Basura de plástico para hacer impresiones 3D

Plastic Bank: recolectando el desecho de plástico para hacer impresiones 3D.
En qué consiste la impresión en tres dimensiones, qué capacidad tiene en los procesos productivos o hasta dónde puede llegar el uso de las impresoras 3D.

Plastic Bank: recolectando el desecho de plástico para hacer impresiones 3D.

Plastic Bank ha tenido una de las mejores ideas de los tiempos: convertir el plástico en una especie de moneda que sirve como material para las impresoras 3D.

El plástico, que alguna vez fue considerado un material milagroso, se salió de las manos del mundo.

Ahora lo tratamos como un desecho sin importancia y ha llegado a ser parte de la alimentación de aves y de la composición del océano.

El mundo, por donde se vea, está cubierto de material de petróleo. Pero ¿qué pasaría si todo ese desperdicio pudiera ser usado como un tipo de moneda, y utilizado para reducir la pobreza?

Esa es la idea detrás de Plastic Bank, y es una de las mejores ideas que se han tenido al respecto hasta la fecha. Esta compañía hace un llamado a recolectar el plástico y usarlo como material para las impresoras 3D.

La empresa quiere construir centros de recolección alrededor del mundo, sobre todo en lugares donde existe abundancia del material y pobreza extrema, y en conjunción con impresoras 3D convertir el desecho en herramientas y oportunidades para la educación.

Su misión es quitar el desecho de plástico del terreno, los océanos y los ductos de agua mientras ayudan a la gente a ascender de la pobreza hacia la vida empresarial.

De acuerdo a ellos, si el valor real del plástico pudiera ser percibido, se volvería demasiado valioso como para tirarlo y demasiado valioso como para dejarlo flotando en el océano, y podría ser considerado como un recurso en lugar de un producto desechable.

Plastic Bank lanzó su proyecto a crowdfunding y juntó más de $20, 000 dólares con los cuales abrirán su proyecto piloto en Lima, Perú, desde el año 2014.


La impresión 3D como nuevo paradigma social

Como muestra de todas las posibilidades de esta revolución, en la presentación de la exposición se interpretó una pieza de Bach con una réplica de un Stradivarius impreso en 3D.

Con esta nueva tecnología el consumidor se convierte en productor, lo que supone un desafío al modelo productivo actual. 

Desde cómo diseñamos, fabricamos o hacemos llegar los productos, hasta la protección de la propiedad intelectual. 

Algunos hablan ya de la cuarta revolución, ya que la impresión en 3D permite crear objetos únicos y personalizados, cuestionando así las economías de escala y la producción masiva.

Con esta tecnología se abre un mundo de posibilidades, “permite re-materializar el mundo que ahora es inmaterial por la revolución digital. 

Otra de las obras más destacadas es Project EGG del holandés Michiel Van der Kley, la mayor obra de arte impresa en 3D hasta hoy. Se trata de una obra colaborativa compuesta por 4760 piezas únicas y diferentes que forman una estructura con forma de huevo.