Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Evolución indolora (Primera parte)

Evolución indoloraSi existe una sensación que ha conformado la historia de la Humanidad como ninguna otra, es el dolor.

El sufrimiento y dolor de las personas siguen siendo factores muy importantes en el funcionamiento social.

De hecho, la mayoría de las consultas médicas se realizan por causa de los dolores que los pacientes experimentan.

Acabar con el dolor es uno de los objetivos más importantes de la práctica médica, objetivo que se persigue tanto si es posible la curación como si no.

Pero si antaño el dolor era considerado un castigo a la desobediencia humana frente a Dios, hoy, gracias a la ciencia, sabemos que el dolor es resultado de mecanismos fisiológicos muy conservados a lo largo de la evolución de las especies.

Como sucede con todo lo que existe en la vida, el dolor nos acompaña porque esta sensación ha sido vital para la supervivencia y reproducción de nuestros ancestros. Sentir dolor fue, y sigue siendo, imprescindible para aprender a evitar situaciones de riesgo que podrían acortar seriamente nuestra vida.

Como todos los mecanismos fisiológicos resultado de la selección natural, la capacidad de sentir dolor depende de genes y de las proteínas producidas por ellos.

Esto implica la posibilidad de la existencia de mutantes incapaces de sentir dolor, como en efecto así es.

Los raros mutantes que no pueden sentirlo viven poco: no pueden adquirir el concepto de peligro y son víctimas desde la infancia de conductas en extremo arriesgadas que acaban trágicamente y demasiado pronto con sus vidas, eso sí, sin aparente sufrimiento, salvo para sus padres y familiares.

Doloroso veneno

Así pues, la capacidad de sentir dolor parece ser tan importante para la supervivencia de todos los animales que es muy improbable que algunos hayan conseguido ventajas evolutivas no sintiéndolo.

Sin embargo, esto podría ser posible en condiciones extremas en las que la incapacidad de sentir determinado dolor resulte en una ventaja para la supervivencia. ¿Es esto posible?

Un grupo de investigadores de varias universidades estadounidenses, que publican sus resultados en la revista Science, demuestran que lo es. Estos científicos estudian el comportamiento del ratón saltamontes arenero (Onychomys torridus), que vive en el desierto de Arizona.

Evolución indolora (Segunda parte) 




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Publicado por : Jorge Laborda En quilo de ciencia
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