Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Del aburrimiento al estrés

Del aburrimiento al  estrés
 Crédito: pixabay
¡Qué aburrimiento!

Visto como una molestia trivial y temporal, el aburrimiento puede ser un factor de estrés crónico y generalizado que puede tener consecuencias importantes para la salud y el bienestar.

A partir de investigaciones anteriores, un equipo de científicos ha integrado los diferentes campos dispares de la neurociencia cognitiva, la psicología social y la psicología clínica con el fin de comprender mejor el aburrimiento.

Estás esperando en la recepción del consultorio de tu médico.

Las revistas no son para nada interesantes.

Los cuadros en la pared son aburridos.

La manecilla de segundos en el reloj de la pared se mueve tan lentamente que estas segura de que no funciona.
Te sientes agotada e irritada por estar atrapada en este momento aparentemente sin fin. Realmente quieres algo que te motive, cualquier cosa que sea, cuando un pensamiento, tan familiar desde la infancia, viene a tu mente:

 “¡Estoy aburrida!”

Aunque el aburrimiento se ve a menudo como una molestia trivial y temporal que puede ser aliviado mediante un simple cambio en las circunstancias, también puede ser un factor de estrés crónico y penetrante que puede tener consecuencias importantes para la salud y el bienestar.

El aburrimiento en el trabajo puede provocar graves accidentes cuando la seguridad depende de una vigilancia continua, como en la supervisión médica o la conducción de larga distancia de camiones.

A nivel conductual, el aburrimiento se ha relacionado con problemas de control de impulsos, lo que lleva a comer en exceso y a atracones, al abuso compulsivo de drogas y alcohol, y problemas con el juego.

El aburrimiento incluso se ha asociado con la mortalidad, dando peso sombrío a la popular frase que dice “aburrido hasta la muerte”.

Aunque está claro que el aburrimiento puede ser un problema serio, el estudio científico del aburrimiento sigue siendo un nicho oscuro de la investigación, y el aburrimiento en sí es todavía poco conocido. A pesar de que es una experiencia común, el aburrimiento no ha sido claramente definido dentro de la comunidad científica.

Con el fin de crear una definición precisa del aburrimiento que pueda ser aplicada a través de una variedad de marcos teóricos, el científico psicólogo John Eastwood de la Universidad de York (Ontario, Canadá) y sus colegas de la Universidad de Guelph y la Universidad de Waterloo querían entender los procesos mentales que subyacen cuando estamos aburridos.

A partir de investigaciones en muchas áreas de la ciencia psicológica y las neurociencias, Eastwood y sus colegas definen el aburrimiento como “un estado aversivo de querer, pero no poder, participar en actividades satisfactorias”, que surge de fallas en una de las redes de atención del cerebro.

En concreto, nos aburrimos cuando:

- Tenemos dificultad para prestar atención a la información interna (por ejemplo, los pensamientos o sentimientos) o la información externa (por ejemplo, los estímulos ambientales) necesarios para participar en una actividad satisfactoria;

- Somos conscientes del hecho de que estamos teniendo dificultad para prestar atención;

- Creemos que el medio ambiente es responsable de nuestro estado aversivo (por ejemplo, “esta tarea es aburrida”, “no hay nada que hacer”).

Los investigadores confían en que la integración de los diferentes campos de la neurociencia cognitiva, la psicología social y la psicología clínica producirán un entendimiento más profundo del aburrimiento y los fenómenos de la atención, que están íntimamente relacionados.

Armados con una definición precisa y aplicable en general al aburrimiento, que muestra los procesos mentales subyacentes, los autores han identificado importantes pasos a seguir en la investigación sobre el aburrimiento.

Eastwood y sus colegas esperan ayudar en el descubrimiento y desarrollo de nuevas estrategias que ayuden a los enfermos de aburrimiento y hagan frente a los peligros potenciales de los errores cognitivos que a menudo se asocian con el aburrimiento.

Cuando un matemático no tiene ganas de explicar algo, bien porque le resulta insoportablemente aburrido, bien porque ha quedado para hacer otras cosas, o bien porque no sabe muy bien cómo explicarlo, va y dice algo así como "de donde se deduce trivialmente que...", expresión con la que deja a todo el mundo con un palmo de narices, porque nadie se atreve a preguntar algo que resulta ser trivial.

Trivial: viene del latín trivium, y es la palabra que utilizaban los romanos para nombrar el lugar donde se encontraban tres caminos o vías.

¿Y qué es lo que pasaba en esos lugares? Pues que la gente se encontraba. ¿Y de qué habla la gente cuando se encuentra? De cualquier cosa sin importancia, de lo que es sabido por todos, de trivialidades.

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Fuente Ciencia al Día Creative Commons.