Inteligencia animal

 Inteligencia animal: primates, delfines, elefantes y perros más listos de lo que pensamos
Inteligencia animal: primates, delfines, elefantes y perros más listos de lo que pensamos.

Recientemente se han publicado una serie de artículos en relación con la inteligencia animal.

Por su parentesco con nosotros, creemos que los primates son los animales más inteligentes después del hombre (aunque no siempre es así), pero los delfines, los elefantes y los perros también nos siguen sorprendiendo en este aspecto.

Según publica el Huffinton Post, el entramado cerebral de los delfines es muy distinto al de los primates, sobre todo a nivel del neocórtex, fundamental para el pensamiento consciente y el razonamiento.

El investigador Lori Marino, de la Universidad de Evory afirma que cuanto más estudiamos a los delfines, más características tienen cercanas al ser humano.

Son capaces de reconocerse en un espejo e interactúan en grupo reconociendo cuál es el suyo y quiénes forman parte de él.

En el caso de los perros, su observación hacia los seres humanos es lo que hace que puedan comprender nuestra complicada comunicación.

Los elefantes, por su parte, pueden empatizar con los suyos, trabajan juntos y se ayudan mutuamente, incluso algunos ¡pintan cuadros!

En un experimento clásico de trabajo en equipo en el que los animales reciben comida si tiran a la vez de los extremos de una cuerda, los elefantes aprendieron a hacerlo más rápido que los chimpancés, según dice el director del centro de investigación del elefante en la Golden Triangle Asian Elephant Foundation en Tailandia.

Es más, todos pudimos ver hace unos meses cómo tienen su propio ritual funerario. En el zoológico de Múnich, murió una cría antes de poder ser operada, pusieron su cuerpo a su madre para que pudiera despedirse y se ve cómo el resto de la manda también acude.

Pero el caso de los primates es quizá el más sorprendente y el más estudiado.

Según un estudio hecho por el director del Centro de Investigación de Primates del Instituto Max Planck de Alemania se mostró que los monos pueden fijarse objetivos y seguir su avance.

Hicieron un experimento es un zoológico.

Los científicos que trabajan con orangutanes y bonobos les ofrecieron 8 herramientas distintas para conseguir alimentos.

A veces, cuando elegían la herramienta adecuada, se les cambiaba de lugar antes de que pudieran coger el alimento y se les mantenía a la espera hasta 14 horas.

En casi todos los casos, al darse cuenta de que estaban siendo trasladados se llevaron su herramienta para poder conseguir la comida al día siguiente, incluso recordando que debían llevársela después de dormir.

Desde hace unos años, los científicos han observado cómo los chimpancés recolectan y almacenan piedras para después usarlas como armas.

Incluso crean escondites para ocultarlas de sus rivales utilizando paja para cubrirlas.

Es más, hay estudios en los que los investigadores esconden un poco de comida de la vista de los chimpancés, salvo de uno. Éste lo percibe y lo utiliza a su favor.

Todos estos casos demuestran que no hay por qué ser un primate para ser inteligente, otros muchos animales también lo son.

En el mundo existen todo tipo de especies animales que nos pueden llegar a descrestar por cada una de las características que poseen, ya sea para adaptarse a un entorno o como medio de supervivencia, en ese sentido, esta lista de los 7 animales más inteligentes del mundo nos dará una idea en este aspecto sobre el mundo animal.
  1. Delfines.
  2. Chimpances.
  3. Orangutanes.
  4. Elefantes.
  5. Loro gris africano.
  6. Cerdos.
  7. Ardillas.
Bien vale la pena decir que en este Top 7  de los animales más inteligentes del mundo las pruebas se han hecho en base a test de inteligencia sobre lo que el propio hombre considera como lo más adecuado frente a determinadas situaciones, por tanto los resultados en ocasiones podrían ser considerados como ambiguos debido a los propios intereses de supervivencia o naturales que presentan los animales.

Inteligencia animal

Conceptos casi innatos que tienen los patos

La impronta es un aprendizaje rápido que se produce en un momento concreto de la vida

Tal vez los conceptos más difíciles de aprender sean los que ponen en relación a las cosas entre sí. A este tipo de conceptos pertenecen los de “igual” o “diferente”. No se trata de aprender a distinguir entre objetos concretos, sino de aprender la idea abstracta de que las cosas pueden ser iguales o diferentes, sean las que sean.

Los animales, incluso los más inteligentes, tienen dificultades en captar este tipo de conceptos. Por ejemplo, algunos experimentos han demostrado que, con entrenamiento adecuado, las abejas son capaces de distinguir, fijándose en diferencias concretas, entre un cuadro de Monet y uno de Picasso. No bromeo. 

Sin embargo, comprender el concepto de igual y diferente es más complicado. 

Este concepto de relación se ha intentado enseñar a varias especies de animales presentándoles un conjunto patrón de dos o más objetos y luego haciéndoles elegir entre otros conjuntos de objetos con la misma relación entre ellos. 

Por ejemplo, se les puede mostrar dos cubos de plástico rojos (iguales) y luego hacer que elijan entre un conjunto de dos pirámides rojas (iguales, elección correcta que conlleva una recompensa alimenticia) o entre una esfera y un cubo rojos (diferentes, elección incorrecta que no conlleva premio).
Tras largas sesiones de aprendizaje, monos, palomas, loros y cuervos han demostrado ser capaces de aprender los conceptos de “igual” y “diferente”. 

Parecen por tanto capaces de razonar por analogía, como hacemos nosotros. Otras especies animales estudiadas no poseen, sin embargo, esta destreza intelectual. 

Por supuesto, estas habilidades no son gratuitas. Me refiero con ello a que si los animales las poseen es porque probablemente son importantes para su supervivencia en su entorno, aunque deban pagar el precio de mantener un cerebro mayor, o sistemas neuronales dedicados a ellas, lo que es costoso en términos energéticos, es decir, alimenticios. 


Impronta abstracta 

Una capacidad imprescindible para la supervivencia de muchas especies de ánades, vulgarmente conocidos como patos, es la llamada impronta. 

La impronta es un aprendizaje rápido que se produce en un momento concreto de la vida, pasado el cual no suele o no puede ya producirse. 

En el caso de los patos, la impronta les permite aprender, pocos minutos tras el nacimiento, quién es su madre y quiénes son sus hermanos. Esto es, evidentemente, fundamental para la supervivencia de los patitos recién nacidos, que deben seguir a su madre por dondequiera que esta vaya, o serán presa fácil de algún predador. 

Aunque puede parecernos lo más natural y fácil del mundo, este aprendizaje es complicado, porque se trata de aprender rápidamente, tras tan solo unos minutos de vida, a identificar a su madre y a sus hermanos de cualquier manera en que el patito recién nacido los perciba: de frente, de perfil, de espaldas, en movimiento rápido, lento, etc. 

Además, el aprendizaje por impronta debe realizarse de manera automática y sin entrenamiento ni recompensa inmediata alguna. 

Por esta razón, Antone Martinho y Alex Kacelnik, de la Universidad de Oxford, se preguntaron si la impronta no necesitaba también de capacidades cognitivas más abstractas, en particular, la de comprender los conceptos de igual y diferente, ya que madre pata y hermanos patitos son claramente seres diferentes que, además, se mueven y muestran diferentes aspectos a cada momento. 

Los investigadores realizan una serie de sencillos y elegantes experimentos con patitos recién nacidos, a los que no les hacen el menor daño. 

Gracias a investigaciones anteriores, las condiciones para conseguir una impronta en los pequeños patos son bien conocidas: esta debe producirse cerca de una hora después del nacimiento por exposición a un ser vivo o a un objeto en movimiento por una media hora. Cualquier objeto o conjunto de objetos en movimiento percibidos en esas condiciones será considerado por los patitos como su familia cercana. 

Los investigadores exponen a los patitos a dos objetos iguales o diferentes para realizar su impronta. Las condiciones de igualdad o de diferencia pueden ser tanto la forma como el color de los objetos. 

Por ejemplo, pueden exponer a unos patitos recién nacidos a dos esferas en movimiento de igual tamaño y del mismo color para que realicen su impronta con ellas. Una vez realizada esta, los científicos exponen a los patitos durante diez minutos a dos parejas de objetos en movimiento, diferentes de los primeros. 

Una de estas parejas contiene objetos iguales entre sí, por ejemplo dos cubos del mismo color; la otra contiene objetos diferentes entre sí, por ejemplo un cubo y una pirámide. Ninguna contiene las esferas de la impronta inicial. 

Durante esos diez minutos, los investigadores registran a qué dos objetos se aproximan con preferencia los patitos, los cuales buscan a su supuesta madre. Los resultados son muy claros. 

Cuando la impronta se produce con dos objetos iguales, los patitos prefieren acercarse y seguir a otros dos objetos iguales; cuando la impronta se produce con dos objetos diferentes, los patitos prefieren seguir a otros dos objetos diferentes, y eso a pesar de que ninguno de ellos sea igual en ningún caso a uno de los objetos con los que han realizado la impronta. 

Este estudio es importante por tres razones: la primera es que animales que no parecen muy inteligentes, no son tan tontos; la segunda es que incluso animales muy jóvenes pueden ser capaces de desarrollar capacidades de pensamiento abstracto; la tercera es que no siempre es necesario recompensar o castigar para que el aprendizaje se produzca de manera correcta. 

Sea como fuere, parece que el aprendizaje de conceptos de relación puede darse en patitos recién nacidos, lo que probablemente aumenta la probabilidad de que identifiquen a su madre y hermanos correctamente, a pesar de la variabilidad de estímulos que estos les envían en su devenir cotidiano.


Se han utilizado diversos métodos para calificar la inteligencia en animales, prestando atención especialmente al uso de herramientas e inteligencia de tipo  ...

Muchos de sus dioses tienen apariencia animal, son las esfinges con cabeza de ... para llevarla a cabo, aunque sí de inteligencia por parte de estos animales.


9-La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la ... cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.

Fuentes:  http://jorlab.blogspot.com/
Referencia: Antone Martinho III and Alex Kacelnik (2016). Ducklings imprint on the relational concept of “same or different” Science. 15 JULY 2016 • VOL 353 ISSUE 6296, pp 286.
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