Aliviar el estrés con cosquillas

Aliviar el estrés con cosquillas
Aliviar el estrés mediante cosquillas…en ratas.

El origen de las cosquillas, según estudios puede deberse a una necesidad adaptativa que evolucionó de los primates.

En nuestro caso las cosquillas nos sirven para crear lazos tanto familiares como sociales.

La vida es estresante. Constantemente tenemos que mantenernos alimentados, aguantar fechas límites de entrega, obligaciones familiares… existen muchas situaciones que nos pueden dejar deprimidos y agobiados.

Las cosquillas contra el estrés

El roce de un dedo o simplemente de un tejido que sea agradable a nuestro tacto produce en nuestra piel una reacción nerviosa llamada cosquilla.

Ésta cosquilla produce risa, que en un principio nos puede llegar a ser placentera pero luego puede volverse molesto.

Las estadísticas determinan que las axilas suelen ser la parte más sensible de nuestro cuerpo a cualquier roce, seguida por la cintura, costillas, pies y rodillas, de hecho incluso llegaron a usarlas en torturas y castigos en la Antigua Roma o China.

Otros estudios exponen que la risa producida por las cosquillas no es la misma reacción que la risa producida por el humor.

Cosas como una comida que nos guste, los amigos, ver vídeos de gatitos en YouTube… lo típico. Este tipo de cosas nos provocan sentimientos positivos y optimistas, y nos protegen del estrés diario.

Pero la afirmación que acabo de realizar necesita ser comprobada experimentalmente. Sabemos que el pensamiento positivo está relacionado con la reducción de estrés pero necesitamos demostrar si realmente una es la causa de la otra.

Puede que el pensamiento positivo reduzca el estrés o por el contrario la reducción de estrés (por otras causas) provoca un aumento del pensamiento positivo.

Para eso necesitamos diseñar un experimento en el que nosotros podamos controlar todos los factores, y en ciencia habitualmente se usan animales de experimentación para estos casos.

Pero aquí viene la complicación: existen modelos animales para estudiar diferentes enfermedades, pero ¿cómo hacemos un modelo animal para estudiar la felicidad?


Bueno, podemos hacer cosquillas a las ratas.


Como se puede observar en el vídeo, las ratas tienen cosquillas. Incluso se “ríen”, aunque no sea una risa como nosotros conocemos, ni siquiera podemos oírla ya que suena a una frecuencia ultrasónica a la que no alcanza el oído humano (50 Hz).

Las ratas emiten este mismo sonido cuando socializan con sus compañeras, así que se piensa que está relacionado con la alegría.

Si están asustadas o les duele algo emiten un sonido con una frecuencia diferente que sí que podemos oír. En humanos las cosquillas pueden llegar a ser una autentica tortura, en cambio las ratas las disfrutan.

Ya se sabía que el ser humano no es la única especie que puede reírse. De hecho, la mayoría de mamíferos, desde chimpancés hasta perros, pueden hacerlo. El hecho de que esta habilidad sea compartida por especies tan diferentes otorga a la risa una importancia especial, y se cree que es necesaria para un mejor desarrollo de habilidades sociales, útiles para la supervivencia.

El equipo de Miyo Hori de la Universidad de Japón ha realizado un experimento para demostrar cómo las intervenciones positivas (como las cosquillas) afectan directamente a los niveles de estrés.

Para ello han utilizado un grupo de ratas que recibían sesiones de cosquillas diarias (imagino que el becario encargado de ir todos los días para hacer cosquillas a las ratas debía pasárselo bien en su trabajo).

El tratamiento de cosquillas consistía en dos sesiones diarias de dos minutos cada una. Las ratas se alojaban en jaulas individuales, algo muy estresante para ellas ya que son animales muy sociables.

Tras varias sesiones, las ratas ya esperaban al investigador y empezaban a reírse nada más ver acercarse la mano.

Ya tenemos una manera de crear ratas felices, pero para el experimento se necesita medir el estrés. Los científicos disponen de varios métodos capaces de medir el estrés. La prueba realizada por el equipo de Hori es la del miedo condicionante.

En esta prueba la rata escucha un sonido determinado a la vez que recibe una pequeña descarga eléctrica.

Tras varias repeticiones la rata automáticamente asocia el sonido de aviso con el dolor, de manera que al oír el sonido se queda paralizada por el miedo (aunque no haya descarga eléctrica). Los investigadores miden el tiempo que la rata se queda paralizada y hallan un “factor de terror” que será mayor en las ratas estresadas.

Esta prueba puede parecer un poco subjetiva así que también después de la prueba de miedo comprobaron los niveles de adrenalina y noradrenalina, dos neurotransmisores que se producen en caso de estrés, tanto en ratas como en humanos.

Los resultados son bastante interesantes: tras cinco días de “entrenamiento” con cosquillas las ratas estaban menos tiempo paralizadas en la prueba de miedo y tenían niveles más bajos de adrenalina y noradrenalina.

De aquí se concluye que las ratas a las que se les hace cosquillas mantienen niveles más bajos de estrés.

Con este experimento se demuestra que recibir experiencias positivas disminuye el estrés de manera directa.

Realmente es un modelo animal curioso para demostrar que las cosas buenas de la vida pueden llegar a superar a las malas.

Aunque a los humanos no nos gusten las cosquillas tanto como a las ratas, es posible que otros sentimientos positivos puedan tener algunos efectos en nuestras respuestas a estrés.

Así que respira hondo, busca a un amigo y hazle cosquillas a una rata. Eso no hará daño a nadie.

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Fuentes e imágenes | Scientific American, Yale Scientific Magazine
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