Nazis , ocultistas en creencia y política ( Parte 3 )

Sociedad Thule, El Club Oculto
Campaña de Mentalización nazi.

Volviendo a las SS, evidentemente los componentes de la Orden de los Caballeros Negros de Himmler no solo eran los individuos racialmente más puros del Reich.

Entre sus oficiales se encontraban importantes componentes de la burguesía alemana de la época y de su intelectualidad más preclara.

Y esto no deja de ser un motivo de reflexión.

Como responsables de inseminar la semilla del futuro en las nuevas generaciones de líderes que dirigirían el destino de Europa, los oficiales de las SS eran la élite racial, social y cultural de Alemania, y a la vez los más influenciados por el factor esotérico del Reich.

Tanto su nivel cultural como sus conocimientos esotéricos resultan evidentes para quienes hemos tenido la oportunidad de interrogar a alguno de los ex-oficiales de las SS que todavía viven ocultos en la España del siglo XXI.

Ancianos débiles y decrépitos, en muchos casos, pero que han conseguido sembrar su semilla en nuevas generaciones de hitleristas.

Esos SS que consiguieron escapar al juicio de Nuremberg y los miembros de cualquier otra unidad del Reich tenían algo en común: su firme convicción en que una causa superior guiaba la mano del führer y, con ella, los destinos de Alemania.

Y no solo las hábiles maniobras propagandísticas de Goebbels, con profecías que auguraban éxitos al nazismo -efectuadas por presuntos videntes en los que no creía pero a los que sabía manipular en beneficio del régimen-, conseguían subyugar al pueblo alemán.

Eran un elemento más en una vasta campaña de mentalización que hitler había iniciado desde su llegada al poder y que incluía la enseñanza en todos los colegios del país de las leyendas germánicas, de las tradiciones indoeuropeas y de la mitología nórdica, unidas a las teorías eugenésicas.

Esa mentalización sistemática de que Alemania había heredado el legado de una raza superior fue la anestesia que precisaban los corazones y los cerebros del pueblo para consentir y/o participar en las mayores barbaridades que puede cometer un ser humano con otro ser humano.

Como ocurre en todas las guerras.

Sociedad Thule, El Club Oculto
Sociedad Thule, El Club Oculto

La Sociedad Thule fue una sociedad secreta, originalmente denominada Grupo de Estudio de la Antigüedad Alemana, con una gran influencia en la alta sociedad germana desde principios del siglo XX.

Defensores de la Teoría de la Tierra Hueca y el mundo intraterrestre, sus miembros reivindicaban los orígenes de la raza aria en un continente perdido.

El primer elemento de las creencias ocultistas nazis provenía de la tierra mítica de Hiperbórea-Thule. Tal como Platón había citado la leyenda egipcia de la isla sumergida de la Atlántida, Herodoto mencionó la leyenda egipcia del continente de Hiperbórea en el lejano norte.

Cuando el hielo destruyó esta tierra remota, su gente emigró al sur.

En un escrito de 1679, el autor sueco Olaf Rubbeck identificó a los atlantes con los hiperbóreos y situó a estos últimos en el Polo Norte. Según varios relatos, Hiperbórea se dividió en las islas de Thule y Última Thule, que algunas personas identifican con Islandia y Groenlandia.

Sus postulados racistas, antisionistas y anticomunistas atrajeron a muchos alemanes. Un cuarto de millar de socios en Múnich y unos 1500 en toda Baviera divulgaron esas ideas entre los futuros miembros del III Reich.

En 1919 Anton Drexler, integrante de la Sociedad de Thule, ya había establecido relaciones con organizaciones radicales defensoras de los trabajadores en Múnich.

El segundo ingrediente fue la idea de una tierra hueca. A finales del siglo XVII, el astrónomo británico Sir Edmund Halley sugirió por primera vez la idea de que la Tierra era hueca, consistente de cuatro esferas concéntricas.

La teoría de la Tierra hueca disparó la imaginación de muchas personas, especialmente con la publicación del libro del novelista francés Julio Verne, Viaje al centro de la tierra, en 1864.

Posteriormente fundó el Partido Alemán de los Trabajadores, al que se afilió el joven Adolf Hitler. En 1920 la formación fue refundada como Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, simplificado como Partido Nazi.

Poco después apareció el concepto de Vril. En 1871, el novelista británico Edward Bulwer-Lytton, en The Coming Race (La raza que viene), describió una raza superior, la vril-ya, que vivía bajo tierra y planeaba conquistar el mundo con vril, una energía psicoquinética.

El autor francés Louis Jacolliot promovió el mito en Les fils de Dieu (Los hijos de Dios) (1873) y en Les Traditions indo-européenes (Las tradiciones indo-europeas) (1876). En estos libros, vinculaba al vril con el pueblo subterráneo de Thule. Los habitantes de Thule aprovecharían el poder del vril para convertirse en superhombres y dominar el mundo.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) también enfatizó el concepto del Übermensch (superhombre) y comenzó su último trabajo, Der Antichrist (El anticristo) (1895) con la línea, “Veámonos como lo que somos.

Somos hiperbóreos. Sabemos muy bien cuán aparte vivimos”. Aunque Nietzsche nunca mencionó al vril, en la publicación póstuma de su colección de aforismos, Der Wille zur Macht (La voluntad del poder), recalcó el papel de una fuerza interna para un desarrollo superhumano.

Sociedad Thule, El Club Oculto  1Escribió que “la manada”, refiriéndose a las personas comunes, busca seguridad dentro de sí misma creando reglas, moralidad y leyes, mientras que los superhombres cuentan con una fuerza vital interna que les conduce a ir más allá de la manada.

Esa fuerza les exige y los conduce a mentir a la manada para poder permanecer independientes y libres de la “mentalidad de manada”.

 En The Artic Home of the Vedas (El hogar ártico de los vedas) (1903), el antiguo defensor de la libertad India, Bal Gangadhar Tilak, añadió un detalle más al identificar la migración al sur de los habitantes de Thule con el origen de la raza aria, de tal manera que muchos alemanes a principios del siglo XX creían ser descendientes de los arios que habían migrado al sur desde Hiperbórea-Thule y que estaban destinados a convertirse en la raza suprema de superhombres mediante el poder del vril; Hitler se encontraba entre ellos.

Muchos miembros de la Sociedad Thule, compañeros del joven Hitler, fueron posteriormente dirigentes del Partido Nazi y del III Reich y personajes influyentes en las corrientes esotéricas alemanas. Por ejemplo, Karl Haushofer, origen del mito de la tecnología sobrenatural del Reich.

Félix Niedner, el traductor alemán del Viejo nórdico Eddas, fundó la Sociedad Thule en 1910. En 1918, Rudolf Freiherr von Sebottendorf estableció una sucursal en Múnich.

Sebottendorf había vivido en Estambul durante varios años, donde formó una sociedad secreta en 1910, que combinaba el sufismo esotérico y la francomasonería. Se basaba en el credo de los “ assassins” (asesinos por motivos políticos) derivada de la secta nazarí del ismailismo islámico, que había florecido durante las Cruzadas.

Durante su residencia en Estambul, Sebottendorf estuvo sin duda familiarizado con el movimiento pan-turaniano de los jóvenes turcos, iniciado en 1909, el cual estuvo implicado en el genocidio armenio de 1915-1916. Turquía y Alemania fueron aliados durante la Primera Guerra Mundial. Una vez de regreso en Alemania, Sebottendorf fue también miembro de la Orden Germánica (Orden de los Teutones), fundada en 1912 como una sociedad de derecha con una logia secreta antisemita con el espíritu del movimiento de la ariosofía.

A través de estos canales, la superioridad aria, el racismo, el antisemitismo, los asesinatos por motivos políticos y el genocidio se hicieron parte del credo de la Sociedad Thule.

El anticomunismo fue añadido tras la Revolución Comunista Bávara en 1918, cuando la Sociedad Thule de Múnich se convirtió en el centro del movimiento contrarrevolucionario.

El nombre de Thule tiene su origen en la obra del poeta Virgilio La Eneida, en la que hace referencia a “la última Thule” como el Norte más distante.

Los nazis no fueron los únicos que creían en estas doctrinas secretas....

Las brujas que salvaron Inglaterra de los nazis y de cómo el espíritu de Merlín, Excalibur y el creador de 007 lograron parar los pies a Hitler.

Los nazis no fueron los únicos que creían en estas doctrinas secretas

La Historia oficial cuenta que un puñado de valientes aviadores logró detener al rodillo bélico nazi en la Batalla de Inglaterra, el épico y desigual combate que frenó el inexorable avance del ejército alemán en 1940 y que, con toda certeza, hubiese supuesto el fin prematuro de la II Guerra Mundial por K.O. para el bando del Führer.

La historia secreta relata que un puñado de valientes hechiceros, magos y brujas ingleses unieron sus conjuros para derrotar en el plano astral a las huestes nazis, a su vez pertrechadas con sus propios guerreros clarividentes.

La célebre frase: «Nunca tantos debieron tanto a tan pocos» (Churchill) cobra una nueva dimensión cuando se indaga en los pormenores de la Batalla Mágica de Inglaterra.

El 31 de julio de 1940, en el fragor de la batalla de Inglaterra, un grupo de hechiceros encabezados por Gerald Gardner, líder de la Hermandad Masónica de Crotonia, llevaron a cabo un ritual en la emblemática Piedra de Rufus para detener a Hitler en su intento de invadir Inglaterra.

Los conjurados erigieron un ‘Cono de Poder’ que fue orientado hacia Hitler con el siguiente mandato:

 «No puedes cruzar el mar, no puedes venir», según relató el propio Gardner décadas después de lograr aquella pírrica victoria.

Cabe la duda razonable de si fue el Cono de Poder o si en realidad fueron los cerca de 30.000 combatientes muertos y 1.500 aviones sacrificados durante la Batalla de Inglaterra quienes evitaron que Hitler la invadiera, pero los guerreros espirituales aseguran que sendos rituales parecidos se llevaron a cabo para evitar que Napoleón invadiera Inglaterra y para detener a la Armada Invencible, de infausto recuerdo para el imperio español.

Y vive Dios que funcionó.

Las guerras las ganan (y las pierden) los hombres y las armas en el terreno físico, pero no debemos menospreciar tan apresuradamente el campo de batalla psíquico y místico.

El lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, se lanzó en paracaídas sobre Escocia en 1941, engañado por un alambicado plan urdido por el creador de James Bond, Ian Fleming, y los servicios secretos ingleses en connivencia con varios grupos ocultistas alemanes, pues era bien conocida la debilidad del mandatario teutón por el esoterismo.

Esta afición por lo misterioso era compartida por el propio Hitler, quien en las vísperas de la guerra (1938) envió una expedición al Tíbet en busca del mítico reino de Hiperbórea-Thule.

Los documentos sacados a la luz por el MI5 en 2008 demuestran que los servicios secretos ingleses jugaron la (dudosa) baza de la astrología para derrotar a Hitler.

Hess voló a Inglaterra convencido de que un supuesto Partido por la Paz estaba dispuesto a firmar el armisticio con Alemania, despejando a los británicos (hermanos arios, para Hitler) de la contienda.

En lugar de eso, Hess fue capturado y encarcelado (de hecho, se pudrió en prisión, donde murió en 1987, a los 97 años de edad, convertido en un mártir de los nostálgicos del III Reich).

Si has llegado a leer hasta aquí, significa que has entrado en estado de suspensión temporal de la incredulidad, así que ahí va una dosis postrera de guerra espiritual.

La médium Dion Fortune, que aseguraba ser la reencarnación de una sacerdotisa de la Atlántida, montó un equipo de telépatas para levantar un ‘vórtice psíquico’ en el Canal de la Mancha, vórtice que, a la postre, resultó infranqueable para la Wehrmacht.

Fortune y sus brujas se sentaban a meditar en el territorio mágico de Glastonbury, invocando el espíritu del Rey Arturo, su espada Excalibur, la cruz de los Rosacruces, el mago Merlín, el Santo Grial, el Arcángel Miguel y el Sursum Corda.

Solo con este dream team de fábula, las brujas inglesas consiguieron ganar en su pulso al Führer, a quien tenían por un «ocultista natural y médium altamente cualificado».

Por suerte, además del mago Merlín y compañía, del lado inglés estaba el Ejército Rojo. No está de más recordar que en la II Guerra Mundial los americanos pusieron las pelis, pero los rusos los muertos: 20 millones de los casi 60 que perecieron en la brutal contienda. Nunca tantos hicieron tanto por tantos.
 
Los nazis ... ocultistas en creencias y política ( Parte 1 )

Nazis ... ocultistas en su creencia y política ( Parte 2 )


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