Bigfoot, la realidad en el mito

Bigfoot, la realidad en el mito
Bigfoot, la realidad en el mito.

Imagen del personaje Harry, en la serie Harry y los Hendersons. Representación cuidada de la estética del Bigfoot según las leyendas.

Para que no me tachéis de desmiente mitos, esta vez os tengo que decir que el Bigfoot, Yeti o como queráis llamarlo es un mito real en la mayoría de sus aspectos.

No digo que en los bosques perdidos de la mano del hombre exista una criatura colosal protectora de la naturaleza, pero sí que existió un ser casi idéntico al que hoy en día identificamos en nuestro imaginario como Pie Grande.

Nos toca tratar 3 hechos principales para hablar de esta hermosa criatura.

El primero, conocer los diferentes mitos relacionados con nuestra descripción.

El segundo, un género de animales actualmente vivos y para concluir, un viejo pero maravilloso género fósil, el de los Gigantophithecus, que vendría a significar algo así como monos gigantes.

Un hecho cierto es que en el folclore de casi todas las culturas del mundo existen criaturas con aspecto homínido, más grandes o más pequeñas que el hombre.

No es difícil suponer su origen, pero de eso hablaremos un poco más adelante, ahora es el momento de tratar, rápidamente por supuesto, las diferentes criaturas mitológicas que coinciden con la descripción del Bigfoot.

Esta descripción generalmente presenta tres puntos en común:

Gran corpulencia y tamaño en relación con la especie humana.
Abundante y en la mayoría de descripciones largo vello corporal.
Bípedo.

Teniendo en cuenta estos tres puntos como columnas de todos los mitos, lo cierto es que la principal diferencia es su lugar de origen. Así pues, podemos identificar algunos de ellos:

Pie Grande o Bigfoot (el primero por supuesto): Viviría en bosques cercanos al Pacífico de Norte América. Bípedo con una altura de 1,8 a 2,2 metros y un peso de 160 kg, generalmente cubierto por una fina capa de pelo color negro, marrón o rojizo.

Yeti, Abominable Hombre de las Nieves o Migou: Viviría en zonas boscosas de la cordillera del Himalaya. Bípedo con nuestras tres características base, carnívoro con pelo largo y blanco.
Chuchuna: Viviría en los bosques de Siberia, norte de Rusia.

Yowie: Nombre de dos criaturas míticas australianas muy diferentes. El mono terrible (mito que nos interesa) y un extraño híbrido gigante entre lagarto y hormiga (raro, raro).

Almas: Mito original de Mongolia y el Cáucaso. Su nombre significa hombres salvajes y las descripciones los identifican como trogloditas corpulentos con largo vello rojo por todo el cuerpo.

Simios Skunk: Supuestamente, habita en las zonas pantanosas de los everglades de Florida. Bípedo con una altura de 2 a 2,2 metros y un peso de 200 kg. En esta ocasión, aparece un aspecto común con los otros mitos, pero mucho más acentuado, la presencia de un fuerte olor característico.

 

Una de las teóricas imágenes del Bigfoot más conocía.

Ahora llega mi parte favorita, ver qué hay de real en estos mitos.

En primer lugar tendríamos que preguntarnos si existe algún animal que un senderista perdido puede identificar con el Bigfoot antes de salir corriendo con los pies en polvorosa y algún regalo en los calzoncillos.

¿Existe? Pues sí. El género de primates Pongo, también conocido como Orangután encaja con parte de las descripciones.

En primer lugar, comentaros que la palabra orangután, deriva de los términos malayos Orang Hutan que significan, nada más y nada menos que “hombre de las selvas”.

Estos animales presentan largo vello corporal de color marrón o rojizo, una altura en posición vertical de hasta 2 metros (normalmente 1,75 m) y un peso de más de 120 kilos. Aunque son cuadrúpedos, como otros primates, pueden ponerse en posición bípeda con relativa facilidad.

Estas características pueden cuadrar con la leyenda, pero lo cierto es que la presencia de unos largos brazos que no son común en ninguno de los mitos, descartan al género pongo como origen de la leyenda.

Posiblemente sí estén involucrados en los teóricos avistamientos que periódicamente aparecen en las “noticias”.

Para explicar el origen del mito podemos recurrir a dos posible orígenes:
El primero de ellos, nuestra querida hipertricosis ya explicada en “Los hombres lobos desde la ciencia“.

Lo cierto es que si nos paramos a pensar un poco, una persona con esta enfermedad se parece mucho más a un homínido gigante que a un hombre lobo.


El género fósil de primates Gigantopithecus.

Los Gigantopithecus, son un género extinto de primates hominoideos que vivió hace más de 300.000 años en los bosques de la actual China, India y Vietnam. Actualmente se le considera el género con los primates más grandes que jamás han existido, midiendo el ejemplar tipo algo más de 3 metros de altura y con un peso de hasta 300 kg. Se consideran herbívoros y cuadrúpedos, siendo sus parientes vivos más cercanos los orangutanes.

Todos estos datos nos hacen suponer que presentaban vello corporal similar al de los orangutanes, pero con una corpulencia muy superior. Si a esto le sumamos un hecho muy importante, como es la posible convivencia físico-temporal con el Homo erectus, tenemos la clave del dilema.

Ahora toca la parte deductiva y conclusiva de nuestra historia de monstruos.

Imaginaos ser un hombre primitivo buscando comida en medio de un bosque y de pronto daros de bruces con una criatura como los Gigantopithecus.

No es necesario ser un paladín de la deducción para suponer que nada más volver al poblado contáramos que nos hemos encontrado con una gigantesca bestia.

Un hecho como este se enraigaría en la cultura humana con gran rapidez y fuerza, trasmitiéndose generación tras generación incluso cuando la especie origen del mito se hubiera extinguido.

Espero haber aclarado el tema un poco, aunque posiblemente nuestro género de gigantes no explican todos los mitos de “eslabones perdidos”.

Existen variedad de homínidos dentro de la leyendas, posiblemente la mayoría inspirados en primates fósiles o actuales.

No tengáis miedo al Bigfoot al perderos en el bosque, pensad mejor dónde conseguir agua y cobertura.

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