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¿Cómo era el europeo de hace 7000 años ?

Así era un europeo hace 7.000 años: con ojos azules y piel morena
Así era un europeo hace 7.000 años: con ojos azules y piel morena.
Un pequeño trozo de ADN de la mandíbula revela cómo era el europeo  hace miles de años.

Se analiza por primera vez el genoma completo de un individuo anterior al Neolítico.

Los restos, encontrados en una cueva leonesa, han permitido determinar los rasgos físicos de un hombre europeo de hace 7000 años.

El análisis del ADN de un diente de un hombre treintañero que vivió hace siete milenios en las montañas españolas sugiere que tenía piel oscura y ojos azules, un aspecto que “ya no existe en Europa”, según recalca el investigador Carles Lalueza-Fox, que ha dirigido el estudio.

ADN con una conservación “excepcional”

El yacimiento de La Braña-Arintero fue descubierto de forma casual en 2006 y excavado por el arqueólogo de la Junta de Castilla y León Julio Manuel Vidal Encinas.

La cueva, localizada en una zona fría y montañosa, con una temperatura estable, y a 1.500 metros por debajo del nivel del mar, propició la “excepcional” conservación del ADN de dos individuos descubiertos en su interior, y que fueron denominados La Braña 1 y La Braña 2.

Según señala Iñigo Olalde, primer firmante del estudio, “la intención del equipo es intentar recuperar el genoma del individuo de La Braña 2, que está peor conservado, para seguir obteniendo información sobre las características genéticas de estos primeros europeos”.




¿Cómo era el europeo de hace 7000 años ?ojos azules

El mesolítico, un periodo que duró desde hace 10.000 hasta hace 5.000 años (entre el paleolítico y el neolítico), termina con la llegada de la agricultura y la ganadería, procedente del Próximo Oriente.

La llegada del neolítico, con una dieta basada en carbohidratos y nuevos patógenos transmitidos por los animales domesticados, supuso desafíos metabólicos e inmunológicos que se reflejaron en adaptaciones genéticas de las poblaciones posteriores al mesolítico.

Entre estas se encuentra la capacidad de digerir la lactosa que el individuo de La Braña no poseía.

“Sin embargo, la mayor sorpresa fue descubrir que este individuo poseía las versiones africanas en los genes que conforman la pigmentación clara de los europeos actuales, lo que indica que tenía la piel oscura, aunque no podemos saber el tono exacto”, destaca Lalueza-Fox.

“Todavía más sorprendente fue descubrir que poseía las variantes genéticas que producen los ojos azules en los europeos actuales, lo que resulta en un fenotipo único en un genoma que por otra parte es inequívocamente norte europeo” detalla el investigador del CSIC, que desarrolla su trabajo en el Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto del CSIC y la Universidad PompeuFabra), ubicado en Barcelona.


Es el primer genoma completo que se recupera de un cazador-recolector europeo y su análisis puede ayudar a entender los cambios genéticos que sufrió la especie humana al adoptar la agricultura y la ganadería como modo de vida.

La Braña-1: así bautizaron a los restos de un hombre europeo de hace 7000 años, descubiertos en una pequeña cueva de Valdelugueros, municipio leonés situado en plena Cordillera Cantábrica.

Este individuo, perteneciente al Mesolítico, podría darnos pistas sobre el pasado de la civilización europea a través de su ADN.

Eso fue lo que pensó el equipo de Carles Lalueza Fox, uno de los mayores expertos en el estudio y análisis de genomas ancestrales.

Buscar posibles restos conservados del ADN de este europeo de hace 7000 años no era fácil, ya que la molécula biológica que porta nuestra información genética puede degradarse.

El ADN pudo conservarse gracias a las frías temperaturas de la cueva, situada a 1.500 metros de alturaSin embargo, las condiciones de conservación de La Braña-1 eran muy buenas, debido a las bajas temperaturas de la cueva donde permanecieron estos restos durante 7000 años.

Del Mesolítico a la actualidad ha habido un cambio enorme en los rasgos de los individuos pertenecientes a la civilización europea. ¿Podrían ser como nosotros o eran mucho más diferentes?

En 2008, cuando se descubrió por primera vez el rincón funerario de Valdelugueros, se vieron los primeros adornos al lado de los dos hombres, la Braña-1 y la Braña-2, que se encontraban en aquella cueva leonesa: se trataba de 24 caninos atróficos de ciervo perforados.

Pero no eran los dientes de los animales lo que sorprendería a los investigadores expertos en paleogenómica. Hace solo un par de años, los científicos lograron secuenciar el 1% del genoma del europeo de hace 7000 años. Pero pronto habría más sorpresas. Estudiando la mandíbula de uno de los individuos, el conocido como la Braña-1, se dieron cuenta de que los restos de ADN conservados eran mucho mejores en esta zona del cuerpo.

La secuenciación del genoma humano del europeo de hace 7000 años ha sido publicada en la prestigiosa revista Nature.

No es para menos, pues aquel hombre de Valdelugueros nos traslada al Mesolítico, la etapa de la Historia intermedia entre el Paleolítico y el Neolítico, una fase crucial pues coincidió con el comienzo de la vida sedentaria de estas civilizaciones.Los rasgos físicos de este individuo eran muy diferentes a los de los europeos actuales

El análisis del ADN del europeo de hace 7000 años encontrado en León ha permitido identificar algunos de sus rasgos físicos. Y no se parece mucho a los seres humanos que hoy pueblan el continente europeo, pues presentaba tez morena y ojos azules. La sorpresa no es casual, ya que "los europeos presentan variantes genéticas diferentes a las de otras poblaciones".

La fisonomía del hombre de Valdelugueros, obtenida gracias al ADN conservado de su mandíbula, es bastante diferente a la que presentamos actualmente los individuos que vivimos en el viejo continente.

La recuperación del genoma completo de un cazador prehistórico ayuda a entender los cambios genéticos que sufrió la especie humana al adoptar la agricultura.

En realidad, los cambios genéticos ocurridos durante estos miles de años son en buena parte consecuencias de las modificaciones en nuestro estilo de vida: la llegada de la agricultura (y con ella la vida sedentaria) y las variaciones en la dieta, el metabolismo y nuestras defensas.

Sin duda alguna, este trabajo de investigación permite reconstruir en buena parte el pasado de la civilización europea.

El estudio, en el que se analiza por primera vez el genoma completo de un individuo anterior al Neolítico, es una ran muestra de cómo la secuenciación del ADN puede ayudarnos a saber quiénes somos y fuimos algún día.

El poeta Gustavo Adolfo Bécquer podría haber mirado a la cara de un cazador europeo de hace 7.000 años y recitarle aquello de “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú”.

Aquel hombre que miró al mundo con ojos azules ha sido bautizado con asepsia científica La Braña 1, por el yacimiento en el que fueron encontrados sus restos en 2006, una fría cueva situada en el municipio leonés de Valdelugueros.

La Braña 1 vivió en una época previa a la revolución cultural del Neolítico, que trajo una dieta rica en cereales y leche, además de suponer la llegada de nuevas enfermedades procedentes de los animales domesticados. La Braña 1 era intolerante a la lactosa de la leche y digería mal el almidón de los cereales.

“No podemos saber el tono exacto, pero tenía la piel más oscura que todos los europeos actuales”, sostiene Lalueza-Fox, refiriéndose a europeos desde el punto de vista genético. “Los datos que tenemos indican que en aquella época eran muy pocos y muy uniformes genéticamente, así que es posible que en Europa fueron todos bastante parecidos”, opina el investigador, del CSIC, dibujando un continente lleno de cazadores de ojos azules y piel oscura. “La mutación de la piel clara pudo entrar en Europa procedente de Próximo Oriente más tarde, en el Neolítico”, hipotetiza.

De hecho, estos datos coinciden con los restos arqueológicos, ya que en distintas excavaciones de Europa y Rusia, incluido el yacimiento de Mal’ta, se han recuperado figuras antropomórficas –las llamadas Venus paleolíticas- muy similares entre sí”, concluye Lalueza-Fox.

El estudio del genoma sugiere que las poblaciones actuales más cercanas a La Braña 1 son las del norte de Europa, como Suecia y Finlandia. Además, el trabajo señala que La Braña 1 tiene un ancestro común con los pobladores del yacimiento del Paleolítico superior Mal’ta, ubicado en el lago Baikal (Siberia), cuyo genoma fue recuperado hace unos meses.

 “Estos datos indican que existe continuidad genética en las poblaciones del centro y del oeste de Euroasia. 

Los autores del estudio,  creen que, pese a la enorme distancia, aquel cazador de ojos azules tenía un ancestro común con los pobladores de Mal’ta, un yacimiento cercano al lago Baikal, en Siberia, en el que se han encontrado estatuillas talladas en marfil de mamut hace más de 20.000 años.

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Fuentes: Agencia iberoamericana para la difusión de la ciencia y la Publicado por :http://alt1040.com
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