Re, el Sol del Antiguo Egipto.

Grandes Mitos de la Antigüedad III: Re, el Sol del Antiguo Egipto.
Grandes Mitos de la Antigüedad III: Re, el Sol del Antiguo Egipto.

Re o Ra fue el principal dios del panteón Egipcio, y la principal divinidad para los egipcios, casi se podría decir que era el Dios único.

Re, que significa simplemente Sol, tenía una relevancia religiosa capital en el Antiguo Egipto.

El astro Sol dominaba la vida cultual en Egipto, desde el 2689 a.C. en Heliopolis se elaboran complejas teorías sobre la creación del mundo, en las que el Re pasa a tener un papel fundamental.

El Sol era una obsesión para los egipcios, sus diferentes aspectos lumínicos, sus cambios de forma durante su recorrido diario... causan una gran fascinación.

Los egipcios lo asemejan con el oro, material brillante, resplandeciente y eterno, al igual que Re. Según la Letanía de Re la invocación típica de los egipcios para el dios Sol sería: “salve a ti, Re, perfecto cada día, que surges al amanecer sin falta...”.

Re puede manifestarse como astro o disco solar (Atón) o como la representación de las fuerzas que de él surgen.

El astro Sol pasaría por tres etapas en su curso diario que estarían descritas por tres divinidades distintas: el sol de la mañana es el escarabajo Khepri, un coleóptero alado para representar su elevación hacia el cielo, regenerado tras su viaje nocturno.

El sol del mediodía, en el cenit de su brillo, es representado como una esfera ardiente o un disco solar, esto es, Re y Atón. Y el sol de atardecer, cuando su brillo entra en declive, adquiere la apariencia del dios Atum, un carnero de piel verde que se identifica con Osiris.

Un elemento capital para la comprensión de la religión egipcia es la fusión entre el Sol o Re, símbolo de vida, y Osiris, dios de los muertos y del renacimiento del Nilo.

Los Egipcios crecían al renovación de la naturaleza y en sus ciclos, y que todos los dioses provienen de un único dios creador, Re, que con su renacimiento sin fin se asemeja al renacimiento de Osiris.

Re da la vida cada día con su nacimiento, es un ciclo natural, del mismo modo que Osiris en su renacer provoca la inundación anual del Nilo, que hace que Egipto sea fértil. En principio, Osiris la divinidad de las tinieblas está muy alejado de Re, pero finalmente, como se puede leer en la tumba de Nefertari “Osiris descansa en Re”, ambos son fuerzas complementarias en el ciclo de la vida para los egipcios. Además el ocaso del sol y su reparación también están ligadas a su muerte y renacimiento. En la noche, Re, realiza un misterioso viaje por el centro de la tierra, en su transcurso renace regenerado lo que permite su reaparición a la mañana siguiente. Los destinos de Re y Osiris son idénticos al formar parte de ciclos periódicos. Que tiene que ver con las dos eternidades que se contemplaban en el mundo egipcio una cíclica y renovadora, llamada nehe, y otra lineal sin cambios o djet.

Para los Egipcios Re es el primer soberano de Egipto, padre de todos los dioses, y creador del universo, el cielo, y la tierra. Re, como padre divino, es el centro de la cosmogonía o mito de la creación que fue elaborada en Heliopolis, ciudad llamada así por los griegos, en realidad era la ciudad egipcia de Iunu.

En ella se crea el mayor santuario de culto a Re o Ra, es donde los sacerdotes crean todo el mito de la creación del dios Sol y del Universo. Según dicho mito, Re se crea así mismo dentro del llamado océano primigenio o nun, del que emerge una colina en la que Re asciende al firmamento. Según este mito los hombres son creados a partir de las lagrimas de Re, unos hombres que veneran a su dios creador erigiendo en su honor obelisco, pirámides y templos solares que parten de la forma de la piedra ben-ben, venerada en Heliopolis, que representa esa colina en la que asciende el Sol al cielo.

 pirámides y templos solares

Y Re creaba en solitario, no estaba acompañado por una divinidad femenina. Aunque luego ya en época tardía se se le añaden esposas e hijas (como Isis o temible Sekhmet).

El poder de Re es tremendo, y desde la Dinastía II los faraones optan por aprovecharlo asociando su nombre al dios Re o Ra, el primero en hacerlo es Raneb. Con la Dinastía III se inicia la construcción de pirámides, o escaleras que permiten al faraón muerto ascender hasta Re, la primera fue la famosa pirámide erigida por Djoser en Saqqara.

Ya durante la Dinastía IV los faraones incorporan a su protocolo el título de “hijo de Re”, el primer hijo de Re fue el gran Kefren. De esa manera, el faraón pasaba a compartir la esencia divina de Re, como su heredero en la tierra.

De forma que, los faraones alcanzan un poder político y divino que nunca será igualado, paradigma de ese poder absoluto y sacro son sus gloriosas pirámides, que representan la unión definitiva y perfecta del faraón con Re. Las grandes pirámides de Gizeh, erigidas por el propio Kefrén, Keops y Micerino, son ya rampas ascensionales para que el alma del faraón ascendiera hasta el cielo, para colocarse al lado de Re. En tiempos de la Dinastía V (2494-2345 a. C.), poder de Re con dios supremo queda totalmente asentado, Heliopolis (o Iunu) y su casta sacerdotal adquieren gran importancia. Momento en el que el faraón Usherkaf construye el primer gran templo solar dedicado al dios Sol.

Los faraones de esta Dinastia V erigen cerca de sus pirámides templos solares dedicados a Re, que también glorificaban al soberano como auténtico hijo de Re. Unos templos magníficos, que recordaban a la famosa piedra ben-ben, o colina primigenia por la que dios Sol ascendió al cielo. Re es el dios supremo del panteón egipcio, y a partir de esa Dinastía V ese poder hace que el resto de dioses se vean alterados en su aspecto y cualidades por el dios Sol.

 el panteón egipcio

Es la "solarización" el panteón egipcio, cuyo principal exponente será Amón, dios tebano que con la Dinastia XII es recuperado del olvido y se convierte en el dios principal de Karnak. Pues en tiempos de la Dinastía XVIII, ya en el llamado Imperio Nuevo, para asegurara la legitimidad de Amón se va a proceder a su fusión con Re, y “el oculto” Amón Re se convierte en un nuevo dios del cielo egipcio.

Por otra parte, hay que mencionar al faraón hereje Aknenatón, que a mediados de la mencionada dinastía XVIII quiso hacer una revolución religiosa instaurando el culto a Atón.

Es decir, sólo se recibía culto o se veneraba el aspecto visible de astro o disco solar de Re, que recibe el nombre de Atón, una reforma religiosa que finalmente no sobrevive más allá del reinado de Aknenatón.

Re, el dios Sol, es el centro de la mitología egipcia, es el dios del cielo, del sol y responsable del origen de la vida, todo gira alrededor de él, tanto los dioses como los faraones se van trasformado bajo su sobrenatural influjo.

Y para su culto y glorificación se erigieron algunas de las más bellas maravillas de la historia de la Humanidad, en todo ello reside su eterna relevancia.

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Bibliografía:
Stephen Quirke. Ra, el dios del sol. Madrid, 2003.
Maite Mascort Roca. Re, el Dios del Sol. Historia de National Geographic, Nº 37, 2007.
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