Arup , el ala de Cloyd Snyder

Arup , el ala de Cloyd SnyderCloyd Snyder, el podólogo aviador.

En las primeras décadas del pasado siglo XX se vieron volar en los cielos aviones de lo más extraño.

Alas volantes, aparatos sin cola, experimentos con alas rotatorias y… los curiosos “dirigiplanos” de Cloyd Snyder, de profesión podólogo, que vivía en South Bend, en el estadounidense estado de Indiana.

Cierto día de 1926 el inquieto podólogo tuvo una iluminación que ocupó su mente durante años.

Al observar la forma de una plantilla acolchada, de esas que se colocan en el talón, pensó si no se podrían fabricar aviones con una forma similar.

Y, así, nació una especie de ala volante, o plantilla para zapatos volante, conocida como Arup S-1, en el marco de varias experiencias con planeadores fabricados con madera.

El Arup S-1, que aparece en la imagen superior y del que sólo se construyó un aparato, era un curioso planeador de madera que llevaba a la práctica la idea de la “plantilla voladora”.

Alrededor de una estructura central de listones se disponían dos amplias áreas a modo de alas con estabilizadores verticales de pequeño tamaño.

Esta especie de vela volante, muchas de cuyas piezas estaban unidas con cordones de zapatos, guardaba un espacio interior muy amplio que se pensó en utilizar como almacén de gas, como por ejemplo helio, para mejorar la sustentación, de ahí que fuera llamadao “dirigiplano”.

Nunca se llevó a práctica esa idea, pero la nave voló como planeador en casi cincuenta ocasiones.

Al principio remolcado y, posteriormente como motovelero, este aparato vio nacer la casa Arup, algo así como Air-Up o, Aire y “para arriba”.

Visto el éxito del Arup S-1, en 1933 vio la luz un auténtico avión, o ala volante, con la curiosa forma heredada del primer modelo Arup, de perfil bajo y pretensiones comerciales conocido con el “imaginativo” nombre de Arup S-2, al que siguieron el S-3 y el S-4.

No se construyó más que un aparato, cuya forma le dotaba de capacidades STOL (despegue y aterrizaje cortos).

Se utilizó en todo tipo de demostraciones aéreas y sirvió para inspirar otros aparatos que llevaron a la vida algunos de los ingenieros que diseñaron los Arup a partir de las indicaciones de Cloyd Snyder.

Tanto el S-3, de 1934, como el S-4, que voló en 1935, a pesar de mostrarse estables y ser espectaculares, tampoco llegaron muy lejos.

Sólo se construyeron aparatos de demostración y nunca entraron en producción como aviones comerciales.

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