Telómeros ,estrés y salud

Telómeros ,estrés y salud
Los telómeros se sitúan en los extremos de los cromosomas, como revela esta imagen, en la que aparecen marcados con una sustancia fluorescente.

Un entorno social desfavorecido está asociado con graves problemas de salud.

En estos tiempos de dura crisis económica, tal vez algunos aún piensan que las consecuencias de la pobreza son solo de naturaleza material.

Por ejemplo, algo así como no poder cambiar de televisor, o tener que quedarse en casa en vacaciones, o quizá no poder comer lo que más nos gusta.

Nada más lejos de la realidad.

Numerosos estudios demuestran que un entorno social desfavorecido está asociado, además de con problemas meramente económicos, con graves problemas de salud.
En otras palabras, la pobreza crea complicaciones a las personas que, en muchas ocasiones, no pueden solucionarse solo con dinero.

Incluso quienes tengan esta idea clara, podrán pensar que los problemas de salud a los que los estudios se refieren están relacionados con el estado de ánimo, el estrés o la depresión.

Aunque esto es sin duda cierto, no lo es menos que muchos estudios demuestran también que dichos problemas pueden afectarnos hasta llegar al corazón de nuestras células, nada menos que a nuestros cromosomas, y modificarlos de forma que envejecemos más rápido.

Por razones relacionadas con la manera en que los cromosomas deben ser copiados, cada vez que una de nuestras células se reproduce los cromosomas se hacen más cortos.

Afortunadamente, este acortamiento no afecta a la información genética contenida en el ADN cromosómico, gracias a que los extremos de los cromosomas contienen una secuencia protectora, una región formada por varias repeticiones de las “letras” TTAGGG.

Estas repeticiones se denominan telómeros, una palabra derivada del griego que significa, muy acertadamente, “parte al final.”

 Los telómeros son también muy importantes para la integridad de los cromosomas, ya que, si son demasiado cortos, los cromosomas pueden incluso fusionarse unos con otros, lo que no augura nada bueno para la continuación de la vida de las células que sufren esta desgracia.

A cada replicación celular, por consiguiente, los telómeros se acortan, lo que permite que, en condiciones normales, se produzcan solo un número limitado de divisiones celulares.

Cuando la célula las ha realizado, no puede dividirse más veces, y entra en un estado de senescencia que precede a su muerte.


Estrés y telómeros

Lo anterior indica que la longitud de los telómeros en una célula determinada está relacionada con su edad.

 Sin embargo, varios estudios han revelado que la longitud de los telómeros no depende solo de la edad celular, es decir, de los años de vida y del número de veces que la célula se haya dividido, sino también del tipo de vida que la célula haya llevado, o sea, de las experiencias que haya vivido.

Así, se ha descubierto que los cromosomas de personas adultas sometidas a estrés crónico poseen telómeros más cortos que las de una edad similar que han llevado una vida más apacible.

Al parecer, este acortamiento acelerado de los telómeros no está relacionado con la división celular, sino con otros mecanismos, los cuales los acortan independientemente de esta.

Es como si las células bajo estrés no desearán vivir mucho tiempo su vida miserable, y acortarán de manera acelerada la parte de sus cromosomas más esencial para mantenerlas vivas, lo que acorta igualmente la llegada de la muerte.

Estos datos, además de ponernos los pelos de punta, incitan a preguntarnos cuándo en la vida se produce este acortamiento.

 ¿Podría producirse ya en la infancia si los niños viven en condiciones desfavorables para su correcto desarrollo?

Investigadores de varias universidades estadounidenses abordan el estudio de esta importante cuestión, y publican sus preocupantes resultados en la revista Proceedings, de la Academia de Ciencias de los EE.EUU.

Los investigadores deciden estudiar una población de 40 niños de raza negra de tan solo 9 años de edad, ya que la raza negra es normalmente poco estudiada y dado que los niños parecen más sensibles que las niñas a unas malas condiciones sociales y familiares.

La mitad de los niños estudiados se seleccionó debido a las extremas condiciones desfavorables en las que vivían, mientras que la otra mitad fue seleccionada precisamente por todo lo contrario: las muy favorables condiciones de su entorno social y económico.

Estas fueron determinadas de acuerdo a un conjunto de variables que incluían el nivel de pobreza, la edad de la madre al nacer, si se trataba de familias mono o biparentales, el grado de educación de la madre, y el grado de severidad del entorno socio familiar, entre otras.

Los resultados derivados de este estudio indican que los niños que se desarrollan en los entornos más desfavorables poseen telómeros un 40% más cortos que los niños que lo hacen en ambientes más favorecidos.

Los factores socioeconómicos parecen ser los que más influencia ejercen en este acortamiento.

Curiosamente, además, no todos los niños desfavorecidos mostraron acortamientos de los telómeros similares, ya que aquellos que poseían ciertas variantes de genes relacionados con la producción de los neurotransmisores serotonina o dopamina fueron los que mostraron los telómeros más cortos.

 Sorprendentemente, las mismas variantes génicas están asociadas con telómeros más largos en la población de niños que vive en ambientes más acogedores.

Esto indica que algunos genes interaccionan con el entorno para potenciar su efecto, sea este positivo o negativo.

Por lo que sabemos, el acortamiento de los telómeros no es reversible en condiciones normales, lo que indica que las malas condiciones socioeconómicas en la infancia pueden dejar secuelas celulares permanentes para el resto de la vida, la cual, probablemente, será más corta de lo normal.


Un dato más para hacer frente con decisión a la crisis y a la exclusión social.


Telómeros: Los relojes de la vida

La especie humana ha sido capaz de aumentar su esperanza de vida año tras año, sin embargo nuestra biología nos coloca un límite. Y es que el cúmulo de daño en las células producto del envejecimiento evita que nuestro organismo exista indefinidamente, nuestro tiempo de vida es controlado por una especie de relojes de arena…

¿Cuánto tiempo nos resta por vivir? ¿Podremos ser capaces de engañar al reloj? Ven y descubre más acerca de los telómeros.

¿Qué son los telómeros?

Todos los seres humanos poseemos 46 cromosomas los cuales están dispuestos en 23 pares; en forma general puede decirse que la forma de los cromosomas es semejante a la letra “X”, el cromosoma esta compuesto por brazos largos y otros cortos, otras partes importantes son el centrómero (parte central que une los brazos) y el telómero (parte extrema de los brazos).

Estos telómeros son secuencias de ADN repetidas que se localizan en los extremos de los cromosomas a modo de “Capuchón”, evitando que se deterioren o que se fusionen con otros cromosomas, que causaría serios problemas genéticos.

Los telómeros desarrollan un papel fundamental durante la división celular, el acortamiento de los telómeros durante este proceso es inevitable y le pone límite al número de veces que una célula normal puede replicarse, aproximadamente 50 durante toda la vida.

El tamaño mínimo que puede tener un telómero funcional es conocido como el límite de Hayflick e indica que cuando la célula alcanze tamaños menores a este comenzará su proceso de muerte. Asimismo siendo el telómero del cromosoma 3 el más corto de todo el juego, se piensa que podría ser el desencadenante de la muerte celular.

En otras palabras podríamos decir que telómeros muy cortos permiten una menor cantidad de divisiones provocando una reducida longevidad y por el contrario telómeros más largos involucran mayor longevidad. Cuando nacemos no hay diferencias significativas entre la longitud de los telómeros de los varones y las mujeres, sin embargo conforme se produce el envejecimiento, los telómeros de las mujeres acaban siendo más largos que en los hombres, fenómeno todavía sin explicación pero que podría ser la razón por la cual las mujeres tienden a vivir más años que los hombres.
¿Cómo reparar los telómeros?

El secreto para una vida más prolongada radica en la longitud de los telómeros, entonces el poder controlar el tamaño de los telómeros y mantenerlos a buen tamaño podría otorgarnos más años de vida. Pues resulta que no estamos tan lejos de controlar los telómeros gracias al descubrimiento de la enzima ‘telomerasa’ cuya función es alargar y mantener las regiones teloméricas.

Experimentos en ratones han demostrado la capacidad de aumentar la vida de estos animales hasta en un 24% después de un tratamiento en el que se inducía la producción de la enzima telomerasa. Sin embargo, el peligro esta latente ya que de ser muy elevadas las concentraciones de telomerasa, esta podría activar las células tumorales y provocar cáncer ya que favorecen la inmortalidad de células malignas. Entonces el éxito de esta terapia se centra en poder alargar la vida mediante el mantenimiento de los telómeros sin llegar a producir cáncer.

Asimismo, la telomerasa normalmente se encuentra activa en las células fetales y después del nacimiento es desactivada gradualmente en todas las células excepto en células madre normales y en algunas células del sistema inmunitario. Por su parte, los espermatozoides y óvulos ya disponen de telómeros largos y no poseen actividad telomerasa.
Futuras aplicaciones

La aplicación inmediata es testar la efectividad de drogas inhibidoras de la telomerasacomo posible terapia antitumoral, paliar las enfermedades asociadas al envejecimientomediante la reintroducción de telomerasa en células con telómeros cortos, la producción y diferenciación de tejidos in vitro a partir de células madres adultas, que también necesitan de la telomerasa para dividirse indefinidamente.

La aplicación más prometedora se centra en retrasar el envejecimiento, una causa común que desencadena la aparición de enfermedades como la resistencia a la insulina o enfermedades cardiovasculares, cuya incidencia aumenta con la edad. Entonces, si tratáramos el envejecimiento de las células podríamos prevenir la aparición de dichasenfermedades. 

No cabe duda que el estudio del telómero y su telómerasa nos deparará muchas sorpresas en un futuro no muy lejano.
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