¿Valdría la pena colonizar la Luna?

¿Valdría la pena colonizar la Luna?
¿Valdría la pena colonizar la Luna?

Por Carlos Martinez.

Esta pregunta, en esencia, es muy interesante. Casi todos nos hemos planteado alguna vez esta cuestión.

¿Es necesario, con los tiempos tan oscuros económicamente que corren hoy en día, que volvamos a pisar la Luna?

 Y yendo más allá, ¿merece la pena colonizar nuestro satélite natural?

¿Hay razones para ello? Efectivamente, las hay, y esas razones son tan atractivas que son las responsables de que se esté impulsando una nueva carrera espacial.

La última vez que pisamos la Luna fue a finales del año 1972, con la misión Apolo 17.

Los astronautas de aquella misión serían los últimos afortunados en caminar por la superficie de la Luna.

Ya han pasado más de 40 años, casi medio siglo, y todavía no la hemos vuelto a pisar.

Teniendo en cuenta las previsiones más optimistas, aún falta por lo menos una década para que haya alguna tentativa seria de llevar al hombre a la Luna.

¿Pero por qué estamos esperando tanto tiempo?

Es muy simple, por puras razones económicas. Durante la frenética carrera espacial del siglo pasado, los únicos motivos que movían al hombre a conquistar el espacio eran razones militares.

Había una férrea competencia entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Prácticamente estaba en juego el honor de la nación y, además, el prestigio de las dos ideologías que estaban enfrentadas por aquel entonces: el capitalismo y el comunismo.

Gracias al rotundo éxito de la misión Apolo 11, Estados Unidos ganó la carrera espacial con la llegada a la Luna en 1969.

Después de otras 5 misiones más que acabarían pisando la superficie lunar, el hombre retrocedió en su afán de conquistar el espacio:

Estados Unidos había ganado la guerra psicológica a la Unión Soviética y se había acabo el interés por este tipo de misiones.

Pero a día de hoy cobran fuerza otros motivos que podrían impulsar una futura colonización de la Luna: el abastecimiento de energía a todo el planeta Tierra.

El helio-3, el principal motivo para conquistar la Luna

El helio-3 es un isótopo de helio que podría ser utilizado como combustible en la fusión nuclear para obtener grandes cantidades de energía.

En la Luna puede haber reservas de millones de toneladas de helio-3, a diferencia de lo que ocurre en la Tierra.

Aunque la fusión nuclear aún está en fase de experimentación, en un futuro muy cercano, en décadas, ya funcionarán los primeros reactores de fusión nuclear.

La posibilidad de extraer helio-3 de la superficie lunar para utilizarlo como combustible no es para nada ninguna novedad.

La película ‘Moon’, por ejemplo, llevó a la gran pantalla esta suposición deleitando a los espectadores con esta increíble posibilidad.

No obstante, se plantean una serie de dificultades muy importantes que habrá que solventar para llevar a cabo esta tarea.

¿Cuáles son los peligros de colonizar la Luna?

La Luna es un mundo completamente diferente al nuestro. Debido a que no posee atmósfera y que los días y las noches lunares duran casi 15 días terrestres, nuestro satélite presenta unas características que hacen muy difícil su colonización.
 
Para empezar, hay que destacar los grandes costes económicos a los que se enfrentaría una misión de este calibre, y más si tenemos en cuenta la grave crisis económica en la que estamos sumergidos.

Hay una intensa radiación cósmica.

Como estamos muy cómodos en nuestro planeta, a veces se nos olvida que el espacio es de todo menos confortable.

Los que más han sufrido la hostilidad del espacio han sido los astronautas del programa Apolo al alejarse de la protección invisible del planeta. Muchos de ellos sufrieron las consecuencias de la radiación, como las temidas “cataratas del espacio” o los curiosos fogonazos que veían cuando cerraban los ojos.

La única solución que se baraja sería construir una base lunar bajo la superficie.

Hay intensas variaciones de temperatura. Durante el día se pueden alcanzar los 123 ºC y durante la noche los -153 ºC.

Hay un continuo bombardeo de meteoritos, pues al no tener atmósfera, ésta no puede ejercer su papel defensor.

Al igual que en el caso de la radiación, ese problema se podría solucionar viviendo bajo la superficie lunar.

En la Luna hay una gran escasez de agua y traerla desde la Tierra es extremadamente costoso, lo que incrementaría aún más los costes de la misión.

La gran duración de la noche lunar impediría aprovechar suficiente energía solar.

Afortunadamente, hay unos lugares en nuestro satélite donde los rayos solares inciden constantemente en la superficie lunar, por lo que podrían ser utilizados como futuros emplazamientos para conseguir la energía necesaria para que la base opere correctamente.

Con todos estos inconvenientes que actualmente nos pueden parecer unos obstáculos insalvables, si se consiguiera la finalidad de abastecer la Tierra con helio-3 para obtener energía mediante la fusión nuclear (la energía del futuro), el regreso a la Luna estaría más que justificado y compensado económicamente.

De hecho, los programas lunares de Estados Unidos, Europa, China, Japón y la India van enfocados en este sentido.

Por último, me gustaría destacar la función de sondas espaciales como la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), que ha cartografiado la Luna a unos niveles sin precedentes, llegándose incluso a ver las lanzaderas de las naves Apolo y las huellas intactas dejadas por los astronautas y sus vehículos (una prueba muy contundente que desmonta todas las conspiraciones absurdas que se han barajado sobre la falsedad de las misiones Apolo).

Gracias a la información tan valiosa que nos está proporcionando la LRO, los científicos pueden estudiar la posible colonización de la Luna.

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