Las células sufren la fuerza de la gravedad

células también sufren la fuerza de la gravedad Nuestras células también sufren la fuerza de la gravedad.

Investigadores publican un trabajo en Nature Cell Biology, en el que analizan los efectos de la fuerza de la gravedad sobre nuestras células.

Una proteína llamada actina-F podría hacer de pilar del núcleo celular.

La fuerza de la gravedad es considerada como una de las interacciones fundamentales observadas en la naturaleza.

Descrita por primera vez por Isaac Newton, el físico inglés fue capaz de determinar que la fuerza que mantenía en movimiento a planetas y estrellas era exactamente la misma que la que hacía que los objetos cayeran con aceleración constante en la Tierra.

A pesar de su importancia, los investigadores en biología habían despreciado la importancia de la fuerza de la gravedad en el comportamiento de nuestras células, debido a que estas presentan un tamaño medio de 10 μm.

Sin embargo, un estudio publicado ahora en la revista Nature Cell Biology podría cambiar de manera radical estas viejas teorías.

Las células necesitan de columnas y pilares sobre los que apoyarse

El trabajo de investigación realizado por el equipo de Clifford P. Brangwynne ha indagado en la importancia de la estabilización estructural en cada una de nuestras células, para hacer frente a las fuerzas mecánicas a las que están sometidas.

Dentro de las células eucariotas (más complejas que las de las bacterias, llamadas células procariotas), la estabilidad estructural es mediada por el citoesqueleto, que funciona como los pilares y vigas de un edificio.

Sin embargo, la estabilización mediada gracias al citoesqueleto solo sirve para el citoplasma de la célula.

Y es que precisamente las células eucariotas se diferencian de otros tipos celulares más sencillos en que están compartimentalizadas.

Cada una de nuestras células se divide en dos espacios, uno más grande llamado citoplasma (que sería como el salón de nuestra casa, donde están la mayor parte de los orgánulos), y otro más pequeño, el núcleo, que podría ser parecido a nuestro cuarto.

Es allí donde se guarda el tesoro más preciado de cada una de nuestras células: nuestro ADN o información genética.La actina F sería la proteína más importante para garantizar la estructura nuclear

Los científicos, hasta el momento, conocían los pilares y columnas que sujetaban el salón (citoplasma), pero desconocían si existía algún tipo de estructura similar en el núcleo celular.

Sin embargo, si pensamos en un edificio, entendemos que estas partes de la construcción son fundamentales para sostenerlo.

Lo mismo ocurriría en nuestras células. Sin embargo, ¿quiénes serían los encargados de servir como pilares y columnas del núcleo celular ante la fuerza de la gravedad?

Para estudiarlo, los científicos usaron oocitos (un tipo de óvulo inmaduro) de ranas (Xenopus laevis).

Al usar un compuesto llamado latrunculina A, los investigadores observaron la importancia que tenía una proteína, llamada actina-F, como pilar y columna del núcleo de estos oocitos.

La red proteica que formaban estas moléculas de actina-F era muy compleja, pero su estudio pudo ser posible gracias al tamaño de los oocitos (más grandes que las células normales), y al uso de técnicas de dinámica molecular complejas.

Según señalan los investigadores de la Universidad de Princeton, la estabilización mecánica frente a la fuerza de la gravedad es mediada por estos complejos proteicos, con la ayuda de otras moléculas llamadas ribonucleoproteínas.

Las células tendrían un tamaño tan pequeño para ignorar los efectos de la gravedad

A pesar de que las fuerzas gravitacionales observadas son muy pequeñas (en torno a 1pN), lo cierto es que los investigadores norteamericanos han planteado una serie de cuestiones muy interesantes.

Por un lado, sería interesante saber si existen proteínas similares en otras células más pequeñas, que ayuden a dar estabilidad al núcleo.

¿Juega un papel importante la actina-F en tipos celulares que no fueran oocitos?

Por otro lado, los científicos también plantean que la fuerza de la gravedad sí jugaría un rol clave en la biología celular.

Su hipótesis se centra ahora en que los efectos gravitacionales podrían afectar también al tamaño medio celular.

Y es que según Zemer Gitai, "es posible que nuestras células hubieran evolucionado hasta un tamaño mínimo, que les permitiera ignorar en cierta manera los efectos causados por la fuerza de la gravedad".

Sea o no cierta esta hipótesis, lo que sí sabemos es que en células más grandes de lo normal, como estos oocitos, los efectos gravitacionales son importantes.

Ante ellos, las células han construido auténticos complejos proteicos que sirven como verdaderos columnas y pilares de buena parte de nuestros espacios celulares.

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