¿El lenguaje humano se basa en los pájaros y primates?

 ¿El lenguaje humano se basa en el canto de los pájaros y en el habla de otros primates?
Ilustración: Christine Daniloff/MIT
¿El lenguaje humano se basa en el canto de los pájaros y en el habla de otros primates?

En la isla de Java, en Indonesia, el gibón plateado, un primate en peligro de extinción, que vive en las selvas tropicales, en un comportamiento que es inusual en un primate, canta.

Puede vocalizar largas y complicadas canciones, para lo que utiliza 14 tipos diferentes de notas, que marcan su territorio y envían mensajes a sus familiares y parejas potenciales.

Lejos de ser una mera curiosidad, el gibón plateado puede dar pistas sobre el desarrollo del lenguaje en los seres humanos.

En un estudio publicado recientemente, dos profesores del MIT afirman que al volver a examinar el lenguaje humano contemporáneo, podemos ver indicios de cómo la comunicación humana podría haber evolucionado a partir de los sistemas subyacentes en los modos de comunicación más antiguos de aves y de otros primates.

De las aves, dicen los investigadores, derivamos la parte melódica de nuestra lengua, y de otros primates, las partes pragmáticas, portadoras del contenido del discurso.

En algún momento, en los últimos 100.000 años, esas capacidades se fundieron en más o menos la forma de lenguaje humano que conocemos actualmente.

Pero, ¿cómo?

Otros animales, al parecer, tienen conjuntos finitos de lo que pueden expresar; el lenguaje humano es único al permitir un conjunto infinito de significados nuevos.

 ¿Qué permitió que el lenguaje humano ilimitado evolucionara a partir de sistemas limitados de lenguaje?

Específicamente, el lingüista Shigeru Miyagawa y sus co-autores piensan que algunas cualidades aparentemente infinitas del lenguaje humano moderno, cuando se analizaron nuevamente, en realidad mostraron cualidades finitas de los lenguajes de otros animales – lo que significa que la comunicación humana es más similar a la de otros animales de lo que se piensa generalmente.

La «hipótesis de la integración»

Las conclusiones del estudio se basan en trabajos anteriores de Miyagawa, que sostienen que el lenguaje humano se compone de dos capas distintas: la capa expresiva, que se refiere a la estructura mutable de las oraciones, y la capa del léxico, en donde reside el contenido básico de una oración.

Esa idea, a su vez, se basa en el trabajo previo de lingüísticas eruditos, incluyendo a Noam Chomsky, Kenneth Hale, y Samuel Jay Keyser.

Los investigadores creen que la capa expresiva y la capa léxica tienen antecedentes en los idiomas de las aves y otros mamíferos, respectivamente.

Por ejemplo, en otro estudio publicado el año pasado, Miyagawa, Berwick, y Okanoya presentan un argumento más amplio sobre la conexión entre la capa expresiva del lenguaje humano y el canto de los pájaros, incluyendo las similitudes en la melodía y la gama de patrones de ritmo.

Las aves, sin embargo, tienen un número limitado de melodías que pueden cantar o recombinarse, y los primates no humanos tienen un número limitado de sonidos que hacen con significados particulares.

Eso parecería presentar un desafío a la idea de que el lenguaje humano podría haberse derivado a partir de esos modos de comunicación, teniendo en cuenta las posibilidades de expresión aparentemente infinitas de los seres humanos.

Pero los investigadores creen que ciertas partes del lenguaje humano en realidad revelan operaciones de estado finito que pueden estar vinculadas a nuestro pasado ancestral.

Considere un fenómeno lingüístico conocido como «formación no contigua de palabras», que implica secuencias formadas utilizando el prefijo «anti», tales como «misiles antimisiles», o «anti-antimisil misil misil», y así sucesivamente.

Algunos lingüistas han argumentado que este tipo de construcción revela la naturaleza infinita del lenguaje humano, ya que el término «antimisi» se puede incrustar continuamente en medio de la frase.

Sin embargo, como los investigadores afirman en el estudio, «ese no es el análisis correcto».

La palabra «antimisil» en realidad es un modificador, lo que significa que a medida que la frase se hace más grande, «cada expansión sucesiva se forma a través de adyacencias sucesivas estrictas».

Eso significa que la construcción se compone de unidades discretas de lenguaje.

En este caso y en otros, dice Miyagawa, los seres humanos utilizan componentes de «estados finitos» para construir sus comunicaciones.

La complejidad de este tipo de formaciones lingüísticas, observa Berwick, «no ocurre en el canto de los pájaros, y no ocurre, hasta donde conocemos, en el resto del reino animal».

En efecto, añade, «a medida que encontramos más evidencia de que otros animales no parecen poseer este tipo de sistema, se refuerza nuestro argumento de que estos dos elementos se reunieron en los seres humanos».

Los investigadores reconocen que su hipótesis es un trabajo en progreso.

Después de todo, Charles Darwin y otros han explorado la relación entre el canto de los pájaros y el lenguaje humano.

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Fuente: MIT Artículo original escrito por Peter Dizikes, MIT News Office
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