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¿ Arboles de navidad: artificiales o naturales, pero por qué ?

¿ Arbolitos de navidad: artificiales o naturales, pero por qué ?
¿Arboles de navidad: artificiales o naturales, pero por qué?

Los festejos y celebraciones por la Navidad están muy relacionados a la festividad religiosa por el nacimiento de Jesús.

A pesar de ello, con el trascurso de los siglos, la Navidad se ha constituido en una fecha en la que tanto creyentes como no creyentes, se juntan en familia y paralizan sus actividades habituales para festejar.

Sin embargo, la Navidad tiene aún algunos misterios y leyendas sin resolver, ¿quieres conocerlas?

El día 8 de diciembre

Según la antigua leyenda y para aumentar la suerte el próximo año se debe armar el árbol de Navidad el día ocho de diciembre.

Además por tradición cristiana, se tendrá que seleccionar un abeto o pino, a pesar que posee raíces paganas.

Cuando se iniciaba el solsticio de invierno, los celtas tenían la costumbre de adornar un roble, su árbol sagrado.

También se piensa que la Virgen María y el árbol de Navidad no tenían ninguna relación posible, hasta que la Iglesia procedió a reunirlos y ha promover la fecha de todos los ocho de diciembre para su armado: fecha de celebración de la Inmaculada Concepción. Con el correr de los años las creencias populares también realizaron sus aportes y le añadieron que si esto se cumplía estrictamente, quien lo armara tendrá todo el próximo año de buena suerte.
Voy a hacer algunas puntualizaciones elementales que pretenden dar un sentido más amigable con el medioambiente la práctica de tener (o no) un árbol de navidad.

En diciembre, el famoso mes del año, donde se celebran las navidades en las cuatro latitudes, es una temporada donde puede aprovecharse, desde el punto ambiental, la siembra de los famosos «arboles de navidad» como también, paradójicamente, es cuando se talan cantidades significativas de los mismos.

Pero no solo los árboles son víctimas de nuestras costumbres. El consumismo brutal se manifiesta en pleno en esta temporada.

La consigna pareciese ser: compra, genera residuos, compra, genera residuos, cual círculo vicioso que sí tiene un principio y que no se garantizan los efectos causados por un fin.

Ah, sobre el tema más profundo para nosotros los «creyentes», el significado queda relegado y ha sucumbido ante un personaje obeso, senil y simpático.

Para quienes no tienen creencias o son de otros credos…el consumismo rige sus días. Claro que sí. Las excepciones existen, ¿no?

El impacto ambiental

La tradición de tener un árbol de navidad en el hogar es una costumbre muy arraigada en el mundo occidental. Se tienen árboles reales y ahora que el plástico está por doquier, los hay fabricados con ese material.

Si te pones a analizar sobre el daño al medio ambiente que se causa cuando los pequeños árboles son talados para ser comercializados compungen nuestro interior.

Servirán de decoración por unas semanas para terminar botados en algún rincón del patio, algún terreno baldío, o recogidos por el servicio de recolección de basuras. ¡Triste final!

«Cerca a 350 millones de arboles de navidad existen en los viveros de Estados Unidos listos para ser comercializados en los feriados.

De ésos, una buena cantidad podrá ser replantado gracias a los programas especiales para tal efecto. Pero a no darse por satisfechos, hay que lograr que la mayor cantidad de árboles sean plantados definitivamente»

En países que se denominan más adelantados, donde las legislaciones ambientales se cumplen, la mayoría de estos árboles son plantados para tal efecto.

Vale decir, una determinada empresa tiene el negocio de venderlos en navidad.

En otros países, la mayoría por cierto, los comerciantes depredan el ambiente al deambular, encontrar, cortar y vendernos el mismo. No media plan de producción sostenible alguno.

«Los registros históricos señalan que el primer árbol de Navidad decorado fue en Riga, Letonia, allá por 1510 y en 1890 se empezaron a usar las luces»

¿Usar un arbolito natural, artificial o ninguno?

La tendencia más lógica si pretendemos reducir nuestro impacto «navideño» en materia forestal sería evitar el uso del árbol sea certificado o no.

Desalentando la demanda podríamos «salvar» millones de pequeños plantones de una muerte casi inminente. ¿Sonó muy trágico?

Pero, viendo no solo desde el lado negativo, sino positivo, utilizar árboles que han sido producidos bajo estrictas certificaciones, que te los venden en una maceta que permite que pasadas las fiestas puedan ser plantados, es una ventaja digna de considerarla y hasta fomentar o mas bien socializar las ventajas del caso.

«Casi 30 millones de árboles serán producidos en viveros o granjas especiales para la venta en navidad en Estados Unidos. El 93% serán reciclados en más de 4.000 programas que existen en ese país»

El uso de árboles de plástico cobra importancia también. Desde el punto de vista práctico tener uno de plástico permite usarlo numerosas veces y así evitamos comprar un ejemplar que alguna vez tuvo vida o que languidece lentamente.

Claro que hay personas que se oponen a éstos y basan sus críticas en que en un mundo atestado de basura plástica, alimentar esta sucia industria agrava el panorama ambiental y como nos hemos convertidos en consumidores por excelencia, se teme que no se re-usen sino que sean tirados a la basura para comprar otros en la navidad que viene.

«China produce cerca a un 80% de árboles de plástico a nivel mundial con los consecuentes consumos de combustibles fósiles y generación de contaminantes que implica un sistema productivo «made in China» o de dudosa calidad»

No te olvides que en promedio, un árbol de plástico dura seis años en nuestro hogar pero siglos en los botadores de basura.

Ojo que los arbolitos de navidad de plástico están hechos con PVC, un derivado del petróleo, no degradable y que para su fabricación demandó el consumo de combustibles fósiles cuyas emisiones son las responsables del cambio climático.

Para pensar, ¿si?

¿Qué elección hacer?

Bueno, si me preguntas te diría que obviaría el uso del árbol de navidad. El árbol no es el «personaje» central de las festividades y bien puede prescindirse del mismo.

Si no te parece esta idea, como otra opción, compraría uno que haya sido producido en las «granjas» especiales para que después sea utilizado en forestar y/o reforestar a cargo de la empresa que te vendió el mismo.

Debo confesarte que no comulgo con la idea de tener más plástico del que ya existe en mi hogar y más aún que por sus características nada ignífugas aumente el riesgo de incendio, contamine con basura plástica y sea cómplice moral de la industria china injusta, esclavizadora y brutalmente contaminante.

Para terminar, aprovecho en desearte una Feliz Navidad rodeado de tus seres queridos, disfruta al máximo la vida y hazlo con acciones que no están rayadas con la lógica de la preservación de nuestro entorno.

Que no entre el «virus» del consumismo sino la felicidad y la dicha plena.

http://www.natura-medioambiental.com/