La Numismática ,su historia

La Numismática ,su historia La Numismática a través de la historia.

El término Numismática

El término según diferentes fuentes, tiene una raíz etimológica derivada del francés “numismatique”, este del griego “nomiosma”, y este del latín “ numisma” , “ciencia de las moneda y las medallas, principalmente antiguas”, según lo define el “Diccionario de la Real Academia” (DRAE, 2008).

Otra definición es; la “numismática estudia las monedas y medallas como objetos artísticos o arqueológicos”, Moliner, María, “ Diccionario de uso del Español”, Tomo 3º, (2ª ed. 2008, a partir de la 3ª ed. 2007).

Según Coromines, Joan. “Breve diccionario etimológico”, 1ª ed, 2008, define el término como “relativo a las monedas”, teniendo una concordancia total en tanto a la etimología de la voces latinas, sin hacer referencia a la voz francesa, a diferencia del DRAE.

Tomadas estas definiciones de obras de referencia, encontramos que se asocia el término casi siempre al “adjetivo antiguo”, pero encontramos el término definido como; Ciencia que estudia las monedas, medallas y objetos afines con las mismas (Téseras, Ponderales, etc, ) a través de los tiempos en todos sus aspectos: historia, arte, arqueología (epigrafía), economía, etc. “Gran Enciclopedia Universal” (GEU),1ª ed. 2004. Espasa, Reoyo González, Marisa, dir. ed.

Esta última definición se aproxima más al hecho numismático actual, donde dicha ciencia está en estrecha relación, tal como define GEU, con otras disciplinas, resultando colaboradora de unas; Historia, Arqueología, etc, y beneficiaría en su caso de las aportaciones de otras; epigrafía, heráldica, etc.

Interés por la numismática

El interés por los estudios numismáticos es anterior al S. XIV, el primer libro que se escribió sobre las monedas antiguas , fue realizado por el Humanista francés, Guillaume Budé, quien visitando Venecia comisionado por el Rey Luis XII, entró en contacto con las monedas antiguas, resultado de este contacto es el libro que publicó, primer tratado: “De asse et partibus eius”.

Otra publicación que marcó el camino a los investigadores, fue: “L'Illustrium imagines”, de Andrea Fulvio (Roma, 1517), prototipo de compilación biográfica de los emperadores romanos que figuran en la medallas.

Técnicas dedicadas a la catalogación, clasificación y documentación histórica de la monedas, aparecen en el S. XVI, siendo importante el interés despertado por los anticuarios, sobre todo el “lyones” Guillame de Choil, en relación con las antigüedades imperiales.

La “Biblioteca Nacional Francesa” contiene dossier completos de la época, con tratados sobre la forma de clasificar, catalogar y conservar los “documentos perdidos”: comienzan a denominarse a sí mismo documento las monedas antiguas, como consecuencia de la gran información que aportan en relación con su época y entorno.

La obra “Doctrina nummorun veterum” del jesuita John Hilarius Eckhell, numismático y profesor de Universidad, significaron un avance importante en el desarrollo de la numismática como ciencia.

Los primeros trabajos sobre numismática medieval llevan las firmas de A. Agostini, J. Pellerin, J. Vaillant, entre otros.

En el S. XIX aparecen los primeros catálogos de colecciones públicas. Siendo uno de los primeros si no fue el primero, el catálogo de publicado por “El Museo Británico”.

En el siglo XX se incorporan como técnicas auxiliares; el análisis de metales, técnicas fotográficas, técnicas cronológicas, etc.

En el momento actual, la numismática cumple un papel significativo como ciencia en si misma, y auxiliar de otras disciplinas, pero quizás el mayor eco de esta ciencia lo supongan la cantidad, cada vez mayor, de coleccionista que se acercan a la numismática.

Gabadores de Numismática

Aparición de la moneda

Las primeras monedas de intercambio que fueron utilizadas por el hombre, correspondían a los productos o materiales que tenían a mano y se remontan al 3500, a. C. aproximadamente.

En África y Asia, usaron valvas de moluscos, en Mesoamérica granos de cacao, en China pedazos de hierro que después fueron cambiados por papel, dado el excesivo peso, etc, son innumerables los vestigios que la Arqueología nos ha aportado.

Las primeras monedas oficiales conocidas, fueron acuñadas en Lidia, hoy Turquía (Asia Menor), aproximadamente sobre el año 600 a. C. Aun cuando su uso era anterior, fundidas en oro y plata, llevaban estampado el León Real.

Se acuñaron posteriormente en China, después en Grecia y de ahí a todo el mundo conocido.


La Numismática como Ciencia

Una vez que la numismática se asienta a partir del S. XIV, se dispara el interés creciente en la misma y pasa a tener rango de ciencia, que comparte con otras ciencias como se expuso en el capítulo primero.

Como ciencia, la numismática aporta una gran información solo con el estudio periférico de la moneda.

Por ejemplo en la península Ibérica, podemos conocer por medio de la moneda que pueblos nos invadieron, sus dioses, jefes y símbolos, donde se asentaron y hasta donde extendieron su dominio, su relación comercial con otros pueblos, y los simbolismos adoptados de ellos.

Gracias a las monedas romanas conocemos los rostros de los emperadores, su carácter militarista, su arquitectura y sus dioses, estudiando los registros encontrados, podemos trazar con bastante precisión las rutas comerciales.

En la moneda Bizantina apreciamos su gran religiosidad y en la moneda Visigoda, lo triste y monótonos que fueron los años de su dominio.

La Heráldica ayuda a la numismática llegada la edad media, para identificar las distintas Casas Reinantes, para enmarcar la división de España durante este periodo hasta la llegada de los Reyes Católicos, y diferenciar los diferentes estados europeos de cada época.

Gracias a las contramarcas, marcas que se hacían en las monedas para un doble uso, se puede conocer el recorrido de las Legiones romanas por Europa o tener una exacta referencia de las crisis económicas de distintas épocas o los fines dados a acuñaciones anteriores.

La información transmitida y recogida por el estudio de la moneda; su emplazamiento, localización y fabrica, es de una gran relevancia histórica.

Moneda de Emporion (Ampurias), tiene una contramarca en el centro, D.D. (Decreto Decurionum), en este caso el fin es revalorizar o poner de nuevo en valor una moneda acuñada anteriormente, es una moneda de tipología griega, posiblemente acuñada en alguna colonia próxima a Ampurias y puesta en circulación nuevamente por un decreto romano.

Maravedí con varias contramarcas, ejemplo de las variaciones a que fue sometido el valor facial y de cambio la moneda, como consecuencia de las depreciaciones producidas, causa de la inflación económica de la época.

Los campos de aplicación de los conocimientos adquiridos con el paso del tiempo, y los trabajos realizados para datar y conocer las monedas, se han multiplicado.

La Historia se ha beneficiado de sus conocimientos y a abierto páginas desconocidas en muchísimas ocasiones que sin el aporte de esta ciencia, no habrían podido ser escritas ni dadas a conocer, ni a los eruditos ni al público interesado.

Los primeros investigadores, puede decirse que quizás no pasaron de ser meros mercaderes de objetos antiguos.

A finales del XIX la numismática adquiere carácter científico, siendo Alexander Cunnigham, que en 1884 publica una recopilación de artículos bajo el título, “ Coins of Alexander's successors in the east”, es el iniciador de este camino, siendo esta obra el primer catálogo serio de moneda griega.


Interés económico de la numismática

A partir del s. XVIII, crece el interés por las monedas y medallas antiguas, tanto por su belleza, como por su valor intrínseco, oro y plata, nunca independiente de su valor histórico, a mayor rareza mayor valor.

Desde este momento el número de revistas especializadas, catálogos, tanto con interés científico como comercial o ambos a la vez, monografías, etc, no ha parado, siendo cada vez más intenso el intercambio comercial de moneda antigua, que Internet a facilitado de forma exponencial.

Tanto es así que en una búsqueda simple en Internet, se encuentran más de 830 páginas de subastas y 130 de revistas especializadas, aun teniendo en cuenta el ruido de fondo en una búsqueda de estas características, parece un número excesivo para un tema tan concreto.

Fuente: http://www.teinteresasaber.com/
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