La lectura y los idiomas protegen frente a la demencia

La lectura protege frente a la demencia
Llegan buenas noticias para los amantes de los libros; un estudio revela que leer alarga la vida hasta 2 años.

Según un conocido dicho, “el fascismo se cura leyendo y el racismo viajando”.

En lo personal me encanta leer novelas literarias, sobre todo del género de ciencia ficción, aunque también me gustan las de detectives y hasta algunas románticas.

Si también sueles leer novelas déjame decirte que estás fomentando el desarrollo de tu cerebro.

De por si leer habitualmente tiene grandes ventajas, pero ahora un grupo de investigadores ha encontrado que leer novelas es todavía más provechoso.

No podemos estar más de acuerdo, pero además hay que decir que, por lo menos la lectura, tiene otros efectos positivos para nuestra salud mental.

Un reciente estudio de la Agencia Valenciana de Salud (España) ha demostrado que leer de forma habitual en un factor protector frente al deterioro cognitivo.
El deterioro cognitivo consiste en una merma de las capacidades mentales básicas, con despistes frecuentes, pérdidas de memoria, dificultades de razonamiento, desorientación y otras dificultades en la realización de las actividades cotidianas.

Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Emory han descubierto que leer novelas mejora algunas de las funciones cerebrales, al incrementarse la interconectividad neuronal en ciertas áreas del cerebro. 
Esta es la conclusión después de realizar un experimento con jóvenes estudiantes, que durante nueve días leyeron una novela corta y a quienes se les hizo una resonancia magnética diario.

Los escaneos mostraron que incluso después del primer día de lectura había áreas de la parte izquierda del cerebro con mayor conectividad neuronal; estas áreas de mayor actividad estaban relacionadas con la comprensión del lenguaje, las sensaciones y el movimiento.

Más interesante aún es que esas áreas permanecían activas en algunos casos hasta diez días después de haber leído la novela.

Aproximadamente un 20% de los mayores de 65 años desarrolla deterioro cognitivo leve, y la mitad de ellos llega a sufrir trastornos más graves como la demencia (de hecho, en el plazo de un año cerca del 10% o 15% tendrá síntomas de demencia, frente a solo el 1 o 2% de los sujetos sanos de igual edad).
Si a eso le sumamos que, según algunas investigaciones, parece que el declive cognitivo puede comenzar incluso a partir de los 45 años (¡glup!), resulta de especial importancia encontrar estrategias que frenen este problema.

Partiendo de la hipótesis de que la lectura podía ser una buena ayuda, la Agencia Valenciana de Salud planteó una investigación con un esquema muy sencillo: se evaluó el nivel de deterioro cognitivo a un grupo de más de 150 personas mayores de 65 años, y el resultado se puso en relación con su hábito de lectura en los últimos años.

Con el fin de evitar sesgos provocados por otros factores, se tuvieron también en cuenta el nivel de estudios de los participantes, los antecedentes paternos de demencia, el riesgo cardiovascular, el estado civil y la edad, ya que por encima de los 75 años el deterioro mental se agudiza aún más de forma natural.

Se clasificó a los participantes en tres categorías: lector frecuente (lee por lo menos una o dos veces por semana), lector ocasional (lee como mínimo alguna vez al trimestre) y no lector (no lee nunca o casi nunca).

El hábito de lectura correspondía tanto al tipo de lector que era la persona, como al tiempo que llevaba leyendo a ese ritmo.

Los resultados fueron claros: a mayor frecuencia de lectura, menor probabilidad de sufrir deterioro cognitivo. Y era menos probable aún si el hábito de lectura frecuente se mantenía durante por lo menos los últimos 5 años.

Sin embargo, ese no fue el único factor relevante, ya que el nivel educativo previo (poseer al menos estudios primarios completos) y las actividades de ocio mostraron también una relación negativa con el deterioro.

Los antecedentes familiares de demencia o el riesgo cardiovascular resultaron ser irrelevantes.

Así que ya sabes: si tienes la sana intención de llegar a viejo, lee. Quizás seas un viejo cascarrabias, pero nadie podrá criticar tus capacidades mentales.

Aprender idiomas no solo es importante para nuestra formación y experiencia profesional.

También podría resultar fundamental para mantener nuestra salud mental en estado óptimo, según un reciente estudio de científicos británicos e indios.
Cada día somos más conscientes de la importancia que tiene para nosotros aprender idiomas.

Ya sea por una necesidad profesional, puesto que en nuestro empleo necesitemos hablar varias lenguas para comunicarnos con otras compañías o clientes, o por interés personal ante un mundo cada vez más globalizado, lo cierto es que ser capaces de conversar en otras lenguas es fundamental.

En pleno siglo XXI, la ayuda de los nuevos dispositivos móviles resulta de gran importancia para así conocer cómo leer y escribir en otro idioma, como nos demostraron desde Colombia con el uso de tablets en comunidades indígenas.

Aplicaciones como Duolingo, una de las más populares para aprender idiomas, son una buena muestra de cómo la tecnología nos ayuda en nuestra formación.

El motivo está en el cuidado de nuestra salud, ya que según un estudio publicado en la revista Neurology, aprender idiomas podría retrasar la aparición de demencia.

El estudio, realizado por científicos indios y británicos, examinó la salud mental de 648 pacientes de la India, en los que se observó que los individuos bilingües desarrollaban demencia cuatro años y medio más tarde que los monolingües”, como recogen desde la Agencia SINC.

Del número total de personas estudiadas, 240 sufrían del mal de Alzhéimer, 189 presentaban demencia vascular, 116 demencia frontotemporal y el resto diferentes formas mixtas de la enfermedad.

En el análisis, los científicos determinaron la edad a la que se habían presentado los primeros síntomas de los problemas mentales.

Conociendo este dato, y sabiendo qué personas hablaban una o dos lenguas, los investigadores concluyeron que aprender idiomas supone un entrenamiento cerebral continuo, en particular, un desarrollo más fuerte de las funciones de ejecución y atención, lo que ayudaría en parte a prevenir este tipo de enfermedades.

El hecho de que aprender idiomas se relacione con una mayor salud mental no es algo totalmente novedoso.

Y es que el propio científico Santiago Ramón y Cajal ya habló hace más de un siglo de la importancia de la plasticidad neuronal. En otras palabras, si ejercitamos de manera suficiente el cerebro, podemos lograr un dinamismo espectacular en nuestras conexiones nerviosas.

En resumen, aprender idiomas no es algo únicamente fundamental para nuestra formación y ejercicio profesional. Nuestro cerebro y nuestra salud mental también pueden aprovecharse de los beneficios de este entrenamiento educativo, lo que sin duda puede servirnos de estímulo para conocer nuevas lenguas.

También hubo áreas de la región sensomotora primaria del cerebro que se activaban, lo que se explica por la neuronas espejo; es decir, cuando uno está muy involucrado con la historia y los personajes parte de nuestro cerebro interpreta que estamos haciendo lo que ellos hacen: si el personaje corre las neuronas espejo se activan suponiendo que estamos haciendo la misma actividad.

De esta manera los científicos están seguros de que leer novelas reconfigura las redes neuronales del cerebro. Sin embargo, si se deja de leer estas interconexiones pierden eficacia y llegan a extinguirse.

En el caso de los lectores habituales estas redes mejoran varios aspectos como lo son la empatía y el razonamiento, pero también la creatividad, pues en las novelas no hay límites.

Podemos alargar la vida siguiendo una dieta equilibrado, haciendo ejercicio, teniendo hábitos sanos y evitando en la mayor medida de lo posible agentes nocivos cómo el alcohol y el tabaco.

Las razones son más que obvias, y están relacionadas con el funcionamiento de nuestro metabolismo y la forma en la que afectan a nuestra fisiología.

Un estudio dirigido por un equipo de investigadores de la Universidad de Yale ha encontrado que la lectura afecta positivamente nuestra vida, con beneficios que alcanzan a alargar nuestra vida casi 2 años. Ya no tendrás excusa para dedicar un espacio de tu día a tu libro.


30 minutos de lectura son suficientes para alargar la vida

Con un total de 3.635 personas de 50 años o más, el equipo analizó el impacto de la lectura en la esperanza de vida. Tras hacer un promedio, los investigadores encontraron que los lectores tienen una esperanza de vida 23 meses mayor que los no lectores.

Para ello se analizó el registro de defunciones en un periodo de 12 años teniendo en cuenta las horas dedicadas a la lectura.

No es cuestión de enclaustrarse en una biblioteca y leer hasta que se te cansen los ojos, basta con dedicar 3,5 horas a la semana para alargar tu vida.

Bueno y os preguntaréis, ¿qué efecto produce la lectura en nuestro organismo para aumentar nuestra esperanza de vida? Todo apunta a que nuestro cerebro agradece enormemente el momento en el que nos sumergimos en un libro, ya que estimula nuestra capacidad cognitiva.

La lectura es un gimnasio más para nuestro cerebro

Da igual tu sexo, edad o raza, el estudio ha demostrado que independientemente de este grupo de factores la lectura contribuyen a mejorar nuestra supervivencia en el globo.

Eso sí, no consigue el mismo efecto una revista o un periódico, por lo que si verdaderamente queremos aumentar nuestra esperanza de vida tenemos que dar con nuestra trilogía favorita y hacerle un hueco en nuestra agenda.

Los resultados consultables en Sciencedirect, refuerzan la importancia de la lectura en nuestras vidas, una práctica cada vez menos popular por la creciente distracción que nos suponen las nuevas tecnologías.

La forma en la que potenciamos nuestra capacidad cognitiva a través de la lectura está siendo estudiada, por el momento nos podemos conformar con estudios que hemos comentado previamente sobre el efecto de la ficción en nuestra salud.

Si no tienes un título entre manos para leer en la playa, en tus ratos libres o durante una fresca noche de verano, no esperes ni un segundo, tu vida te lo agradecerá.


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