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Historia del Burán ,( Primera parte )

La vida y muerte de Burán
La vida y muerte del Burán.

Justo antes del amanecer de la mañana del 15 de noviembre de 1988, el estado de ánimo en Baikonur, el sitio de lanzamiento de la Unión Soviética, era tenso y serio.

Era una mañana fría marcada por nubes bajas, una llovizna persistente, y advertencias de vientos muy fuertes. Era un día terrible para un lanzamiento.

Pero en la plataforma se encontraba el cohete Energía, con combustible y listo para llevar al transbordador espacial Burán a su vuelo inaugural.

Una delgada capa de hielo que cubría ambos vehículos amenazaba con posponer el evento, aunque nadie quería ver la nave descansando en la plataforma.

La cancelación del lanzamiento podría retrasar el debut de Burán hasta la primavera, o incluso dar un golpe mortal a todo el programa.

Después de sopesar las posibilidades, los funcionarios espaciales soviéticos decidieron arriesgarse. A las 8:00 am (hora local), exactamente según lo programado, Energía rugió y Burán levantó vuelo.

Tras dar una vuelta a la Tierra, aterrizó de forma totalmente automática, culminando así el programa más complejo y caro de la historia de la cosmonáutica. Un cuarto de siglo después, el Burán sigue guardando con celo algunos secretos. 

La mañana siguiente, a medio mundo de distancia en Estados Unidos, los informes sobre la misión se centraron tanto en la similitud de Burán al transbordador espacial de la NASA como en el vuelo mismo.

El diseño soviético parecía inspirado en el de la NASA, afirmaban los periódicos, citando las opiniones de expertos de que había unas pocas diferencias fundamentales entre ambas naves. Este sentimiento ha persistido en la mente del público general desde el vuelo de Burán.

Definitivamente hay reportes ciertos de que los soviéticos copiaron el transbordador estadounidense, pero los dos vehículos no eran idénticos.


Y aunque la imitación puede ser la forma más sincera de halago, esto no era lo que los soviéticos tenían en mente cuando decidieron construir un transbordador espacial propio.

El fin de Apollo y la llegada del transbordador espacial

Después del exitoso aterrizaje tripulado en la Luna en 1969, la NASA comenzó a planear su próximo gran programa. Había un puñado de opciones, incluida el continuar la exploración lunar o la construcción de una estación espacial orbital. Pero el presupuesto de la NASA se redujo rápidamente, y después de tomar en cuenta el aspecto económico de las opciones, el presidente Nixon tomó una decisión.

El 5 de enero de 1972, emitió un comunicado diciendo que la NASA centraría su atención en construir un “tipo de sistema de transporte espacial completamente nuevo, diseñado para ayudar a transformar la frontera espacial… un vehículo espacial que pueda transportar astronautas repetidamente desde la Tierra a la órbita y viceversa”. La NASA construiría un transbordador espacial, incluso aunque careciera de una estación espacial a la que servir.

Cuando el programa tomó forma, la NASA presentó el transbordador como el vehículo que haría del vuelo espacial una rutina sin sobrepasar el presupuesto. También haría rentable el vuelo espacial, debido en parte a que el Departamento de Defensa de EE.UU. compartiría el costo.

El acuerdo significó que el departamento estableciera las dimensiones de la bodega de carga de modo que pudiera llevar satélites militares a la órbita.

El anuncio estadounidense del programa del transbordador no disparó inmediatamente las alarmas en la Unión Soviética. Después de haber perdido la carrera a la Luna, la nación no buscaba comenzar otro programa competitivo.

En su lugar, los soviéticos se centraron en el objetivo de construir una base habitada en la Luna, un útil esfuerzo científico que también superaría las seis breves visitas estadounidenses de las misiones Apollo. Entre este programa lunar, los programas Soyuz y Salyut en curso, y los programas existentes de vehículos de lanzamiento, no había un departamento en la Unión Soviética con tiempo suficiente para trabajar en el desarrollo de una lanzadera reutilizable. Concretamente, simplemente no había una necesidad evidente para diseñar ese tipo de nave en el programa espacial soviético.

Pero los planes de una base lunar se estrellaron contra una pared en 1974. Vasiliy Mishin, director del departamento de diseño de TsKBEM que alguna vez fue dirigido por Sergei Korolev, fue despedido y reemplazado por Valentin Glushko, antiguo rival de Korolev. Glushko unió a TsKBEM con su propia organización KB Energomash para formar una nueva organización llamada NPO Energía.

Y su primer movimiento en su nueva posición fue detener todo del trabajo del proyecto lunar y su vehículo de lanzamiento asociado N-1, por lo que se podría considerar otras direcciones posibles. Estableció un grupo de trabajo para estudiar varias naves reutilizables, y como la base lunar fue desechada, la idea de un transbordador pasó a primer plano.

El transbordador de Glushko recibió un empujón un año después. En 1975, los militares soviéticos tuvieron tres años para estudiar lo que los estadounidenses podían estar planeando con una nave espacial reusable tan grande como la que estaban construyendo. Incluso la NASA hizo públicos algunos detalles de su programa del transbordador, así que eran necesarias pocas suposiciones desde la parte soviética.

Los estudios militares soviéticos descubrieron que el transbordador estadounidense no sería económicamente viable dados los parámetros anunciados por la NASA, y su capacidad de carga parecía demasiado alta para un programa civil.

Hubo más de un Burán

Después de un cuarto de siglo hablando del Burán -así, en singular- es normal que mucha gente piense que solamente se construyó un transbordador espacial dentro del programa Energía-Burán. Efectivamente, sólo se construyó uno con ese nombre, pero existieron otras lanzaderas. La confusión surge al mezclar el nombre del programa en general, Burán, con el de la única lanzadera que voló el 15 de noviembre de 1988, también llamada Burán ('tormenta de nieve' en ruso).

Hasta 60 lanzamientos por año, con la capacidad de llevar casi 25.000 kg a la órbita terrestre baja significaba que Estados Unidos podía poner una gran cantidad de equipo en el espacio cada año.

Parecía plausible que los estadounidenses estuviesen planeando lanzar armas láseres experimentales a la órbita, y con la capacidad del transbordador de traer 15 toneladas desde el espacio, estas armas podrían ser probadas en órbita y luego traídas de vuelta para ser modificadas.

A largo plazo, esta capacidad permitiría a los estadounidenses construir una estación de batalla orbital funcional.

Los temores soviéticos parecían ser confirmados con el anuncio de que se construiría instalaciones para los lanzamientos del transbordador en la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea para facilitar los lanzamientos del Departamento de Defensa.

Y cuando la NASA anunció el alcance de 2.000 km del transbordador, la nave misma empezó a verse como un arma que podría ser capaz de sumergirse en la atmósfera y lanzar bombas. Los soviéticos solo podían concluir que el transbordador estadounidense era un programa militar, y responder de la misma forma se convirtió en prioridad nacional.

La decisión del transbordador espacial soviético 

Enfrentados con la amenaza poco comprendida de un transbordador espacial militar, los soviéticos decidieron que copiar con exactitud la nave estadounidense era la mejor apuesta.

La lógica era simple: si los estadounidenses estaban planeando algo que necesitaba un vehículo así de grande, los soviéticos debían construir uno también y estar listos para enfrentar a su adversario, incluso si no sabían exactamente quér era lo que estaban enfrentando.

Después de una serie de reuniones entre oficiales de ministerios y la organización NPO Energía, el programa del transbordador soviético comenzó el 17 de febrero de 1976. Fue entonces cuando un decreto oficial titulado “Sobre el Desarrollo de un Sistema Espacial Reutilizable y Complejos Espaciales Futuros” fue emitido por el Comité Central del Partido Comunista Soviético y el Consejo de Ministros de la USSR.

Los planes originales pasaban por la construcción de al menos cinco transbordadores espaciales, pero sólo se comenzó el montaje de cuatro unidades de vuelo.

Únicamente dos se finalizaron casi en su totalidad, el Burán 1K (1.01) y el orbitador 2K (1.02), mientras que la lanzadera 3K (2.01) se completó a la mitad aproximadamente. Y no sólo eso. Además de las lanzaderas espaciales se construyeron otros diez ejemplares para todo tipo de pruebas atmosféricas y en tierra.

El decreto describió el nuevo vehículo como uno que contrarrestaría las medidas militares adoptadas por “el probable adversario” en el espacio; contribuiría a la defensa, economía, y objetivos científicos nacionales; apoyaría la expansión militar en el espacio; y pondría objetos en órbita y los recuperaría para realizarles mantención.

Cumplir estos objetivos daría al transbordador tres perfiles de misión: misiones cortas de tres días o menos para poner cargas pesadas en órbita; misiones de duración media pasando hasta ocho días en órbita en que las tripulaciones podrían desplegar y hacer mantención a satélites; y misiones de larga duración, de hasta 30 días, dedicadas a objetivos científicos.

Superficialmente, el transbordador soviético, llamado formalmente Sistema Espacial Reutilizable, tenía los mismos objetivos que la versión estadounidense.

Pero había una diferencia crucial entre los dos programas: los estadounidenses planearon que el transbordador tomara el lugar de todos los vehículos de lanzamiento existentes, mientras que el transbordador de los soviéticos se añadiría a su listado de cohetes.


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