El número de Dunbar, y por qué los amigos de Facebook no son reales

El número de Dunbar, y por qué los amigos de Facebook no son reales
Qué es el número de Dunbar, y por qué los amigos de Facebook no aumentan realmente nuestro círculo social.

Mientras más envejecemos más difícil es crear nuevas relaciones, nuestra tolerancia para los demás usualmente solo va en baja, y simplemente preferimos no gastar nuestro tiempo con personas que no nos agradan, y menos si no pagan nuestro salario.

Cuando empiezas la universidad haces 50 nuevos amigos, y cuando la terminas si te quedan dos o tres, has triunfado.

¿Cuantos amigos realmente tienes?

Cuando algunos no podemos siquiera recordar el nombre de todas las personas con las que trabajamos, otros van por ahí cantando que quisieran tener un millón de amigos.

La realidad es que, y sin necesidad de que algún estudio científico te lo diga, nadie puede tener tantos amigos.

En el pre-escolar todos tenemos las mismas cosas en común, aún dejamos cantidades sustanciales de saliva por donde sea que pasamos, disfrutamos imitar a los reptiles y tenemos el paladar de un triturador de basura. Es fácil hacer amigos, porque realmente no sabemos que es lo que estamos haciendo.

Conforme pasa el tiempo, la mayoría de las personas reduce significativamente su círculo social, entre estudios, trabajos, familias, y deudas en las tarjetas de crédito, no se dedica la misma cantidad de tiempo a solo pasar el rato con otros que comparten tus mismos intereses.

Los amigos se ven reducidos a una minoría de personas que consideramos indispensables para funcionar, y de las que usualmente podemos obtener algo a cambio de nuestra amistad.

Cuando necesitamos dinero prestado, se nos pincha una rueda del carro, o se muere nuestra abuela, no acudimos precisamente al muro de Facebook por soporte.

El número de Dunbar

En 1992 el antropólogo Robin Dunbar condujo una serie de estudios en primates, tratando de probar la hipótesis de que estos tienen cerebros grandes porque viven en sociedades complejas.

 Cuando Dunbar introdujo a los humanos en la ecuación terminó concluyendo que las personas solo podemos tener relaciones significativas en un grupo de máximo 150 individuos.

Los primates se agrupan naturalmente en un círculo de 150 individuos, pero no de 150 amigos.

La antropología evolutiva estudia de que manera llegamos a convertirnos en los humanos modernos, como nuestros cuerpos y nuestras mentes llegaron a ser de la forma que son hoy en día.

Nuestra sociedad está construida con base a nuestra herencia biológica, y a pesar de que ahora vivimos en grandes ciudades, y no en tribus o aldeas, los círculos sociales siguen formándose básicamente de la misma manera.

Dunbar descubrió que en la familia de los primates, el agrupamiento natural es de máximo 150 individuos, este es el número de personas con las que puedes tener una relación que involucre al menos un mínimo de confianza y obligación, una historia personal que va más allá de conocer nombres y caras.

Tengo un millón de amigos... en Facebook

Si que podemos relacionarnos con más personas que los 150 del número de Dunbar. Tengo 620 amigos en Facebook, y 1200 seguidores en Twitter.

Todos pueden saber que me gusta Grey's anatomy, lo que cene anoche y lo que opino sobre los robots de Google. Pero, ¿pueden realmente llegarme a conocer mejor esas personas?.

Lograr tener una relación significativa con alguien requiere trabajo, el contacto no tiene reemplazo

Facebook en gran parte nos ayuda a mantener en contacto con personas de nuestro pasado, gente de la cual tal vez no hubiésemos sabido nada nunca más y la relación simplemente moría para siempre.

Ahora podemos ver las fotos de sus vacaciones, saber donde trabajan, con quien salen, y mirar un álbum con 256 fotos de los primeros 3 días de vida de su nuevo bebe.

Para tener una relación significativa con alguien, tenemos que invertir tiempo en ella. Tenemos que ver a nuestros amigos de vez en cuando.

No importan cuantos "me gusta" les dejemos en sus estados, o incluso cuantos emails intercambiemos con ellos en años, si no los vemos nunca la relación inevitablemente termina apagándose.

El contacto directo simplemente no tiene reemplazo.

También podemos usar las redes sociales para conocer nuevas personas, con las que tenemos intereses en común, y de hecho es hasta más efectivo que intentar conseguir a nuestros pares en el trabajo, o en la escuela, donde usualmente solo la proximidad nos conecta.

Pero, para lograr tener relaciones significativas con cualquiera, el contacto es indispensable. Un abrazo vale más que 10 mil followers.

Publicado por :http://alt1040.com/
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