Una hormiga atrapada en una gota perfecta de agua

una hormiga atrapada en una gota perfecta de agua
Via: redbubble.com
Sólo es una hormiga atrapada en una gota perfecta de agua.

En esta sensacional fotografía podemos ver a una hormiga que, después de un intenso y repentino aguacero, ha quedado atrapada en una gota de agua.

La instantánea ha sido tomada por Adam Gormley en Noosaville (Australia).

Adam había estado fotografiando arañas en el jardín de su vecino pero la lluvia no le permitió continuar su trabajo.

En ese momento decidió fotografiar las gotas que caían sobre las hojas de las plantas, la de la imagen es una hoja de aloe vera.

El fotógrafo no se percató de que había atrapada una hormiga en una de las gotas hasta que llegó a casa y vio las fotografías en su ordenador.

Una hormiga que estaba en el lugar y momento equivocado, a diferencia del fotógrafo que ha obtenido una de las mejores instantáneas de su vida.


Las hormigas también saben automedicarse.

Siempre recomendamos no automedicarse, somos realistas, y es evidente que muchos lo hacen sin el consejo médico pertinente (y por ello las resistencias a los antibióticos están a la orden del día, entre otras causas).

Sin embargo, parece que no somos los únicos animales capaces de llevar a cabo este comportamiento, ni mucho menos. 

De hecho, incluso insectos de la talla de las hormigas saben automedicarse, según un reciente estudio de la Universidad de Helsinki y publicado en la revista Evolution.

Automedicarse con veneno para luchar contra los hongos

El hecho es curioso ya de por si mismo, pues ver a una hormiga saber como automedicarse es algo que no observamos cada día. Pero la cosa se pone más interesante cuando sabemos qué “medicación” usan: Peróxido de hidrógeno, a partir de alimentos ricos en dicha sustancia.

Como ya sabéis, tanto hormigas como otros insectos como abejas o parásitos viven en colonias regidas por una estricta estructura social.

Esto les va bien para colaborar entre ellas, pero las hace muy vulnerables a infecciones parasitarias o fúngicas (por hongos). Pero, por lo visto, las hormigas han decidido llevar a cabo un comportamiento peligroso pero paradójicamente beneficioso para ellas. 

Según el estudio, dirigido por Nick Bos, lo que harían estos pequeños insectos es automedicarse con peróxido de hidrógeno con el fin de combatir las infecciones por hongos. 

La sustancia por si misma es un veneno para las hormigas, pero consumirlo aumenta la probabilidades de supervivencia de las hormigas.

Para demostrar dicho comportamiento, los investigadores alimentaron a los insectos con dos dietas: Una solución de miel simple y una solución de miel con peróxido de hidrógeno.

Las hormigas que consumían la miel con peróxido de hidrógeno tenían una mortalidad del 20%, mientras que las que consumieron la miel simple tan solo tenían una mortalidad del 5%.

Pero, cuando hicieron el mismo experimento usando hormigas infectadas por el hongo Beauveria bassiana, la cosa cambió:

La mortalidad de las hormigas que consumían miel simple tenían un 60% de mortalidad con la infección, mientras que las que consumieron peróxido de hidrógeno tenían una mortalidad del 45%.

Las hormigas saben automedicarse y elegir la dosis correcta

Pero aquí no acaban las sorpresas. Resulta que, cuando se les ofrece la opción, las hormigas sanas tienden a elegir la comida sin el veneno (lógicamente).

Sin embargo, las hormigas infectadas se lanzan a por la comida con peróxido de hidrógeno, y saben elegir la dosis de dicha comida cuidadosamente.

Si la dosis tóxica es débil, las hormigas comen una cantidad similar a una dieta sana; pero si la dosis tóxica es elevada en el alimento, las hormigas tan solo comen una cuarta parte del tiempo en comparación con una dosis menor. Tontas, desde luego, no son.

Hormigas y decisiones racionales

Hormigas y decisiones racionales

Un experimento con hormigas podría ayudar a entender cómo se producen las decisiones en las sociedades o en el cerebro humano.

El tema de las propiedades emergentes es un tema interesante que hemos visto varias veces por aquí. Estas propiedades no están en los entes que componen una colectividad, pero si aparecen en esa colectividad a partir de la interacción entre esos entes.

La inteligencia de una hormiga es muy limitada, pero actuando como una colectividad el hormiguero puede tomar decisiones complejas. Otro caso es el del cerebro. Cada neurona puede estar o bien activada o bien inactivada, pero muchas neuronas juntas producen un comportamiento intelectual que, en muchos casos, es mucho más complejo que un simple “sí” o un simple “no” y que engloba la toma de decisiones complejas.

Para estudiar cómo pueden darse decisiones racionales a partir de simples estados binarios, Tatsuhiro Yamamoto y Eisuke Hasegawa (Universidad de Hokkaido) han usado un modelo animal: hormigas Myrmica kotokui.

Para ello dispusieron de 6 hormigueros de 56 hormigas cada uno de esta especie en la que cada individuo fue marcado con pintura de manera única para poder distinguirlos.

Entonces dejaron de alimentar a estas hormigas separadas de sus hormigueros durante 3 días para que tuvieran hambre. Luego se les proporcionó una disolución de azúcar a dos concentraciones diferentes: 3,5% y 4%. El proceso fue repetido tres veces con un intervalo de 3 días entre medias cada vez.

Los investigadores descubrieron que cada hormiga individual tenía una preferencia consistente y fija. Algunas eran felices alimentándose de las dos disoluciones. Otras se alimentaban o bien de la disolución más concentrada o bien de la menos concentrada. Las más exquisitas no se alimentaban de ninguna de las dos.

La variedad de decisiones sería un reflejo de que cada hormiga tiene distintos umbrales en la concentración de azúcar que determina la decisión binaria de tomar o no la disolución. Las primeras antes descritas tendrían un umbral bajo y las terceras descritas un umbral alto. Las segundas tendrían un umbral intermedio.

Entonces los investigadores dieron a las colonias a elegir para comer entre las mismas dos disoluciones de antes. Comprobaron que todas las colonias eligieron la disolución más concentrada, “ignorando” la “opinión” de parte de las hormigas del hormiguero. 

Ninguna de estas hormigas con bajo o alto umbral contribuyó al resultado de la toma colectiva de decisiones, porque a las primeras les daba igual y las segundas rechazaban ambas disoluciones. Básicamente serían las hormigas de umbral intermedio las que más influían en la toma de decisión.

La decisión tomada por la colectividad fue la más racional, pues esa concentración era la que proporcionaba más calorías y, por tanto, era lo mejor para el hormiguero. No es una decisión sin más al azar, sino “racional” y, en este caso, la decisión tomada por la colectividad fue la mejor posible.

Hasegawa afirma que el estudio demuestra que una decisión simple sobre ‘sí’ o ‘no’ tomado por individuos puede dar lugar a una decisión colectiva racional cuando hay una diversidad de umbrales en la población, además esto se da sin necesidad de usar respuestas graduales.

Según este investigador, el mecanismo puede aplicarse a varios campos que incluyen la neurología de la ciencia del comportamiento, robótica de enjambre y al consenso en la toma de decisiones en sociedades humanas.

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