Burbuja galáctica esconde una gran sorpresa

Burbuja galáctica esconde una gran sorpresa
RCW 120. Crédito: ESA/PACS/SPIRE/Consorcio HOBYS.
En el interior de esta gran burbuja se oculta el embrión de una estrella que ya acumula una masa ocho veces superior a la de nuestro Sol.

Esta imagen, tomada por el observatorio espacial Herschel de la ESA, fue publicada durante la primera presentación de los resultados científicos de la misión en mayo de 2010.

La burbuja galáctica de esta imagen es sólo una muestra de los sorprendentes resultados obtenidos gracias a este observatorio espacial.

Esta burbuja se encuentra a unos 4.300 años-luz de nuestro planeta, y fue formada por la estrella que se oculta en su interior, invisible en las longitudes de onda del infrarrojo. 

La burbuja galáctica.

La radiación emitida por esta estrella embrionaria empujó el polvo y el gas que la rodean hasta formar esta impresionante estructura.
 
La presión que ejerce la radiación sobre su entorno es tal que la nube de polvo y gas ya ha empezado a colapsar, dando lugar a nuevas estrellas.

El brillante nudo a la derecha de la base de la burbuja es una estrella embrionaria especialmente grande, detectada por los instrumentos de Herschel a través del calor emitido por los densos grumos de polvo y gas que la rodean.

Las observaciones de Herschel revelan que ya ha acumulado una masa equivalente a ocho veces la de nuestro Sol, y que todavía está rodeada por 2.000 masas solares adicionales de polvo y gas de las que podría seguir alimentándose.

No obstante, no todo este material acabará formando parte de la estrella. Una gran parte será arrastrada por la intensa radiación emitida por el nuevo astro. 

Algunas estrellas pueden alcanzar la impresionante cifra de 150 masas solares, pero habrá que esperar para ver cuánto es capaz de crecer este embrión.

Esta semana los científicos no sólo hablarán sobre el proceso de formación de las estrellas. 

El observatorio espacial Herschel también ha desvelado nuevos datos sobre la evolución de los sistemas planetarios, la formación de las galaxias, el medio interestelar y mucho más.

Herschel fue lanzado el 14 de mayo de 2009 y completó sus observaciones científicas el 29 de abril de 2013.

Por cierto les cuento que ,una de cada cinco estrellas como el Sol podría tener un planeta de tamaño terrestre en la zona habitable .

Burbuja galáctica esconde una gran sorpresa
Crédito: Erik A. Petigura.
Análisis indican que una de cada cinco estrellas tipo-Sol podría albergar planetas como la Tierra.

Los planetas extrasolares similares a la Tierra pueden no ser tan raros en el Universo, según sugiere un nuevo estudio.

Alrededor de una de cada cinco estrellas tipo-Sol observadas por el telescopio Kepler de la NASA tiene un planeta del tamaño de la Tierra en la zona habitable de su estrella donde el agua líquida –y potencialmente la vida- podría existir, según el nuevo estudio.

Si estos resultados aplicaran a cualquier lugar en la galaxia, el planeta de este tipo más cercano podría estar a solo 12 años-luz de distancia.

El estudio, detallado en la edición del 4 de noviembre de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y en un video que describe la frecuencia de los planetas similares a la Tierra, en realidad nada dice acerca de si estos planetas podrían albergar vida; solo cumplen algunos de los requisitos conocidos para que un planeta sea “habitable”.

Los resultados también fueron presentados en la segunda Conferencia de Ciencia de Kepler Science Conference, ocasión en que el equipo de Kepler también anunció el descubrimiento de cientos de nuevos exoplanetas, incluyendo muchos en la zona habitable.

Para llegar a los resultados anunciados, el equipo debió analizar cuatro años de datos de la misión Kepler.

El campo de visión de Kepler incluye aproximadamente 150.000 estrellas, pero la luminosidad de la mayoría de ellas fluctúa demasiado para que un planeta sea detectable.

El equipo examinó 42.000 de las estrellas “más tranquilas”, encontrando 603 candidatos a planeta alrededor de esas estrellas, 10 de los cuales eran del tamaño de la Tierra (1 a 2 radios terrestres) y se encontraban en la zona habitable (recibían la misma cantidad de luz que la Tierra).

Pero fue necesario hacer correcciones, ya que Kepler solo detecta los exoplanetas que transitan sus estrellas, es decir, solo aquellos que se encuentran en el mismo plano de vista que su estrella. Además, otros planetas simplemente no eran detectados porque bloqueaban muy poca luz de su estrella.

Después de realizar las correcciones necesarias, los investigadores llegaron a un resultado: Alrededor del 22% de las estrellas similares al Sol observadas por Kepler tienen planetas de tamaño terrestre potencialmente habitables.

Sin embargo, aunque es la estimación más confiable hasta el momento, no es definitiva y nuevos estudios seguramente refinarán estas cifras.

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