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Vibraciones cuánticas y conciencia

Vibraciones cuánticas en las neuronas darían lugar a la conciencia
Pese a que conocemos regiones muy alejadas del Universo visible o parte de la zoología que compone la extrema microscopicidad de las partículas elementales, la consciencia sigue siendo un misterio para nosotros.

No sabemos por qué somos conscientes de nosotros mismos, de que estamos vivos, de que en el fondo siempre estamos solos y de que un día moriremos.

La consciencia refleja nuestro lugar en el Universo.

Crédito de la imagen: Digitalbob8 (flickr)

Quizás para algunos la consciencia sea algo obvio porque lo experimentan todos los días, pero en realidad es absolutamente asombroso que algo así exista.

Vibraciones cuánticas en las neuronas darían lugar a la conciencia .

Una revisión y actualización de una controvertida teoría de la conciencia de hace 20 años, afirma que la conciencia se deriva del nivel más profundo de las actividades de escala más fina dentro de las neuronas del cerebro.

De acuerdo con los autores de la revisión, Stuart Hameroff y Sir Roger Penrose, el descubrimiento corrobora esta teoría.

Los autores sugieren que los ritmos de la electroencefalografía (EEG) (ondas cerebrales) también se derivan de vibraciones a nivel profundo de los microtúbulos, y que desde un punto de vista práctico, el tratamiento de las vibraciones de los microtúbulos del cerebro podría traer beneficios en una gran cantidad de trastornos mentales, neurológicos y cognitivos.

.Una revisión y actualización de la teoría ORCH OR sobre la conciencia, afirma que las vibraciones cuánticas en “microtúbulos”, dentro de las neuronas del cerebro, dan lugar a la conciencia.

Esto tiene repercusiones prácticas, ya que en el futuro podrían desarrollarse tratamientos para la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos mentales, neurológicos y cognitivos.

La teoría, llamada “reducción objetiva orquestada” (comúnmente conocida como “Orch OR”), la presentaron por primera vez, a mediados de la década de 1990, el eminente físico matemático Sir Roger Penrose, FRS, del Mathematical Institute y el Wadham College de la Universidad de Oxford, y el prominente anestesiólogo Stuart Hameroff del Anesthesiology, Psychology and Center for Consciousness Studies, de la Universidad de Arizona, Tucson.

A la sazón sugirieron que los cálculos de vibración cuántica en los microtúbulos fueron “orquestados” (‘Orch’, por su abreviatura en inglés) por las entradas sinápticas y la memoria almacenada en los microtúbulos, y terminados por Penrose con su “reducción objetiva” (‘OR’, por su siglas en inglés), por lo tanto “Orch OR”. Los microtúbulos son los componentes principales del esqueleto estructural de las células.

La teoría Orch OR fue criticada duramente desde sus inicios, ya que el cerebro se consideró demasiado “caliente, húmedo y ruidoso” para dar lugar a los delicados procesos cuánticos.

Sin embargo, la evidencia ha demostrado coherencia cuántica cálida en la fotosíntesis de las plantas, la navegación de los pájaros por medio del cerebro, nuestro sentido del olfato, y los microtúbulos del cerebro.

El reciente descubrimiento de vibraciones cuánticas cálidas en los microtúbulos dentro de las neuronas del cerebro, por el grupo de investigación dirigido por Anirban Bandyopadhyay, PhD, del Instituto Nacional de Ciencias de los Materiales en Tsukuba, Japón (y ahora en el MIT), corrobora la teoría, y sugiere que los ritmos EEG también se derivan de las vibraciones de los microtúbulos a un nivel más profundo.

Además, el trabajo sugiere que la anestesia, que selectivamente anula la conciencia sin afectar las actividades cerebrales no conscientes, actúa a través de los microtúbulos en las neuronas del cerebro.

“El origen de la conciencia refleja nuestro lugar en el universo, la naturaleza de nuestra existencia.

 ¿La conciencia evolucionó a partir de cálculos complejos entre las neuronas del cerebro, como lo afirman la mayoría de los científicos?

 ¿O la conciencia, en cierto sentido, ha estado aquí todo el tiempo, como lo mantienen los enfoques espirituales?” se preguntan Hameroff y Penrose en su trabajo.

 “Esto abre una potencial caja de Pandora, pero nuestra teoría acomoda ambos puntos de vista, lo que sugiere que la conciencia se deriva de las vibraciones cuánticas en los microtúbulos, polímeros proteínicos dentro de las neuronas cerebrales, que gobiernan tanto la función neuronal, como la sináptica, y conectan los procesos cerebrales a procesos de auto-organización en la escala fina, estructura cuántica ‘proto- consciente’ de la realidad”.

Después de 20 años de crítica escéptica, “la evidencia actual apoya claramente a Orch OR”, afirman Hameroff y Penrose.

 “Nuestro nuevo artículo actualiza la evidencia, pone en claro que los bits cuánticos Orch OR, o ‘qubits’ son caminos helicoidales en los enrejados de los microtúbulos, refuta la crítica, y revisa 20 predicciones comprobables de Orch Or, publicadas en 1998 – de las cuales, seis se confirman y ninguna se refuta”.

También se introduce una nueva faceta de importancia en la teoría. Las vibraciones cuánticas de los microtúbulos (por ejemplo, en megahercios) parecen interferir y producir “frecuencias rítmicas” más lentas en un EEG”.

A pesar de un siglo de uso clínico, los orígenes subyacentes de los ritmos EEG han sido un misterio.

Los ensayos clínicos de estimulación cerebral breve, destinados a las resonancias de los microtúbulos con vibraciones mecánicas en los megahercios, usando ultrasonido transcraneal, han mostrado mejoras en el estado de ánimo, y en el futuro pueden ser útiles contra la enfermedad de Alzheimer y lesiones cerebrales.

El autor principal, Stuart Hameroff concluye, “Orch OR es la teoría de la conciencia más rigurosa, completa y probada con éxito, que se ha planteado.

Desde un punto de vista práctico, el tratamiento de las vibraciones de los microtúbulos del cerebro podría beneficiar a una gran cantidad de trastornos mentales, neurológicos y cognitivos.

Nuestras computadoras podrán simular algún día las 100.000 millones de neuronas, con sus respectivas sinapsis, que tiene el ser humano, pero esa simulación sólo podrá simular una inteligencia que no será consciente de sí misma, aunque eso también lo simule.

Una simulación de realidad no es esa realidad. Para tener seres autoconscientes, aunque sean de silicio, se necesita algo más, lo malo es que no sabemos lo que es.

Hace ya bastantes años Stuart Hameroff y Sir Roger Penrose propusieron una idea según la cual el origen de nuestra propia consciencia estaba en los microtúbulos neuronales, unas estructuras de las células que están presentes también en las neuronas.

Estos microtúbulos están compuestos por proteínas y en general proporcionan cohesión estructural a las células.

De este modo, la consciencia derivaría de la actividad cuántica que se daría en esas estructuras. A la teoría la llamaron reducción objetiva orquestal (ROO). Esto abriría la puerta a la idea de que la consciencia aparecería por complejas computaciones cuánticas que se darían en las neuronas cerebrales a un nivel más profundo que el considerado tradicionalmente.

Ahora han escrito otro artículo en el que sostienen que descubrimientos recientes, sobre la vibraciones cuánticas de los microtúbulos, apoyan su idea original.

Además, sostienen que los ritmos electroencefalográficos (REE) serían generados también a nivel profundo por los microtúbulos.

Según esta teoría se daría una computación cuántica a partir de las vibraciones de los microtúbulos que sería orquestada por los inputs en las sinapsis.

La teoría fue criticada porque se creía el cerebro (o cualquier entidad biológica) es un objeto demasiado húmedo caliente y ruidoso como para mantener la coherencia cuántica. Pero recientemente se han descubierto procesos cuánticos complejos en la fotosíntesis, la navegación de las aves, el sentido del olfato y en los microtúbulos neuronales.

El descubrimiento de este último caso por Anirban Bandyopadhyay (ahora en el MIT) parece corroborar que los REE derivan de a nivel profundo de las vibraciones de los microtúbulos. Además, Roderick G. Eckenhoff, (University of Pennsylvania) ha sugerido recientemente que la anestesia, que funciona eliminando la consciencia, actúa a través de los microtúbulos de las neuronas.

Hameroff y Penrose sugieren que la consciencia se derivaría de las vibraciones cuánticas de los microtúbulos que, a su vez, gobernarían la función neuronal y sináptica y que conecta procesos cerebrales de autoorganización a escala fina, una estructura cuántica de la realidad “proto-consciente”.

Según estos dos investigadores su teoría esta siendo corroborada por los nuevos descubrimientos.

De las veinte predicciones propuestas originalmente en 1998 sobre la teoría ROO, seis habrían sido ya confirmadas y ninguna refutada. Además sugieren que los qubits implicados serían caminos helicoidales de la red de microtúbulos

Una aplicación práctica de todo esto sería en el tratamiento del Alzheimer y otras condiciones neurológicas.

Ya se ha demostrado en pruebas clínicas que las vibraciones mecánicas con ultrasonidos de ciertas frecuencias, que supuestamente entran en resonancia con los microtúbulos, mejoran el estado de ánimo en pacientes.

Naturalmente queda mucho camino por recorrer, seamos conscientes de ello.

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