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Del cerebro y nuestra dieta, ¿ que es lo que comemos?

Nuestro cerebro y lo que comemos
Del cerebro y nuestra dieta, ¿ que es lo que comemos?

Las técnicas de imagenología han permitido a los científicos relacionar lo que comemos con lo que pensamos, y cómo lo pensamos.

Foto: Public Domain Images

Los hallazgos presentados ayer en Neuroscience 2013, la convención anual de la Sociedad para la Neurociencia, exploran el componente neurológico de los trastornos alimentarios.

Han revelado evidencia de que los mecanismos biológicos del cerebro pueden contribuir a problemas importantes de salud pública, tales como la obesidad, la diabetes, el consumo compulsivo de alimentos, y la fascinación con la comida alta en calorías.

En última instancia, los científicos buscan nuevas formas de tratar los trastornos relacionados con la dieta, y lograr una mayor conciencia de que la dieta y la obesidad afectan la salud mental y física.

Los nuevos hallazgos muestran que:

La obesidad parece afectar la función cognitiva, requiriéndose un mayor esfuerzo para completar una tarea compleja de toma de decisiones.

Las imágenes cerebrales sugieren que cuando la gente se salta el desayuno, la parte del cerebro que busca el placer se activa mediante imágenes de alimentos con alto contenido calórico.

Saltarse el desayuno también parece aumentar el consumo de alimentos en el almuerzo, lo que pone en duda el uso del ayuno como un medio para el control de la dieta.

Un estudio en ratas sugiere que el consumo compulsivo de alimentos se puede frenar con medicamentos utilizados para mantener a los toxicómanos alejados de las drogas.

Otros descubrimientos recientes, que se discutieron, muestran que:

En medio del crecimiento de los trastornos metabólicos relacionados con la dieta, como la diabetes y la disminución de la función cerebral, un estudio en animales ha mostrado que una dieta alta en azúcar pueden afectar los receptores de insulina en el cerebro, hacer más lento el aprendizaje espacial y reducir la capacidad de memoria.

Sin embargo, los suplementos de omega-3, al menos parcialmente, pueden compensar ese efecto.

La evidencia de un estudio en ratas sugiere que un nuevo compuesto en fase de desarrollo para el tratamiento de trastornos alimentarios compulsivos y la obesidad, puede ser eficaz en el bloqueo de un receptor específico en el cerebro que provoca antojos y hace comer cuando se activa mediante “señales relacionadas con los alimentos”, tales como imágenes u olores, independientemente de las necesidades energéticas del organismo.

“Estos son estudios fascinantes porque muestran que el cerebro es un órgano que a menudo se pasa por alto, pero es importante en una variedad de trastornos alimentarios”, dijo el moderador de la conferencia Paul Kenny, del Instituto de Investigación Scripps en la Florida, y experto en adicción y la obesidad.

“Muchos de estos descubrimientos tienen el potencial de dar lugar a nuevas intervenciones que pueden ayudar a reducir las filas de los obesos, y ayudar, a los que luchan a diario con decisiones dietéticas, a reafirmar el control sobre lo que comen.”

Fuente: Society for Neuroscience
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 Fuente Ciencia al Día Creative Commons.