autoestima de la mujer, y estar a gusto con sus proporciones es vital para la salud mental.

De acuerdo al último estudio publicado en Plastic and Reconstructive Surery, la asimetría o la macromastia en los pechos puede llegar a producir problemas en la salud mental, desde desordenes alimenticios a problemas de autoestima.

El pecho izquierdo suele ser diferente al derecho en forma y tamaño.

Es común entre las chicas poseer pechos de diferentes tamaños, y más frecuente aun en la pubertad, mientras se están desarrollando.

El fenómeno que conocemos como asimetría del pecho y según el Healthy Women afecta a la mitad de las mujeres.

El doctor Brian I. Labow, autor principal del estudio, piensa que la asimetría es más que una ‘cuestión de estética’, y que puede tener efectos psicológicas y emocionales negativos para la mujer.

En el primer estudio realizado para analizar las implicaciones en la salud mental debido al tamaño del pecho, Labow y su equipo trató de medir el impacto de asimetría en adolescentes comparándolo con la macromastia y con mujeres con pecho normal.

Participaron un total de 59 chicas, entre 12 y 21 años cuyo tamaño del pecho difería al menos en 1 talla de sujetador, y se les pidió que respondiesen a una serie de test sobre sus hábitos alimenticios y autoestima.

Se llevaron a cabo test similares en mujeres sin asimetría en sus pechos.

Los resultados demostraron que existe un impacto negativo en la mujer el poseer asimetría, pechos de gran tamaño o de diferente forma.

Se encontró que las chicas con diferente tamaño de pecho poseían una autoestima más baja y menor bienestar emocional que aquellas con pecho normal, incluso después de que los investigadores ingresasen las variables de peso.

Y no solo esto, se encontró que los pechos asimétricos también se asociaron con alteraciones en la conducta social y alimenticia, y en la personalidad. Labow nos comenta:

Conocer el impacto de la asimetría nos ayudaría a prevenir o minimizar los problemas en la conducta o en los hábitos alimenticios que podrían aparecer.

Es sorprendente como el número de operaciones de pecho ha aumentado casi en un 37% desde 2000, conforme a las últimas estadísticas del American Society of Plastic Surgeons.

Sin embargo, y como puntualiza Labow, los resultados del estudio no indican que la solución a estos problemas resida en operarse, sino todo lo contrario; apoyar e intervenir aquellas chicas que durante la pubertad presenten asimetría en los pechos para evitar problemas psicológicos y alimenticios, y dejar para una edad más adulta la decisión estética de operar o no sus pechos.

¿Por qué los hombres prefieren los pechos grandes?

No es ningún misterio: La mayoría de los hombres prefieren los pechos grandes. Y digo mayoría, pues no vamos a generalizar, y para gustos colores. Sin embargo, es evidente que esta preferencia en cuanto a la anatomía femenina prevalece frente a los demás gustos. 
En su día intentamos explicar por qué los hombres están obsesionados con los pechos de las mujeres, mediante un estudio que esgrimió una hipótesis evolutiva al respecto. 
Hoy repasaremos más específicamente el tamaño de estos, y por qué los hombres parecemos sentir más atracción por los pechos grandes, al menos en general.
Los hechos: Los pechos grandes atraen más, según la ciencia  

De hecho, existen varios estudios al respecto de lo que vamos a comentar hoy. En cuanto a la atracción por los pechos grandes, hay dos estudios que confirman qué los buscamos más.

Por una parte, un estudio llevado a cabo por investigadores franceses equipó a un grupo de mujeres con varios tamaños de sujetadores con relleno, y las llevaron a diferentes cafeterías donde se sentaron solas. Como era de esperar, a mayor tamaño del sujetador (y relleno), mayor era el número de hombres que se acercaron a ellas.

Por otra parte, un estudio de Nueva Zelanda usó tecnología de seguimiento ocular para evaluar cómo se comportaban los hombres frente a mujeres con pechos de diferentes tamaños. Aquellas que poseían pechos de menor tamaño atraían a algunos hombres, pero la mayoría de ellos miraban a las mujeres con unos pechos de tamaño medio o grande (incluso muchas de ellas se quejaban de que los hombres parecían hablar a sus pechos, y no a ellas en concreto).

Evidentemente las empresas vendedoras de sujetadores apoyan esta hipótesis, y por ello venden muchos sujetadores con relleno, concretamente desde 1914 cuando se patentó el primero (con dos pañuelos de tela cosidos en el interior). 
Posteriormente, en 1948, se presentó el push-up, gracias a la empresa de Frederick Mellinger. Y en 1994 llegó Wonderbra y se convirtió en moda, refinando el concepto de push-up y disparando las ventas. Por su parte, desde 1990, el tamaño de sujetador medio ha aumentado dos tallas de media a causa de las operaciones de aumento de pecho (317.000 al año, en comparación a las 100.000 reducciones).

La otra cara de la moneda: Los pechos pequeños también tienen sus seguidores

Asimismo, no podemos olvidar que hay gustos diversos, y que hay más razones además de las operaciones de pecho para este aumento medio de la talla de sujetador: El aumento de peso a nivel global. Los pechos son grasa, y por ello un aumento de peso conlleva un aumento de tamaño de pechos. 
Si pensamos que sólo en Estados Unidos hasta un tercio de la población adulta es obesa, incluyendo las mujeres por supuesto, es lógico el aumento de talla de sujetador.

Sin embargo, las pasarelas de modelos nos pintan otra realidad, donde prima la delgadez y los pechos pequeños incluso casi inexistentes. Y no es una moda puntual, pues todas las pasarelas de moda del mundo esgrimen esta tendencia. Además, las modelos de dichas pasarelas acaban contrayendo matrimonio (en su mayoría, no generalizaremos) con otras celebridades. Y cabe añadir que muchas de las mujeres más ricas y/o poderosas del mundo tienen pechos pequeños.

Cabe añadir que la pornografía y sus análisis de datos tan curiosos evidencian que los gustos por los pechos son diversos, desde un cuerpo femenino totalmente plano hasta pechos grandes o incluso desmesurados.

Como curiosidad, las primeras revistas de Playboy (antes de Internet) sólo mostraban chicas con pechos enormes, pues su editor Hugh Hefner es amante de estos. Pero claro, esto es un sesgo, un gran sesgo nunca mejor dicho.

Los pechos grandes y las hipótesis evolutivas  

Según algunas pinturas rupestres datadas de hace 35.000 años, en lo que parecería ser “porno prehistórico”, los dibujos que más se representan son los de mujeres con enormes caderas y pechos, tal vez deseables por su mejor aptitud reproductiva, quién sabe.

Igual que se suele hablar de que un mayor tamaño de pene propicia una mayor facilidad para el embarazo (y aunque ya sabemos gracias a un gran meta-análisis cuál es su tamaño medio real), los pechos grandes podrían buscarse por sus mejores opciones reproductivas a nivel de alimentación de las nuevas criaturas.

Pensemos que en esta época no existía la actual epidemia de obesidad, la comida era escasa y el hambre una amenaza cotidiana, por lo que los pechos grandes implicaban una reserva grasa, o lo que es lo mismo, reserva calórica. Esto indicaría un mejor acceso a alimentos, aumentando así la probabilidad de supervivencia de la descendencia.

Para comprobar dicha hipótesis, un grupo de investigadores de Malasia, cuyo estudio se publicó en PLoS ONE , mostró fotografías de mujeres con diferentes tamaños de pechos a 266 hombres con una situación socioeconómica que oscilaba de pobres a ricos.

Resultó que los hombres pobres tenían una mayor preferencia por los pechos grandes respecto a los hombres de clase media, los cuales a su vez eran más propensos a preferir pechos grandes en comparación a los hombres más ricos, estos últimos con menor necesidad de “reserva calórica”, lo que podría explicar porque los hombres adinerados tienen tendencia a buscar modelos más delgadas.

Posteriormente, los investigadores mostraron fotos de mujeres con diferente tamaño de pecho a 66 hombres ingleses que tenían hambre, y a otros 58 hombres que acababan de comer.

Curiosamente, los hombres que sentían hambre parecían sentir preferencia por los pechos grandes, en comparación a los hombres saciados.

Según los investigadores, todas estas sugerencias inducirían a pensar que los recursos juegan un papel importante en la preferencia por un tamaño de pecho u otro por parte de los hombres.

El tamaño de pecho y el sexismo

Finalmente, hubo un estudio que relacionó el sexismo masculino y la preferencia por un tamaño de pechos u otro. En dicho estudio, publicado en Archives of Sexual Behavior, participaron 361 hombres que consideraron que los pechos de tamaño medio eran más atractivos. A su vez, los investigadores les pidieron completar una encuesta respecto a sus sentimientos respecto a las mujeres dentro de la sociedad.

Según los resultados,, mientras que los hombres más igualitarios preferían los pechos pequeños.

Como ven, aún falta mucho por saber e investigar sobre los gustos masculinos, y también los femeninos, pues las cosas son mucho más complejas que el mero estereotipo que solemos conocer.
  • ¿Sabes quiénes fueron las primeras en utilizar sujetador? Las mujeres de Creta, allá por el 1.700 a. de C. Eran unas piezas algo complejas cuyo fin, era únicamente “sujetar”. Por su parte, las damas romanas también fueron fieles a los llamados “strophium” para cubrir y sujetar sus pechos con la idea de que así, eran además civilizadas, no como las mujeres bárbaras que solían ir con los pechos al aire.¡Muy atrevidas, sin duda! 
  • Sujetador erótico. Sí, así es… restaurando un castillo en una región austríaca, se encontraron unos modelos de sujetador verdaderamente curiosos que databan del siglo XV. En esta época esta pieza no era bien vista socialmente, y era habitual que solo las mujeres de vida libertina o poco decorosas, lo utilizaran más con fines seductores.
  • El incómodo sujetador de Catherine de Médicis. Esta dama era la esposa del Rey Enrique II de Francia, una mujer que disponía de una peculiar manía: odiaba las cinturas anchas en las mujeres. Tanto era así, que incluso prohibió que pudieran ir a los bailes de la Corte Real de Francia en 1550. Y fue por ello, por esta extraña idea, por lo que introdujo el uso de un corsé que ajustaba las cinturas hasta la extenuación, oprimiendo los pechos hasta hacerlos casi desaparecer. Así se iniciaron 350 años de auténtica tortura para las mujeres, que vivían con el diafragma oprimido por culpa de las espantosas y rígidas varillas de los corsés.
  • La familia Peugeot. ¿Te suena el nombre? Desde luego, antes de constituirse como una empresa automobilística, la empresa Peugeot creo una empresa de fabricación de hojas de sierra, y también de ballenas para corsés y después miriñaques. Corría el año 1832, una época en a que las mujeres de la alta sociedad europea lucían aun esa figura entallada e inhumana, capaz de disimular hasta embarazos. Ya se puede deducir los graves problemas de salud asociados al terrible corsé: desmayos, sofocos… hasta abortos.
  • El sujetador y la revista “Vogue”. Fue esta conocida revista quien en 1903, anunció la aparición de una prenda imprescindible para la mujer. Se supone que la responsable de esta invención fue Herminie Cadolle, quien en 1889 diseñó una prenda que separaba en dos el corsé y la pieza que sostenía el pecho. Pero no queda clara la autoría de a aquién atribuir la idea que hoy tenemos como tal de “sujetador”, tal vez fue una mejora de la prenda del corsé, que, poco a poco, fue volviéndose más “humanizadora”, bella y útil. Así, en 1893, Marie Tucek diseñó una pieza apoyo de pecho, elaborada con dos bolsas separadas para cada pecho con tirantes que pasaban a los hombros y se unían con corchetes metálicos. ¿Os suena, verdad?
  • Howard Hughes y el sujetador. Se suele catalogar como el primer sostén moderno aMary Phelps Jacob en el año 1914, en Nueva York. ¿Y quién era esta chica? Pues la hija del inventor de la máquina de vapor, nada más y nada menos…Mary se puso un bonito vestido cocktail una noche, descubriendo que se le veía el corsé. Así que lo varió para que fuera mucho más cómodo, lo hizo basándose en ideas que había visto en algunas revistas, así que viendo el espectacular resultado, fue más lista que todas las personas anteriores que ya lo habían sugerido. El 3 de noviembre de 1914, Mary Phelps Jacob patentó el sujetador. Pero eso sí…¿quieres saber quién lo dio a conocer? La explosiva Jane Russell en la película “El bandido”de Howard Hughes. Él mismo lo diseñó con ayuda de unos ingenieros aeronáuticos. ¿El resultado? Espectacular.
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