El ritmo circadiano, obesidad y ataques cardíacos

El ritmo circadiano, obesidad y  ataques cardía
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El ritmo circadiano está vinculado con la obesidad y los ataques cardíacos .

La alteración del ritmo circadiano del cuerpo puede conducir, no sólo a la obesidad, sino que también puede aumentar el riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares.

La glucosa se convierte principalmente en grasa durante la fase inactiva, y se utiliza para la creación de energía y otros tejidos durante la fase de actividad.

Por eso, dicen los investigadores, es bueno ayunar todos los días … no comer nada entre la cena y el desayuno.

Esa es la conclusión a la que ha llegado un estudio que demuestra que la actividad de la insulina es controlada por el ritmo circadiano biológico del cuerpo.

El estudio, que fue publicado el 21 de febrero en la revista Current Biology, ayuda a explicar por qué no sólo lo que se come es importante, sino también cuándo se come.

En los últimos años, una serie de estudios realizados en ratones y humanos han encontrado una variedad de vínculos entre el funcionamiento del reloj biológico del cuerpo y diversos aspectos de su metabolismo, los procesos físicos y químicos que brindan y producen energía, y que mantienen y destruyen los tejidos.

En general se supone que el origen de estas variaciones está en la insulina, que es una de las hormonas metabólicas más potentes.

Sin embargo, nadie había determinado que la acción de la insulina en realidad sigue un ciclo de 24 horas, o lo que sucede cuando el ritmo circadiano del cuerpo se interrumpe.

Debido a que los ratones son animales nocturnos, tienen un ritmo circadiano que es la imagen especular del de los humanos: están activos durante la noche y duermen durante el día.

Aparte de eso, los científicos han descubierto que el reloj interno de las dos especies opera casi de la misma manera a nivel molecular.

La mayoría de los tipos de células contienen sus propios relojes moleculares, todos los cuales son controlados por un reloj circadiano maestro en el núcleo supraquiasmático del cerebro.

La insulina, que es producida en el páncreas, desempeña un papel clave en la regulación del metabolismo de las grasas e hidratos de carbono del cuerpo.

Cuando comemos, nuestra digestión descompone los carbohidratos de la comida en glucosa simple de azúcar, que se absorbe en el torrente sanguíneo.

El exceso de glucosa en la sangre es tóxico, por lo que una de las funciones de la insulina es estimular la transferencia de la glucosa en las células, lo que elimina el exceso de glucosa de la sangre.

Específicamente, la insulina es necesaria para mover la glucosa al hígado, a los músculos y a las células grasas. También bloquea el proceso de combustión de la grasa para obtener energía.

La acción de la insulina – la capacidad de la hormona para eliminar la glucosa de la sangre – se puede reducir por un número de factores, y se denomina resistencia a la insulina.

El estudio encontró que los tejidos de los ratones normales “salvajes” son relativamente resistentes a la insulina durante la fase inactiva de ayuno, pero se vuelven más sensibles a la insulina (por lo tanto más capaces de transferir la glucosa de la sangre) durante la fase de actividad, de su ciclo de 24 horas.

Como resultado, la glucosa se convierte principalmente en grasa durante la fase inactiva, y se utiliza para la creación de energía y otros tejidos durante la fase de actividad.

“Por eso es bueno ayunar todos los días … no comer nada entre la cena y el desayuno”, dijo Johnson.

Según los investigadores, esto ayuda a explicar la mayor frecuencia de obesidad y diabetes entre trabajadores nocturnos, así como entre las personas que sufren de un trastorno de su relojes y de los patrones normales de sueño.

La obesidad y la resistencia a la insulina que la acompaña, aumentan el riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares.

Fuente: Newswise
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